Latinoamérica y el Caribe consolidarán agenda propia
en Celac
Por: Waldo Mendiluza


Con el nacimiento en Caracas el 5 y 6 de julio de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), la región dará un importante paso hacia la construcción de una agenda política y socio-económica propia.

El bloque que excluye de su seno a Estados Unidos y Canadá tendrá la participación de 33 naciones del continente, en un espacio fortalecido por iniciativas integracionistas como la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA) y la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur).

Previo a la cumbre fundacional de la Celac, los países de la región realizaron varios foros preparatorios en temas clave para el área, entre ellos la seguridad alimentaria, el combate a la pobreza, la educación, la estabilidad energética, el desarrollo económico y la defensa del medio ambiente ante el cambio climático.

A propósito del nacimiento en esta capital de la Comunidad acordada por el Grupo de Río en Cancún, en febrero de 2010, Prensa Latina conversó con el presidente de la Comisión de Política Exterior del Parlamento venezolano, Saúl Ortega.



Prensa Latina: ¿Qué significa la materialización de la Celac para Venezuela y la región?

Saúl Ortega: La Celac representa la oportunidad de concretar el sueño de Simón Bolívar y de otros próceres de ver a América Latina unida en una gran nación. Es el surgimiento de un pacto que por primera vez permitirá reunirnos sin Estados Unidos y Canadá, países del norte diferentes a los nuestros. Se trata por tanto de hacer realidad la aspiración de avanzar con una agenda propia en todos los niveles, político, económico, social y cultural; algo impensable hace una década.

Respecto a Venezuela, estamos muy felices de que sea aquí en la tierra de El Libertador esa fiesta de la integración, la cual coincidirá con el bicentenario de la declaratoria de independencia.

PL: ¿Cuáles serían los aportes del nuevo bloque?

Ortega: Además de la oportunidad de emprender juntos un camino propio, la Celac traerá con su nacimiento dos novedades a mi juicio notables.

Ya mencionaba lo que significa reunirnos sin Estados Unidos, cuyos gobiernos nos han asignado tradicionalmente el infame papel de patio trasero; y la otra, la presencia de la Cuba revolucionaria y soberana, excluida durante tantos años. (En enero de 1962, en Punta del Este, Cuba fue expulsada de la Organización de Estados Americanos, OEA, por presiones de Washington).

La Celac también tendrá impacto en el escenario internacional, contribuyendo al multilateralismo y al fortalecimiento de la imagen de Latinoamérica y el Caribe ante el mundo.

PL: ¿Qué esperar de ese fortalecimiento ante la comunidad internacional?

Ortega: Respecto a Estados Unidos, dejar claro que ya no somos el patio trasero como pretende seguir viéndonos la diplomacia imperial; y en términos generales, construir un bloque merecedor de respeto y reconocimiento, de cara a la voluntad regional de lograr el trato de igual a igual entre estados soberanos que hemos demandado por siglos.

Esto no significa un espíritu de confrontación, porque la Celac abogará siempre por la paz y el entendimiento.

PL: ¿A propósito de la OEA, cuál sería su destino una vez fundada la Celac?

Ortega: No debemos anticiparnos al futuro, pero si podemos asegurar que la OEA está desde hace mucho tiempo herida de muerte, por actuaciones que le dieron el bien merecido calificativo de ministerio de colonias yanquis.

Recientes pruebas de la subordinación a los intereses del imperio fueron su posición en el Golpe de Estado en Honduras (2009) y en el ataque colombiano a territorio de Ecuador (2008), en fin, creo que la OEA ya cavó su propia tumba.

PL: ¿Hay en la región varias experiencias de integración, cómo se insertarían en la Celac?

Ortega: Tenemos nuevos mecanismos como el ALBA y la Unasur, verdaderos espacios de concertación política con efectividad demostrada, que sin dudas aportarán a la Celac.

En concreto, serán de mucho valor para la integración regional, porque representan los principios de paz, democracia, solidaridad, cooperación y complementación.

También están el Mercosur, el Caricom y otras experiencias, cada una con algo que tributar. Sin temor a equivocarme, puedo decir que hemos venido construyendo un tejido político, económico y social capaz por su fortaleza de soportar un proyecto tan ambicioso como la Celac.

PL: ¿Estaríamos entonces ante un camino despejado? ¿Alguna reacción previsible de Estados Unidos?

Ortega: El camino es bien complejo, y Estados Unidos seguro continuará buscando la manera de boicotear este proyecto de grandes dimensiones.

Nunca han dejado de sembrar confrontaciones para dividirnos, y ahora es el momento de estar conscientes de que la intriga ha sido su arma fundamental, la misma que usaron en 1826 en el Congreso Anfictiónico de Panamá (Cónclave considerado el primer intento para la unidad de América Latina).

PL: ¿Hay confirmación sobre la participación de los presidentes en la cumbre fundacional de la Celac?

Ortega: Aquí en Caracas ocurrirá la firma de los documentos constitutivos de la Celac, y la información que tenemos es que vendrán todos los presidentes, primeros ministros y jefes de Estado de la región.