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Poeta y escritor

El 15 de agosto de 1964, al referirse en un discurso sobre la importancia que le atribuía al trabajo, el Che discrepó en un acto público de unos versos del poeta español León Felipe. Varios días después, le escribió al poeta y le hizo una confesión:

"El otro día asistí a un acto de gran significación para mí. La sala estaba atestada de obreros entusiastas y había un clima de hombre nuevo en el ambiente. Me afloró una gota del poeta fracasado que llevo dentro y recurrí a Ud. para polemizar a la distancia. Es mi homenaje: le ruego que así lo interprete".

Mucho antes ya, el Che había dado muestras de su afición por la poesía y de su capacidad para expresar en versos él mismo sus sentimientos y experiencias.

En 1955, escribió el poema "Vieja María", inspirado en una anciana que atendió cuando trabajaba en la sala de alergia del Hospital General de Ciudad México:

Vieja María (fragmento)

"Vieja María, vas a morir,
quiero hablarte en serio:
Tu vida fue un rosario completo de agonías,
no hubo hombre amado, ni salud, ni dinero,
apenas el hambre para ser compartida;

quiero hablar de tu esperanza,
de las tres distintas esperanzas
que tu hija fabricó aún sin saber cómo.
Toma esta mano de hombre que parece de niño
en las tuyas pulidas por el jabón amarillo.
Restriega tus callos duros y los nudillos puros
en la suave vergüenza de mis manos de médico.
Escucha, abuela proletaria:
cree en el hombre que llega,
cree en el futuro que nunca verás.
Ni reces al dios inclemente
que toda una vida mintió tu esperanza.
Ni pidas clemencia a la muerte
para ver crecer a tus caricias pardas;
los cielos son sordos y en ti manda lo oscuro;
sobre todo tendrás una roja venganza,
lo juro por la exacta dimensión de mis ideales
tus nietos todos vivirán la aurora,
muere en paz, vieja luchadora..."

Y termina el poema:

"...Descansa en paz, vieja luchadora,
tus nietos todos vivirán la aurora.
LO JURO"

Otro poema de Ernesto Guevara es el conocido como "Canto a Fidel", compuesto el 7 de julio de 1956 cuando se hallaba preso en la cárcel mexicana por su vinculación con el grupo de revolucionarios cubanos que se habían entrenado en México para reanudar la lucha armada en Cuba.

Che Ernesto, como los cubanos comienzan a llamarlo, reafirma en este poema su compromiso con Fidel Castro y la causa de los cubanos.

"Vámonos,
ardiente profeta de la aurora,
por recónditos senderos inalámbricos
a liberar el verde
caimán que tanto amas."

"Vámonos,
derrotando afrentas con la frente
plena de martianas estrellas insurrectas,
juremos lograr el triunfo o encontrar la muerte.

Cuando suene el primer disparo y se despierte
en virginal asombro la manigua entera
allí, a tu lado, serenos combatientes,
nos tendrás.

Cuando tu voz derrame hacia los cuatro vientos
reforma agraria, justicia, pan, libertad,
allí, a tu lado, con idénticos acentos,
nos tendrás.

Y cuando llegue al final de la jornada
la sanitaria operación contra el tirano,
allí, a tu lado, aguardando la postrer batalla,
nos tendrás."

"El día que la fiera se lame el flanco herido
donde el dardo nacionalizador le dé,
allí, a tu lado, con el corazón altivo,
nos tendrás.

No pienses que puedan menguar nuestra entereza
las doradas pulgas armadas de regalos,
pedimos un fusil, sus balas y una peña.
Nada más.

Y si en nuestro camino se interpone el hierro,
pedimos un sudario de cubanas lágrimas
para que se cubran los guerrilleros huesos
en el tránsito a la historia americana.
Nada más."

Otros dos breves poemas, de un corte intimista, fueron escritos por el joven Ernesto entre 1954 y 1955 durante sus últimos días de estancia en Guatemala o cuando se trasladó a México.

"Quise llevar en la maleta
el sabor fugaz de tus entrañas
y quedó en el aire circular y cierto,
el insulto a lo viril de mi esperanza.

Ya me voy por caminos más largos que el recuerdo
con la hermética soledad del peregrino,
pero, circular y cierto, a mi costado
algo marca el compás de mi destino."

Primero desde su profesión de médico, como combatiente revolucionario después y como dirigente de la Revolución cubana, el Che dio siempre una gran importancia a la cultura y demostró el valor de la palabra escrita para reflejar sus más íntimas vivencias, anhelos y convicciones.

