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Historia escrita con innovación científica (+Foto)

La Habana, 14 mar (Prensa Latina) Hablar sobre el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología de Cuba (CIGB) con el doctor Gerardo Guillén supone un reto, pues se está frente a un hombre que desprende historia e innovación científica en cada palabra.
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Cerca de una hora conversó Avances Médicos con el director de Investigaciones Biomédicas del CIGB, quien destacó que la característica fundamental del instituto radica en la novedad de sus productos.

Fundado el 1 de julio de 1986 por Fidel Castro, líder de la Revolución cubana, esta entidad trabaja en varias temáticas y plataformas tecnológicas, entre ellas las proteínas recombinantes, la síntesis química y los péptidos sintéticos, además de diferentes hospederos de impresión de proteínas, como pueden ser las levaduras, células de mamíferos y las bacterias. Asimismo, laboran en otras plataformas de diagnóstico, vacunas y soluciones terapéuticas.

Cuando 37 años atrás Fidel Castro dijo que el centro ‘era grande, pero esperaba que fueran grandes también los resultados científicos’, marcó la pauta que definiría el prestigio de la biotecnología en la nación, plasmado en fármacos del CIGB.

‘En la década de 2000, luego de una reformulación de nuestro objeto de trabajo inicial —producir medicamentos a los cuales el país no podía acceder debido a su alto costo en el mercado—, el centro comenzó a desarrollar preparados recombinantes por ingeniería genética y otros biológicos’, detalló Guillén.

Uno de los primeros fue el Heberprot-P, diseñado para el tratamiento de úlceras del pie diabético, lo cual posibilita la disminución del riesgo de amputación de las extremidades y mejora la calidad de vida.

Este producto, basado en una composición farmacéutica inyectable, contiene factor de crecimiento epidérmico humano, elaborado por vía recombinante y administrado en el interior de las úlceras complejas y profundas neuropáticas o isquémicas.

El Heberprot-P es único y exclusivo, pues en el mundo no existe uno similar con esos fines, recalca el experto. Los estudios de su eficacia demuestran que promueve la protección del tejido periférico y la cicatrización de las lesiones, a la vez que puede acelerar el cierre de heridas crónicas tras repetidas infiltraciones locales.

Entre 2000 y 2008 tuvieron lugar en Cuba y en otras naciones varios ensayos clínicos fases I, II y III, los cuales mostraron su seguridad y eficacia en más de dos mil pacientes. Actualmente los investigadores trabajan en nuevas formulaciones que deriven en diferentes formas de administrarlo que puedan ser más eficientes.

                                  
                                             

UN SÓLIDO INVENTARIO CIENTÍFICO

Las nuevas producciones farmacológicas del CIGB incluyen el supositorio Proctokinasa, enfocado en la atención secundaria de salud para tratar las crisis hemorroidales agudas.

Según el director de Investigaciones Biomédicas, esta formulación tiene como principio activo la estreptoquinasa recombinante, con acción fibrinolítica que actúa directamente en la región afectada, evitando así la recurrencia de hemorroides y las cirugías en un término de corto plazo.

La línea investigativa condujo a la obtención del HeberFeron, consistente en una mezcla de los interferones alfa y gamma, pero contenido en un solo vial con propiedades sinérgicas basadas en su actividad antiproliferativa.

Datos de análisis moleculares demostraron la inhibición de varios elementos de la cascada de señalización del hedgehog, un sistema relacionado con el desarrollo de los tumores de piel no melanomas.

Con la llegada epidémica de la Covid-19, esta sustancia inyectable recibió, en el mes de mayo, un autorizo para su introducción en los protocolos de tratamiento contra la enfermedad en Cuba.

Recientemente el Centro incorporó en ese plan la formulación de IFN-alfa-2b-humano recombinante para administración a través de gotas nasales —Nasalferón—, el cual logra una protección frente al coronavirus SARS-CoV-2. Creado por el CIGB también en el contexto de la pandemia, se administra a través de gotas nasales.

Estudios clínicos revelaron su capacidad para estimular marcadores en respuesta inmune innata y adaptativa, es decir la específica contra el patógeno que invade el organismo. Desde el pasado 7 de enero comenzó a aplicarse a viajeros y sus familiares.

De igual modo, los proyectos del Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología incluyeron el CIGB 814, un péptido sintético alterado derivado de la proteína 60 humana de choque térmico (HSP60, por sus siglas en inglés). Este autoantígeno se ha implicado en la patogénesis de la artritis reumatoide. En un estudio clínico llevado a cabo en 2018, mostró evidencias preliminares de eficacia.

La institución diseñó la molécula a partir de herramientas bioinformáticas y síntesis química con funciones asociadas a la regulación del sistema inmunológico.

La Jusvinza o CIGB-258 se convirtió así en una alternativa terapéutica para controlar la hiperinflamación, regular la respuesta inmunitaria y reducir el riesgo de mortalidad en pacientes con la Covid-19.

Otro medicamento con gran reconocimiento es el Heberbiovac HB, proteína obtenida mediante procedimientos de recombinación del ADN (ácido desoxirribonucleico). Hasta la fecha tiene un efecto inmunológico muy seguro y protege contra el virus de la hepatitis B y sus secuelas.

Conocido como CIGB 2020, este candidato vacunal transcurre en la actualidad por un segundo ensayo clínico y está direccionado para el tratamiento del virus SARS-CoV-2, a fin de potenciar la respuesta inmune innata, la primera con la que los organismos se defienden de los patógenos, explicó el doctor Guillén.

El inmunopotenciador, de aplicación nasal y sublingual, demostró ser efectivo en personas confirmadas con la Covid-19, limitando el progreso de la afección hasta estadios d mayor complejidad o gravedad, en especial en los adultos mayores. A la extensa lista de innovaciones del CIGB se suma la Quimi-Hib, una vacuna conjugada contra el Haemophilus influenzae tipo b.

Compuesta por oligosacáridos obtenidos a través de síntesis química y conjugado a la anatoxina tetánica como proteína portadora, es un inmunizador activo para niños desde los dos meses hasta los cinco años de edad contra las enfermedades invasivas causadas por el Haemophilus influenzae tipo b.

La pandemia de Covid-19 ha significado un gran reto para la salud pública cubana, a la vez que impulsó en tiempo récord la producción de medicamentos y vacunas contra esa dolencia.

En tal empeño está involucrado el CIGB con dos candidatos: Mambisa y Abdala; el primero de ellos se aplicará de forma nasal.

‘Todos esos proyectos están respaldados por patentes y son fruto del trabajo de más de 350 investigadores pertenecientes a nuestro centro, el 90 por ciento de ellos con títulos de doctor o máster en ciencias’, subrayó Guillén.

Ello avala que este año 2021 el CIGB recibiera la categoría de empresa de Alta Tecnología en Cuba. Resultados de esta índole, más de 60 años después del pronunciamiento del líder de la Revolución que determinó ‘un futuro de la patria necesariamente de hombres de ciencia… de pensamiento’, confirman al Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología como un logro de esa previsión.

(Tomado de Avances Médicos de Cuba)

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