Transcurrieron 10 años de una guerra convertida en la mayor crisis humanitaria de los últimos tiempos, que costó más de 300 mil muertos, millones de desplazados internos y de refugiados.

Lo que comenzó en marzo de 2011 como una manifestación antigubernamental tras los levantamientos en países vecinos en el marco de la llamada Primavera Árabe, se transformó en una contienda en la cual a los intereses de la oposición se sumaron otros económicos y separatistas.

No pasó mucho tiempo para que en el país surgieran decenas de grupos rebeldes, las potencias extranjeras tomaran partido (enviaron dinero, armamento y combatientes) en los enfrentamientos, y se involucraran organizaciones extremistas como Estado Islámico (EI) y al Qaeda.

Una década después, a pesar de la incertidumbre y el recelo provocados por fallidas conversaciones internacionales, prometedores acuerdos e irrespetadas resoluciones de Naciones Unidas, el conflicto sirio parece llegar al fin.

El presidente Bashar al-Assad fue reelecto con el 95,1 por ciento de los votos en las elecciones del 26 de mayo, tras la liberación de extensas zonas de territorio del país y la incorporación a los comicios de cientos de localidades que antes se encontraban bajo el dominio de grupos radicales.

Damasco reconoce que mucho de lo alcanzado por Siria hasta hoy lleva el sello del apoyo brindado por Rusia, a pesar de que su presencia en la nación árabe ha sido constantemente cuestionada y manipulada por Estados Unidos y Occidente.

IMPORTANCIA DEL APOYO RUSO

Sobre el tema, el politólogo ruso Leonid Savin recordó que su país se encuentra en Siria desde bases legales, a partir de una solicitud de ayuda de su Gobierno para controlar la situación en el país, enfrentado a una guerra contra grupos opositores, separatistas y organizaciones terroristas.

 

“En Rusia la decisión fue aprobada por la Duma Estatal (cámara baja del Parlamento) y por el Consejo de la Federación (senado). Solo después de eso se empezó a brindar la ayuda técnico-militar necesaria a Siria”, dijo el académico en entrevista exclusiva para Prensa Latina.

Las autoridades rusas entendieron la importancia de apoyar a Siria, que, en su opinión, estaba siendo utilizada por algunas fuerzas como una cabeza de playa del terrorismo en la región, el cual a su vez se convirtió en instrumento contra el Gobierno de Damasco.

“Si Siria caía, esas fuerzas hubieran seguido hacia adelante, por ejemplo, hacia Asia Central o al Cáucaso Norte, y entonces nos hubiéramos enfrentado con el terrorismo en el territorio de Rusia”, indicó el experto.

Subrayó que el involucramiento de la nación euroasiática en el conflicto sirio fue una salida necesaria que permitió ayudar al país árabe y sirvió para la lucha contra el terrorismo en el mundo.

Savin apuntó que en Siria convergen intereses geoestratégicos vinculados con el control de los hidrocarburos en el Medio Oriente y la concreción de proyectos regionales para transportar petróleo y gas del golfo Pérsico a Europa, que dependen del fin de la guerra y de la mejora de la seguridad en el área.

Explicó que en medio de esa situación, para Rusia era importante contar con un aliado confiable como Siria, que no permitiera esa reorganización que se estaba llevando a cabo de manera ilegal, creando un conflicto en ese país en el contexto de la llamada Primavera Árabe.

“Por supuesto, quedó claro que Estados Unidos estaba detrás del conflicto”, sentenció.

Acerca de la ayuda rusa a Damasco, comentó que en el plano militar las Fuerzas Aeroespaciales participan en los patrullajes en la zona y en los ataques contra las bases terroristas.

“Más adelante, nuestro rol será apoyar en la reconstrucción del país, porque Siria está destruida. Una serie de fondos y organizaciones ya están trabajando en eso”, agregó.

Preguntado sobre el valor de la presencia rusa en Siria, el también editor del portal Geopolitica.ru aseguró que, ante todo, Moscú demostró que es un aliado confiable, que ayuda a sus socios en las situaciones malas y está listo para cooperar en el futuro.

“Eso crea condiciones estratégicas para la cooperación con otros países en la región, porque nosotros no seguimos la política de doble moral como hace Estados Unidos y algunas naciones de la Unión Europea”, indicó.

Consideró que la imagen de Rusia creció a partir de su apoyo a la nación árabe, no solo por la demostrada efectividad de sus sistemas de armamentos, sino por su política de ayuda al mantenimiento de la paz.

INTERVENCIÓN ESTADOUNIDENSE ES ILEGAL

Con respecto a la intervención estadounidense en el conflicto, el investigador ruso manifestó que Washington se encuentra de manera ilegal en Siria, según las autoridades de Damasco, pero esa condición la usa para socavar la situación en el país, aclaró.

“Lo mismo hace con Turquía, que es miembro de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), pero Estados Unidos apoya al Partido de los Trabajadores de Kurdistán, que en Ankara es considerado una organización terrorista”, denunció.

Acerca de los llamados de Naciones Unidas para una solución del problema sirio que garantice su unidad e integridad territorial, Savin advirtió que a Washington le da igual cualquier decisión de la ONU y cuenta con el derecho de veto en el Consejo de Seguridad.

“Cualquier medida necesaria que se vaya a tomar a favor de Siria, la van a bloquear”, expresó, a la vez que subrayó que tal situación también sucede con la ocupación ilegal del territorio palestino por parte de Israel.

“Lamentablemente, esta se convertirá, con el tiempo, en otra de las causas de la ONU que quedará sin resolverse”, reflexionó.

POR LA RECONSTRUCCIÓN DEL PAÍS

No obstante, el profesor ruso consideró que una parte del conflicto sirio está resuelta con la firma de los acuerdos entre el Gobierno y la oposición, con la participación de garantes como Rusia, Turquía, Estados Unidos y la ONU.

“Por supuesto, hay muchos puntos en los cuales no estamos de acuerdo con los socios turcos o con los grupos kurdos”, recalcó el también editor jefe de la revista de asuntos euroasiáticos Eurasianaffairs.net.

A pesar de eso, espera que en lo adelante empiece la reconstrucción del país, echen a andar los procesos para un ordenamiento político y comience el retorno de los desplazados.

“La gente dejó Siria por los horrores de la guerra y aspiran a regresar a los lugares en donde vivieron para continuar con sus vidas”, concluyó.

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*El autor es corresponsal de Prensa Latina en Rusia