Fue un cronista de la época que le tocó vivir y, tal vez sin proponérselo, de su propia vida, puesto que en diarios, notas de viaje, cartas familiares y en artículos periodísticos, expresó lo más significativo de lo que le ocurrió, los hechos y acciones en que participó, así como las características de los lugares donde estuvo.

Sus primeras crónicas periodísticas datan de 1950, cuando realizó un recorrido por varias provincias del norte de Argentina. Algo similar haría después cuando en unión de su amigo Alberto Granado visitó varios países latinoamericanos.

Durante la lucha de liberación nacional en Cuba, el Che hizo anotaciones en un diario, lo cual le permitió después del triunfo revolucionario escribir una serie de relatos que publicó inicialmente en la revista "Verde Olivo" y más tarde en el libro titulado "Pasajes de la Guerra Revolucionaria".

También en 1965, cuando dio su contribución a la lucha revolucionaria en el Congo y posteriormente en Bolivia, el Che plasmó sus vivencias y sus valoraciones sobre los acontecimientos y los hombres que lo acompañaban o con las personas con las que se relacionaba.

Desde la etapa de la campaña militar en la Sierra Maestra, el Che se preocupa por la difusión de las ideas y de las noticias relacionadas con la lucha por derrocar la tiranía de Fulgencio Batista. Creó un boletín al que denominó "El Cubano Libre" y fundó la emisora "Radio Rebelde", que comenzó a transmitir desde la propia Sierra Maestra, y desempeñó un papel de significación durante toda la guerra.

Tras la victoria del primero de enero de 1959, el Che contribuyó a la creación de importantes medios de difusión como la revista "Verde Olivo", órgano de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, y fue el fundador de la Agencia Latinoamericana de Noticias Prensa Latina.

La labor periodística del Che abarca varios aspectos: tanto en periódicos y revistas cubanos como de otros países, donde fueron publicados artículos suyos sobre temas económicos, filosóficos y sociales, acerca de las características originales del proceso cubano y su relación con otros procesos socialistas.

Uno de sus trabajos de mayor relevancia fue el ensayo publicado por el semanario uruguayo "Marcha" en marzo de 1965, titulado "El Socialismo y el Hombre en Cuba".

Entre sus últimos escritos se encuentran el ensayo "Mensaje a los Pueblos del Mundo", publicado en abril de 1967 por la revista "Tricontinental"; así como el Diario y los comunicados de prensa elaborados durante la epopeya boliviana.

Durante buena parte de su vida y debido a las múltiples actividades que desarrolló, Ernesto Guevara de la Serna estuvo mucho tiempo separado de sus familiares más allegados.

Pese a ello, supo mantener comunicación en emotivas cartas -a veces pequeñas notas o tarjetas postales-en los que reflejó su amor y el respeto que sintió por sus padres, sus hijos y demás familiares.

Cuando decidió emprender otra etapa de su actuación internacionalista, el Che escribió a sus padres:

"Queridos viejos:

Otra vez siento bajo mis talones el costillar de Rocinante, vuelvo al camino con mi adarga bajo el brazo.

Hace de esto casi diez años, les escribí otra carta de despedida. Según recuerdo, me lamentaba de no ser mejor soldado y mejor médico; lo segundo ya no me interesa, soldado no soy tan malo…"

Más adelante en esa misiva resumió en breves palabras el cariño que sentía por sus padres:

"Puede ser que ésta sea la definitiva. No lo busco pero está dentro del cálculo lógico de probabilidades. Si es así, va un último abrazo."

"Los he querido mucho, sólo que no he sabido expresar mi cariño, soy extremadamente rígido en mis acciones y creo que a veces no me entendieron. No era fácil entenderme, por otra parte, créanme, solamente, hoy…"

También a sus amigos y compañeros de trabajo y lucha escribió cartas, como la dirigida a Fidel Castro, a quien se sintió profundamente hermanado.

En abril de 1965, cuando salió de Cuba hacia el Congo, el Che dejó al máximo líder cubano una carta de despedida que fue hecha pública el 3 de octubre del mismo año, en ocasión de presentarse al pueblo cubano los miembros del Comité Central del nuevo Partido Comunista de Cuba.

La ausencia del Che de la vida pública cubana fue utilizada por los servicios secretos de Estados Unidos y otros países, manipulando, tergiversando, y levantando rumores de que el Che había sido asesinado en Cuba o purgado de la dirección del país. Esto quedó totalmente en evidencia en la carta de despedida que el Che dirige a Fidel Castro, donde dice:

"…Que si me llega la hora definitiva bajo otros cielos, mi último pensamiento será para este pueblo y especialmente para ti. Que te doy las gracias por tus enseñanzas y tu ejemplo, al que trataré de ser fiel hasta las últimas consecuencias de mis actos."

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