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La clave del envejecimiento la tienen los reptiles y anfibios

Londres, 25 jun (Prensa Latina) Los duros caparazones de las tortugas podrían generarles una protección contra el envejecimiento, demuestran hoy científicos en el mayor estudio sobre el tema con anfibios y reptiles.

Fenotipos protectores como su caparazón contribuyen a una larga vida y en algunos casos a la ausencia de envejecimiento biológico, explican los autores en un artículo publicado en la revista Science.

Esa teoría sugiere que los animales con rasgos físicos o químicos que les confieren un cuidado especial -como armaduras, espinas, caparazones o veneno- tienen un envejecimiento más lento y una mayor longevidad, resalta el artículo. El equipo detalló que estos rasgos defensores permiten a los animales envejecer más lentamente y, en el caso de la protección física, vivir mucho más tiempo para su tamaño que aquellos carentes de cuidado.

La investigación, llevada a cabo por un equipo de 114 científicos, incluye datos sobre envejecimiento recogidos en la naturaleza de 107 poblaciones de 77 especies de reptiles y anfibios de todo el mundo.

«Existen pruebas anecdóticas de que algunos reptiles y anfibios envejecen lentamente y tienen una larga vida, pero hasta ahora nadie había estudiado esto a gran escala en numerosas especies en la naturaleza», explica en un comunicado David Miller, autor principal.

Si podemos entender qué permite a algunos animales envejecer más lentamente, podremos comprender mejor este proceso en los seres humanos, y también podremos informar sobre las estrategias de conservación de reptiles y anfibios, muchos de los cuales están amenazados o en peligro de extinción, añadió.

En su estudio, los investigadores aplicaron métodos filogenéticos comparativos -que permiten investigar la evolución de los organismos.

Su objetivo era analizar la variación en el envejecimiento y la longevidad de los ectotermos en la naturaleza en comparación con los endotermos (animales de sangre caliente) y explorar las hipótesis anteriores, incluido el modo de regulación de la temperatura corporal y la presencia o ausencia de rasgos físicos de protección.

Miller explicó que la «hipótesis del modo de termorregulación» sugiere que los ectotermos -porque requieren temperaturas externas para regular su temperatura corporal y, por tanto, suelen tener metabolismos más bajos- envejecen más lentamente que los endotermos, que generan internamente su propio calor y tienen metabolismos más altos.

oda/alb

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