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Trece “Césares” contra Cuba (Parte II) (+Fotos)

New Haven, Estados Unidos (Prensa Latina) En esta segunda parte continúa el listado de los presidentes de los Estados Unidos y sus políticas anticubanas fracasadas. Esa lista incluye al 29 por ciento del total, 13 de 45 de mandatarios en la historia del país.
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Por José R. Oro, ingeniero cubano residente en EEUU y vicepresidente de NEMO, movimiento mundial que lucha contra el bloqueo.

VI. James (Jimmy) E. Carter Jr. (Enero 20, 1977 – Enero 20, 1981).

El presidente Jimmy Carter también pensó “normalizar” las relaciones con Cuba, y como primer paso levantó parcialmente la prohibición de viajar y autorizó a los cubanoamericanos a enviar remesas a sus familiares en la isla.

También consideró levantar el bloqueo de alimentos y medicinas sobre bases humanitarias, pero decidió no hacerlo porque no quería que Cuba dispusiera de más recursos y le diera de esa forma impulso a su economía.

Más tarde, cuando Cuba pidió comprar docenas de tipos de medicamentos disponibles solo de proveedores estadounidenses, el entonces asesor de Seguridad Nacional Zbigniew Brzezinski convenció a Carter de negarse debido al apoyo internacionalista de Cuba a Angola y Etiopía.

Es decir, en general no hubo cambios significativos en la política de los Estados Unidos hacia Cuba durante su mandato.

VII. Ronald W. Reagan (Enero 20, 1981 – Enero 20, 1989).

El presidente Ronald Reagan fue un enemigo jurado del progreso humano y en especial de la sociedad socialista en el mundo entero. Impuso nuevas sanciones para “castigar” a Cuba por su apoyo a los movimientos revolucionarios en Centroamérica y en otras regiones del planeta.

Restableció la prohibición de viajar a la isla a la mayoría de los residentes estadounidenses, prohibió a la mayoría de los cubanos visitar los Estados Unidos, impidió la importación desde terceros países de cualquier producto que contuviera níquel cubano.

Asimismo incluyó a Cuba en la lista del Departamento de Estado de Estados Patrocinadores del Terrorismo Internacional, en la cual permaneció hasta 2015.

La mayoría de las sanciones resultantes de la inclusión en esa lista ya formaban parte del bloqueo a Cuba, lo que hizo que las instituciones financieras internacionales fueran más reacias a hacer negocios con la isla.

Una enmienda del representante Howard Berman (D-CA) a la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (Ieepa) y la Ley de Comercio con el Enemigo eximió de las sanciones de los Estados Unidos contra cualquier país la importación o exportación de «publicaciones, películas, carteles, registros de fonógrafos, fotografías, microfilmes, microfichas, cintas u otros materiales informativos».

Esto permitió a los artistas y escritores cubanos vender su obra más o menos libremente en los Estados Unidos, lo cual se ha visto afectado recientemente.

Uno de los más notorios escándalos de los Estados Unidos ocurrió durante su mandato, conocido como Irán-Contras, también con participación de notorios terroristas de origen cubano en posiciones claves.

El presidente número 40 de los Estados Unidos igualmente ordenó en 1983 la brutal invasión a Granada, en la cual murieron 24 internacionalistas cubanos y centenares de granadinos.

VIII. George H. W. Bush (Enero 20, 1989 – Enero 20, 1993)

Mientras el presidente George H. W. Bush y el líder soviético Mijaíl Gorbachov “negociaban” el fin de la Guerra Fría, Estados Unidos presionó a la entonces Unión Soviética para que cortara la colaboración económica con Cuba como condición de la ayuda estadounidense a Moscú.

Gorbachov se negó pero cuando la Unión Soviética colapsó, el nuevo presidente de Rusia, Boris Yeltsin, oligárquico, entreguista y pronorteamericano, se doblegó ante la demanda de los Estados Unidos.

Con la economía cubana en condiciones precarias, el Congreso de los Estados Unidos aprobó la Ley de Democracia Cubana (CDA por sus siglas en ingles), comúnmente conocida como Ley Torricelli.

Fue rápidamente promulgada por el presidente George H. W. Bush el 23 de octubre de 1992, en plena campaña electoral, con el propósito entre otros, de ganarse al electorado de la Florida.

La Ley Torricelli estaba concebida para endurecer el bloqueo al máximo con la esperanza de lograr finalmente lo que fuera siempre el objetivo, obtener un cambio de régimen en Cuba y que el país volviera a ser un estado vasallo de los Estados Unidos.

La CDA (Ley Torricelli) volvió a imponer la prohibición del intercambio comercial entre Cuba y las filiales de empresas estadounidenses en terceros países, cortando unos 700 millones de dólares en comercio, principalmente en alimentos y medicinas.

Restauró la prohibición a que los barcos que comercializaran con Cuba, atracaran en puertos de Estados Unidos solo tras un plazo de 180 días, y le dio al presidente la autoridad para cortar la ayuda extranjera a cualquier país que ayudara a la isla.

La Ley Torricelli autorizó donaciones de alimentos, las ventas médicas, de servicios y equipos de telecomunicaciones, pero con requisitos regulatorios tan estrictos que se realizó muy poca facturación.

