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China en un 2021 de transformaciones profundas

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Beijing, (Prensa Latina) China despide un 2021 marcado por cambios profundos que buscan consolidar la posición económica, procurar la prosperidad común de la población y al mismo tiempo depurar a la sociedad de conductas y prácticas contrarias a la esencia del socialismo.
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Con la Covid-19 bajo control, el gigante asiático primero anunció la erradicación de la pobreza extrema y luego decretó el establecimiento de una sociedad modestamente próspera mientras celebraba 100 años del nacimiento del Partido Comunista (PCCh).

Cumplidos esos importantes objetivos, ahora el foco es la completa revitalización y este camino constituye una revolución que abarca todos los sectores de la sociedad, incluido, el rescate de los valores.

En ese contexto, este año China relajó más su política de planificación familiar y ahora permite a las parejas tener hasta un tercer hijo, tras conocerse el crecimiento lento de la población en la última década y el declive demográfico que podría comenzar en 2022.

Anunció medidas económicas y de bienestar social para incentivar los nacimientos, dejó de aplicar multas a quienes traigan al mundo más descendientes de los permitidos y no tendrá en cuenta la prole para dar acceso a vivienda, inscripción escolar o solicitud de empleo.

Las autoridades prometieron mejorar y bajar el costo de los servicios públicos vinculados a la educación de los niños y el cuidado de los ancianos, reforzar la reproducción asistida, la atención pre y posnatal, y el seguimiento a las gestantes.

Pero al mismo tiempo, pusieron la mira en otros factores que desestimulan los embarazos, inciden en la disminución de los casamientos, alzas de los divorcios, la sobrecarga económica en las familias y hasta en la salud de la población infanto-juvenil.

Por ejemplo, el Gobierno atacó la sobrecarga educativa en los menores mediante la reducción de tareas, una ofensiva contra los cursos extracurriculares y una ley que orienta a los padres a garantizarles espacio de descanso, ejercicio físico y recreación sin convertirse en adictos a Internet.

Bajo la lupa quedaron las industrias de los juegos en línea y el entretenimiento. A la primera se le exigió limitar el acceso a niños y adolescentes, y a la segunda cortar conductas consideradas inmorales y todo tipo de excesos, desde los salarios hasta el culto a los ídolos.

En el último punto destacan la veda a la contratación de individuos con antecedentes de ilegalidades o escándalos, así como la salida en pantalla de los “sissy boys”, como se denomina aquí a artistas hombres con apariencia demasiado afeminada.

Por otro lado, China puso en marcha una estrategia con el objetivo de que en el próximo quinquenio haya un entorno para sus compañías de internet, regido por la competencia justa, la transparencia y los principios legales.

Así se propone fortalecer el orden, afianzar las relaciones gobierno-mercado-sociedad y frenar cualquier conducta inapropiada en la actividad económica.

La iniciativa contempla la protección de los derechos de cada empresa, plantea ampliar la comunicación con el sector privado cuando se revisen o actualicen las regulaciones, y neutralizar el abuso de los poderes administrativos y actitudes monopólicas.

Incluye mayor atención a sectores como seguridad nacional, ciencia, cultura, educación, innovación tecnológica y todas las ramas de la esfera digital para que operen y se desarrollen con respeto a las normativas establecidas.

Otro elemento relevante en este 2021 fue la decisión del PCCh de impulsar la prosperidad común, o sea, crear condiciones «más inclusivas y justas» para procurar crecimiento con equidad y que la gente tenga una mejor educación y crezca en sus capacidades de desarrollo y oportunidades de incrementar los ingresos.

Al decir del presidente Xi Jinping, se trata del «requisito esencial del socialismo: no significa el progreso de unos pocos, ni tampoco es un igualitarismo uniforme».

“Podemos permitir que algunos se enriquezcan primero y luego guiar y ayudar a otros a enriquecerse juntos. Podemos apoyar a los empresarios ricos que trabajan duro, operan legalmente y han asumido riesgos para crear empresas (…), pero también debemos hacer todo lo posible para establecer un sistema de políticas públicas que permita una distribución más justa de los ingresos”, acotó.

Ello supone cambios en las políticas impositivas y los pagos a la seguridad social para las rentas medias, aumento de los beneficios financieros para los grupos de bajos ingresos y un endurecimiento del combate contra la corrupción y la burocracia.

Incluso, el Banco Central prometió apoyar el proceso con la estabilidad de las políticas macroeconómicas, una liquidez suficiente, mejor servicio a la economía real, facilidades al crecimiento coordinado de las distintas industrias y en el otorgamiento de préstamos.

El PCCh se plantea materializar por completo la prosperidad común en 2049 para entonces celebrar el centenario de la fundación de la República Popular China con una sociedad socialista moderna.

rmh/ymr

*Corresponsal jefa de Prensa Latina en Beijing

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