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Una celebración “olímpica” del 26 de Julio en Cienfuegos, Cuba

26 de julio en Cienfuegos
Cienfuegos, Cuba (Prensa Latina) La celebración del aniversario 39 del asalto al cuartel Moncada alcanzó ribetes muy especiales, no ocurrió en la fecha acostumbrada y tuvo como protagonistas a los atletas que acababan de poner a Cuba en un sitial privilegiado del Olimpo.
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Por Francisco G. Navarro

Corresponsal de Prensa Latina en la provincia cubana de Cienfuegos

A la centro-sureña provincia de Cienfuegos le cupo el honor de organizar por segunda ocasión el acto central conmemorativo del Día de la Rebeldía Nacional, y la celebración tuvo lugar el 5 de septiembre de 1992, justo cuando la ciudad celebraba los 35 años de la sublevación popular en sus calles contra la dictadura de Fulgencio Batista (1952-1958).

La presencia de toda la delegación deportiva cubana que entre 25 de julio y el 9 de agosto firmó en Barcelona la epopeya del quinto lugar en los XXV Juegos Olímpicos, puso un sello de patriotismo a la conmemoración de ambas gestas de la Revolución.

Por si fuera poco, en su habitual discurso por la efeméride el líder de la Revolución cubana, Fidel Castro, anunció de manera oficial la paralización de los trabajos de construcción de la Central Electronuclear (CEN) de Juraguá, enclavada en este territorio.

BARCELONA’92

Fidel Castro resaltó que además de constituir una doble celebración de efemérides revolucionarias, con el acto se rendía un merecido homenaje a los atletas que tan extraordinarios éxitos alcanzaron en los Juegos Olímpicos de Barcelona.

Las 31 medallas cosechadas en total por la delegación cubana representaron más del doble de las preseas de todos los países de América Latina y del Caribe juntos, y las 14 de oro el doble de los de títulos alcanzados por los atletas de ese mismo espacio geopolítico más Canadá, comparó.

“Si se midieran los resultados de una Olimpiada por el oro per cápita que obtiene un país, nosotros en estas olimpiadas quedamos en el primer lugar, este país en período especial, este país bloqueado por el imperio”, resumió el líder cubano.

CIERRE DE LA CEN

Tres días antes del acto, el 2 de septiembre, Fidel se había reunido en “un acto vigoroso y revolucionario” con los trabajadores de la CEN, constructores e inversionistas, para informarles de la decisión, única alternativa dejada por la situación derivada de la reciente desintegración de la Unión Soviética y el campo socialista de Europa del Este.

Ante la multitud de compatriotas reunidos en Cienfuegos, el jefe de Estado y gobierno realizó un pormenorizado análisis del proceso que llevó a la paralización de la llamada Obra del Siglo.

La concepción del proyecto energético databa de 1972 y 20 años después “íbamos avanzando hacia cuatro reactores y ya se trabajaba en los estudios para la construcción de la central electronuclear del oriente del país”, resumió el líder cubano.

En el momento de su detención la obra se encontraba en el 90 por ciento de la construcción civil y para esa fecha la inversión superaba los mil 100 millones de dólares, la cual incluía la edificación de dos mil viviendas para los trabajadores.

“Nuestro país ha dado una muestra superior de respeto a lo acordado a pesar de los atrasos provocados en la construcción de la CEN por las indefiniciones sobre el sistema automático a utilizar en su control, como consecuencia del trágico accidente en la CEN de Chernobil (abril de 1986), que obligó a las organizaciones soviéticas a revisar y perfeccionar los requerimientos de esos medios técnicos”, rezaba uno de los argumentos ofrecidos por Cuba a la contraparte rusa, heredera de las obligaciones de la exURSS.

“A esos atrasos se sumaron otros derivados de las prolongadas dificultades internas en la Unión Soviética, y posteriormente de los cambios radicales y dramáticos que se han estado produciendo en las relaciones de colaboración entre Cuba y Rusia, sin que a nuestro país le quepa la menor responsabilidad por ello”, agregó Fidel Castro.

Explicó que en los primeros días de abril de aquel año (1992) estuvo en Cuba una delegación rusa encargada de revisar la colaboración sobre la CEN de Juraguá.

En el contexto de un cambio radical de las relaciones de intercambio comercial entre los dos países y la suspensión unilateral de todas las relaciones de colaboración, la parte rusa propuso continuar la CEN en términos y condiciones que para Cuba hacían totalmente imposible ese objetivo.

“Proponer que Cuba pague al contado a organizaciones rusas unos 200 millones de dólares y gestione la obtención de créditos adicionales a los anteriormente aceptados por unos 200 millones más en terceros países para la terminación de la CEN”, resumió la esencia del ajuste planteado por Rusia en abril.

Tal decisión, a juicio del líder cubano, implicaba “no tener en cuenta que Cuba está enfrentando decididamente la intensificación del bloqueo económico que durante los últimos 30 años el gobierno de Estados Unidos nos ha impuesto, y no cuenta con acceso a fuentes de créditos de organismos financieros internacionales ni de otros tipos”.

TERRIBLE GOLPE A LA ECONOMÍA

Fresco aún en la memoria el proceso que llevó a la desintegración de la Unión Soviética y la desaparición del campo socialista en Europa del Este, el líder de la Revolución repasó las consecuencias que trajo para la isla caribeña alzar la bandera que otros arriaron.

Señaló el carácter de lucha política que revestía el recién iniciado periodo especial en tiempo de paz y más en un país donde, además del brutal cerco económico, se debían soportar cientos de horas de transmisiones radiales y un barraje tal de propaganda reaccionaria destinados a debilitar y reblandecer la Revolución cubana.

Fidel Castro reforzó la idea de que fue en el área económica donde el desastre del campo socialista golpeó a Cuba de forma más terrible. Ninguna cifra ilustra mejor el desafío por venir que los cinco mil 939 millones de dólares en capacidad de compra perdidos por Cuba en solo tres años, 1989-1992.

“¿Habría podido un país capitalista soportar semejante golpe a su economía?”, preguntó el líder al pueblo de Cienfuegos, concentrado al borde de la avenida del Malecón.

“¡Solo la Revolución y solo un país socialista, verdaderamente socialista y revolucionario, habría sido capaz de resistir un golpe semejante!”, aseguró tras comparar el momento con otras grandes crisis del pasado, como la posterior a la Primera Guerra Mundial y la de 1929.

Respecto al territorio que organizó el gran acto político, Fidel Castro precisó que: “Cienfuegos ha sido una de las provincias más afectadas por este desastre socialista, la fábrica de nitrógeno está parada, la fábrica de cemento está con un mínimo de producción, muchas industrias de materiales están paradas, la refinería cuya primera etapa se terminó no pudo echar a andar por falta de combustible …”.

Pero advirtió que, aunque muchas de las instalaciones industriales creadas por la Revolución estuvieran parcialmente o temporalmente paradas, “algún día las echaremos a andar todas si somos capaces de preservar la patria, la Revolución y el socialismo”.

Ninguna mejor confirmación a aquellas palabras premonitorias que cuando el 22 de diciembre de 2007, con la colaboración de la Venezuela bolivariana, mediante un proyecto binacional se revitalizó y echó a andar la más grande refinería de petróleo de la isla.

arb/fgn

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