Finalmente, especificó que el bloqueo solo debería levantarse cuando Cuba se hubiera convertido en una democracia modelada en el sistema político norteamericano, y autorizó el incremento del multimillonario apoyo del gobierno de los Estados Unidos a la contrarrevolución de la isla para lograrlo.

IX. William (Bill) J. Clinton (Enero 20, 1993 – Enero 20, 2001).

Durante la crisis migratoria de los «balseros», el presidente Bill Clinton cortó las remesas familiares y detuvo los viajes aéreos entre Estados Unidos y Cuba para “castigar” al gobierno de la isla por permitir que los cubanos se fueran del país, en un acto de suprema hipocresía.

Los migrantes cubanos rescatados en el mar fueron “internados” en la Base Naval de Guantánamo, de hecho en condiciones de cautiverio.

En 1996, después de que la Daafar derribara dos avionetas en defensa del espacio aéreo cubano, hecho en el cual perdieron la vida cuatro miembros de la organización contrarrevolucionaria Hermanos al Rescate, Clinton firmó la Ley de Libertad Cubana y Solidaridad Democrática (conocida como Ley Helms-Burton).

Esta norma codificó las disposiciones del bloqueo y amplió su alcance extraterritorial. Especificó que solo podría levantarse una vez que Cuba se convirtiera en una “democracia multipartidista y de libre mercado”, y compensara a los ciudadanos estadounidenses y cubanoamericanos por las propiedades nacionalizadas después del triunfo de la Revolución.

Para desalentar la inversión extranjera en Cuba, el Título III de la ley permitía a cualquier persona que hubiera perdido propiedad en la isla demandar en un tribunal federal de los Estados Unidos a cualquier individuo o empresa que «traficara» (es decir que hiciera cualquier uso beneficioso) de esa propiedad, poniendo así a los inversionistas extranjeros en Cuba en riesgo de litigio parcializado de antemano.

La Ley Helms-Burton permitió al presidente renunciar a la activación del Título III, por lo cual no entró en vigencia hasta que el presidente Donald Trump decidió no renovar la exención en 2019.

Durante la visita a Cuba en 1998 del papa Juan Pablo II, Bill Clinton restauró el servicio aéreo chárter y las remesas familiares, y alivió las regulaciones de viaje para permitir que los residentes en los Estados Unidos, en particular los católicos “cubanoamericanos”, fueran a la isla a ver al Pontífice.

Un año más tarde, autorizó la expansión del servicio aéreo y las remesas «donativas». También inauguró los viajes «pueblo a pueblo», lo que permitió a los residentes de los Estados Unidos visitar Cuba para una variedad de fines culturales y educativos. Al final de la administración Clinton, unos 250 mil estadounidenses visitaban la isla.

El cabildeo de los estadounidenses para el comercio humanitario con Cuba, una alianza de unas 600 organizaciones empresariales y 140 grupos religiosos y de derechos humanos organizados por la Cámara de Comercio, lograron eliminar el embargo sobre las ventas agrícolas a la isla en la Ley de Reforma de las Sanciones Comerciales y Mejora de las Exportaciones.

Para “apaciguar” con típica politiquería y falta de moral a los opositores de la mafia de Miami, los líderes del Congreso acordaron al mismo tiempo prohibir cualquier financiamiento del gobierno de los Estados Unidos o del sector privado de tales compras.

También acordaron prohibir el «turismo», definido como cualquier visita a Cuba no incluida en las 12 categorías previamente autorizadas de viajes legales. A pesar de las restricciones crediticias, Cuba comenzó a comprar alimentos a productores estadounidenses en 2002, con un promedio de alrededor de 300 millones en comercio anual desde entonces.

Al final del gobierno de Bill Clinton fueron arrestados los antiterroristas cubanos, los Cinco Héroes de la Red Avispa, y se inició de inmediato la movilización mundial para su libertad.

Igualmente se produjo el intento de secuestro del hoy ingeniero Elián González. Cuba liderada por el Comandante en Jefe Fidel Castro, ganó también esa batalla.

X. George W. Bush (Enero 20, 2001 – Enero 20, 2009)

Los ultraderechistas de origen cubano en Florida desempeñaron un papel clave en la victoria electoral del presidente George W. Bush en 2000 en Florida y este fue “especialmente receptivo” a sus demandas de endurecer el embargo.

Nombró una Comisión de Asistencia a una Cuba Libre para trazar cómo «lograr un fin expedito de la dictadura de Castro». Siguiendo sus recomendaciones, Bush abolió los viajes de persona a persona e intensificó la aplicación de la ley dirigida a quienes violaran las regulaciones de visitas, incluso inadvertidamente.

Restringió los intercambios académicos tan severamente que solo un puñado de programas de estudio en el extranjero entre universidades estadounidenses y cubanas sobrevivieron y los viajes de cubanos a los Estados Unidos prácticamente cesaron.

Los viajes de estadounidenses de origen cubano a la isla se limitaron a uno cada tres años, y los límites de las remesas familiares se redujeron significativamente.

Estas regulaciones decrecieron los viajes a Cuba a la mitad, menguaron la asistencia humanitaria de unos 10 millones de dólares anuales a cuatro millones y disminuyeron las remesas en varios cientos de millones de dólares.

arb/jro

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