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Artek, un oasis ruso a orillas del Mar Negro (+Fotos)

Mario Muñoz Lozano* Crimea, Rusia, (Prensa Latina) Más de dos mil niños y adolescentes rusos comfraternizaron por estos días en el Centro Internacional Infantil Artek, en la costa crimea del mar Negro, un oasis de paz en un mundo aquejado por la pandemia de Covid-19.
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Con la amistad como pretexto y razón, la más reciente temporada de descanso del campamento fue nombrada ‘Artek acoge a los amigos’, de manera tal que todas las actividades desarrolladas en sus 218 hectáreas han estado vinculadas con las más diversas maneras de confraternizar.

Música, baile, pintura, deportes, negocios y tecnologías constituyen lenguajes de la amistad, por lo que hacía estas áreas van dirigidas las propuestas educativas y recreativas de los vacacionistas, explicó a Prensa Latina Tatiana Makarova, jefa del programa.

‘Amistamos cuando bailamos juntos, cuando escuchamos música juntos, cuando compartimos junto al mar. Es necesario acortar las distancias para hacer amigos, son necesarios la interacción audaz y el entendimiento mutuo, y esa es nuestra prioridad en el campamento’, explicó.

Señaló que como parte del proyecto ‘Los diferentes lenguajes de la amistad’, las lecciones incluyen aprendizajes sobre diplomacia, con el objetivo de que los jóvenes embajadores, al regresar a sus escuelas, compartan con sus compañeros los nuevos conocimientos adquiridos.

‘Los participantes del programa aprenden más sobre las relaciones internacionales, la historia de los vínculos entre los diferentes países, además de adquirir nuevas competencias y habilidades’, destacó Makarova,sobre esta iniciativa apoyada por la Academia Diplomática del Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia.

Con casi la mitad de su extensión (102 hectáreas) cubierta de parques y una floresta exuberante, favorecida por el clima —Crimea es una de las regiones más cálidas de Rusia— y la cercanía al mar, Artek organizó la mayoría de sus acciones al aire libre.

Desde 2020, con la aparición del coronavirus SARS-CoV-2, el Centro dispuso el desarrollo de actividades a la intemperie y en espacios abiertos para acatar las medidas de distanciamiento y disminuir los riesgos de contagio con la enfermedad.

LA CASA DE TODOS

A cinco kilómetros de la ciudad de Gursuf, y entre empinadas colinas que descansan a los pies del mar Negro, está Artek, rincón de ensueños y añoranzas, según algunos representantes de la prensa extranjera acreditada en Rusia que visitaron el lugar, luego de viajar desde Moscú, realizar test antiCovid-19 y mostrar sus certificados de vacunación.

Me hubiera gustado mucho haber sido uno de estos niños hace 50 años, reflexionó el reportero, escritor y poeta tayiko Chumsudim Boboev, del periódico Paik.

‘Para mí, Artek es un cuento de hadas que se ha hecho realidad, me gustaría mucho impartir clases de periodismo para los niños de aquí’, señaló el uzbeko Andrei Knyazev, del periódico Mir Novostey.

Los invitados de China, Cuba, Tayikistán, Turquía, Armenia y Uzbekistán coincidieron en que la moderna infraestructura, las condiciones naturales y la experiencia histórica del centro infantil, hacen de Artek un espacio ideal para cultivar la amistad.

Debido a la pandemia, en estos momentos solo descansan aquí dos mil 730 alumnos de las 85 regiones de Rusia, pero habitualmente el Centro acoge muchos más e incluso a visitantes de diversos países.

De 2014 a 2020, luego de su regreso a la jurisdicción rusa —desde 1991 hasta 2014 la península perteneció a Ucrania—, la institución recibió a 201 mil 343 vacacionistas. De ellos, hasta 2019, seis mil 300 fueron niños de 87 países, incluidos varios de América Latina.

La participación infantil extranjera continuará y para fomentarla Artek desarrolla un programa destinado a atraer traductores voluntarios. En 2018, fueron 23 de inglés, árabe, griego, español, chino, mongol, alemán, serbio, francés y checo los que facilitaron la estancia de los niños.

Fue fundado el 16 de junio de 1925 como centro de salud infantil. En ese primer momento, el campamento contaba con solo cuatro grandes tiendas de lona para 80 niños. Ya en 1926 descansaron en este lugar pequeños de Alemania y España, rememoró Makarova.

Durante la Gran Guerra Patria (1941-1945), hacia el Centro fueron evacuadas muchas personas de la península. En Artek, el Callejón de los Héroes Pioneros recuerda a niños que alguna vez descansaron en Artek y perdieron la vida enfrentando la invasión fascista.

Con los años, el CII continúo creciendo. Sus áreas, círculos de interés y atracciones se expandieron, lo que sumado al atractivo del lugar lo convirtieron en el centro vacacional más famoso de los pioneros de la Unión Soviética.

En sus instalaciones estuvo el primer cosmonauta del mundo, Yuri Gagarin, para dialogar con los niños sobre su viaje al cosmos y el ex campeón mundial de ajedrez, Mijaíl Tal, quien jugó una simultánea con varias decenas de infantes.

Muchas personalidades, incluidos políticos y artistas extranjeros, visitaron Artek, entre ellas la niña pacifista estadounidense Samantha Smith, quien viajó al campamento en julio de 1983.

Durante los 96 años de historia del centro infantil, más de un millón y medio de niños de 150 países se convirtieron en miembros de esta comunidad.

A cuatro años de su centenario, Artek no descansa y sus nueve campamentos permiten recibir a más de tres mil 500 huéspedes durante los turnos de verano y más de mil 500 en el invierno. Por demás, en los últimos años emprendió un amplio plan reconstructivo.

Con un alto presupuesto federal del Gobierno ruso, el CII debe terminar en 2022 un nuevo campamento con 12 dormitorios para otras mil personas, un centro educativo para dos mil, un comedor de mil 200 plazas, un polideportivo universal y un centro médico.

LA AMISTAD EN EL CENTRO

En un encuentro de los estudiantes con un grupo de visitantes en el palacio Suk-Su, una de las maravillas arquitectónicas del CII, la niña Ekaterina Kosovets comentó que Artek le regaló la posibilidad de relacionarse con gente de toda Rusia y hacer grandes amistades.

‘Esta es mi segunda vez en Artek y puedo decir que aquí nace una fuerte amistad. Todavía me comunico estrechamente con los chicos que conocí en mi primera visita al campamento’, dijo el niño Yaroslav Zernov.

También llamó la atención sobre su importancia en las relaciones entre países. ‘Rusia tiene muchos amigos en el mundo y se relaciona con ellos de manera transparente y lo apoya en caso de que tengan problemas. Creo que eso es ejemplo de una buena amistad’, dijo.

Para la joven Anfisa Kiseleva, una de las guías del campamento, la magia de Artek radica en la posibilidad que brinda a niños de todos los lugares para unirse, conocerse, compartir pasatiempos, experiencias de vida, creencias, opiniones.

‘Este es el lugar que une toda esa diversidad y singularidad. Este es un lugar donde los niños pueden explicar todo lo que hay en ellos, por un mundo mejor, para avanzar’, comentó.

Reconoció que con la pandemia el universo de los niños se transformó y debió adaptarse a las nuevas normas de distanciamiento social, ‘pero si hablamos de espiritualidad nada ha cambiado’.

Sin duda, Artek deja profundas huellas en el alma de los niños. Y a juzgar por sus opiniones, las amistades forjadas en el campamento perdurarán.

Rmh/mml

*Corresponsal Jefe de Prensa Latina Moscú

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