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Rusia celebra a lo grande la llegada del Año Nuevo (+Fotos)

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Moscú (Prensa Latina) Las celebraciones de fin año en Rusia debieron adaptarse a los avatares de las tradiciones paganas, a las modas europeas, a las moderaciones religiosas soviéticas y más cerca a la pujanza de la Iglesia ortodoxa.
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Debido a esa urdimbre de acontecimientos políticos y razones religiosas, sedimentados en el tiempo, la nación euroasiática celebra la Navidad del 6 al 7 de enero, a la vez que brinda por dos “versiones” de Año Nuevo, el 1 y el 14 de enero.

En el país, el 25 de diciembre es un día laborable, y el festivo más importante del invierno, como en gran parte del mundo, resulta el Fin de Año, que se festeja en la noche del 31 de diciembre al 1 de enero.

Con 11 husos horarios en su vasto territorio, Rusia da la bienvenida al nuevo año esa misma cantidad de veces.

Esto sirve de justificación para que no pocos aquí aprovechen para comenzar a levantar las copas desde que el reloj marca las 12 en la península de Kamchatka, en el extremo oriental del país, hasta que la medianoche llega a Kaliningrado, al oeste.

Sin embargo, las celebraciones no concluyen entonces, porque 14 días después llega el Año Nuevo Viejo, conmemoración que heredaron del uso del antiguo calendario juliano.

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El imperio romano celebraba el fin de año a finales de diciembre desde el siglo II ANE, mientras la Rusia precristiana lo hacía con la llegaba de la primavera y lo asociaba con el renacer de la naturaleza después del invierno.

Según historiadores, de acuerdo con la tradición agrícola rusa el año tenía su inicio el 1 de marzo, mientras que el año civil comenzaba el 1 de septiembre.

El fin de año fue cambiado al 31 de diciembre en el invierno de 1699 por el zar Pedro el Grande, que durante su mandato tomó varias decisiones para acercar Rusia a Europa y mostrar la grandeza de su imperio.

Decretó que las festividades debían celebrarse en la misma fecha que en el llamado Viejo Continente y acompañadas por ramas de pino, abeto u otros árboles coníferos colgados en los exteriores de los edificios y en las puertas, junto a fuegos artificiales, hogueras y disparos al aire.

Las fiestas trascendieron después de su muerte y a comienzos del siglo XIX, se adoptó la costumbre alemana de colocar un árbol de Navidad decorado dentro de las casas, tradición que la Iglesia ortodoxa tardó décadas en aceptar por considerarlo un vestigio pagano y una costumbre occidental.

SUSTITUCIÓN DEL CALENDARIO JULIANO POR EL GREGORIANO

En 1917, la Revolución bolchevique derrocó al imperio ruso. La Iglesia y el Estado se separaron de manera oficial un año después y en unos meses el país sustituyó el calendario juliano por el gregoriano, que ya funcionaba en la mayor parte del mundo desde el siglo XVI.

Para alinear ambos calendarios, el Gobierno suprimió 13 días de 1918, de manera tal que después del 31 de enero llegó el 14 de febrero, decisión que adaptó las fiestas seculares como el fin de año a la fecha oficial.

La medida no fue aceptada por la Iglesia ortodoxa, que siguió con el almanaque juliano y mantuvo las celebraciones religiosas en las fechas establecidas en ese sistema -13 días después-, lo que hizo que las Navidades rusas no coincidieran con los festivos católicos.

De ahí que la Navidad ortodoxa pasó de celebrarse del 25 de diciembre al 7 de enero y la Revolución de Octubre, secular y anterior a la adopción del calendario gregoriano, el 7 de noviembre.

EL ABUELO DEL FRÍO

De acuerdo con historiadores, el veto a la celebración pública de la Navidad como un feriado nacional se mantuvo hasta los últimos años de la Unión Soviética.

Sin embargo, la celebración del fin de año regresó a los calendarios ya en 1935, a la que se sumó el Abuelo del Frío (Ded Moroz), figura basada en el espíritu pagano invernal, reencarnado en un anciano bondadoso con cierto parecido al Papá Noel. Con su barba blanca, una vara mágica y un abrigo que llega hasta el suelo y puede ser azul o rojo, el Abuelo del Frío toca a la puerta de las casas junto a su nieta y ayudante, la Doncella de las Nieves (Snegúrochka).

El tiempo hizo que la personalidad del Abuelo del Frío se acoplara a la diversidad cultural de la gigantesca URSS y, posteriormente, de la Rusia postsoviética.

De tal forma, en la República de Udmurtia su análogo se llama Tol Babai, y lleva un abrigo morado; mientras en Tartaristán es Kish Babái que viste atuendos típicos tártaros; y en la norteña Yamalia, el anciano Yamal Iri ayuda a los viajeros.

LA NAVIDAD COBRA FUERZA

Aunque el Fin de Año se mantuvo como el principal festivo de invierno en Rusia, en las últimas dos décadas la Navidad gana fuerza en la medida que la Iglesia ortodoxa suma adeptos.

Según el Centro de Investigación Levada, de Rusia, mientras en 1990 solo el 33 por ciento de la población se declaraba ortodoxa, 20 años más tarde este porcentaje se duplicó. Por otro lado, el catolicismo tiene entre sus seguidores a menos del uno por ciento de los creyentes del país, por lo que prácticamente nadie celebra la Navidad el 25 de diciembre.

Esa realidad hizo que los dos festivos oficiales del invierno ruso intercambiaran el orden: el 31 de diciembre se celebra Fin de Año, según el calendario gregoriano, mientras la Navidad se festeja el 7 de enero, que es cuando ocurre por el calendario juliano.

De tal forma, la secuencia de Fin de Año, Navidad y Año Nuevo Viejo se convirtieron en los tres festivos de las navidades rusas.

El primero es oficial, el día en el que el presidente emite su discurso televisivo, despide el año y el Abuelo del Frío guarda los regalos debajo del árbol.

En cambio, la Navidad se celebra siguiendo ritos religiosos. La celebración trasciende cada vez más la frontera entre la Iglesia ortodoxa y otras confesiones.

Medios de prensa rusos indican que en 2020, el 36 por ciento de los ciudadanos del país que profesan otra religión y el 40 por ciento de los ateos celebraron la Navidad ortodoxa.

El Año Nuevo Viejo, por su parte, cierra este ciclo de forma oficiosa, sin ser un día festivo pero evocando las tradiciones rusas.

arb/mml

(*) Corresponsal jefe de Prensa Latina en Rusia

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