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Panteón de Agripa

Roma, 31 oct (Prensa Latina) En el corazón del centro histórico de la capital italiana se alza majestuoso el Panteón de Agripa, una de las maravillas arquitectónicas y de la ingeniería de la Antigua Roma.

El templo -dedicado a todas las deidades- fue construido originalmente entre los años 27 y 25a. n. e. por Marco Vespasiano Agripa, destacado político, militar y arquitecto, amigo, yerno y estrecho colaborador de Augusto, el primer emperador romano.

Devastada por incendios casi un siglo después, la estructura fue reconstruida entre el 118 y el 125, bajo la egida de Adriano, quien “quiso que este santuario de todos los dioses representara el globo terrestre y la esfera celeste, un globo dentro del cual están contenidas las semillas del fuego eterno, todas contenidas en la esfera hueca».

Al menos así lo imaginó Marguerite Yourcenar en un pasaje de su novela Memorias de Adriano, inspirada en el emperador cuya vida transcurrió en el período histórico del tránsito del politeísmo al cristianismo en Occidente.

Relegado por los emperadores cristianos a partir de Constantino y saqueado por los bárbaros tras la caída del imperio de Occidente en el 476, el templo fue cedido por el soberano de Oriente Focas en el 608 al papa Bonifacio IV, quien lo consagró y dedicó a Santa María de los Mártires, un año después.

La conversión en basílica fue determinante para la preservación y funcionalidad actual del edificio, con sus 46,5 metros de alto y 54,5 de largo, dotado de un pórtico de 16 columnas corintias de granito en tres filas, ocho en la primera, cuatro en la segunda e igual número en la tercera.

En la parte superior de la fachada un frontón y en el friso la inscripción conmemorativa M•AGRIPPA•L•F•COS•TERTIVM•FECIT (Construido por Marco Agripa, hijo de Lucio, tres veces cónsul), con la cual Adriano rindió tributo al autor de la obra original.

Un vestíbulo rectangular conecta el pronaos con la espaciosa sala circular, o cela, cubierta por la mayor cúpula de hormigón artesonado del mundo con 43,44 metros de diámetro, perforada en el cénit por un óculo de nueve metros por donde penetra la luz.

Por los materiales utilizados en su construcción, las soluciones ingenieras a los problemas planteados en cada momento y su diseño, el Panteón de Agripa marcó pauta dentro y fuera de las fronteras del imperio y su época.

Allí reposan los restos mortales del pintor y arquitecto Raffaello Sanzio, Rafael, uno de los grandes artistas del Renacimiento, quien lo escogió como última morada en el camino hacia la eternidad.

Otras celebridades del arte y de la casa real de Savoya yacen también en el recinto,que acogió como museo a casi nueve millones de visitantes en 2019.

mem/fgg

(Tomado de Orbe)

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