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El voto decisivo de los jóvenes en Brasil (+Fotos)

Brasilia (Prensa Latina) Insatisfechos con el gobierno del mandatario de tendencia ultraderechista Jair Bolsonaro, los jóvenes prometen acudir a las urnas en octubre como nunca aconteció en la historia de Brasil, para ser protagonistas de las elecciones.

Por Osvaldo Cardosa

Corresponsal de Prensa Latina en Brasil

“El papel de ese segmento en las justas comiciales será decisivo. De acuerdo con el Instituto Brasileño de Geografía y Estadística, representamos un 23 por ciento de la población. Somos 47 millones de personas”, declaró en exclusiva con Prensa Latina la abogada Allanis Dimitria de Oliveira, de la coordinación estadual del movimiento social Levantamiento Popular de la Juventud en Río de Janeiro.

Señaló que, además de consistencia electoral, “tenemos la capacidad de influir políticamente en las demás generaciones”.

Comentaristas estiman que los jóvenes pueden tener un peso importante en el debate electivo en curso, así como en el sufragio y sus resultados a medida que tratan de imprimir presencia en redes sociales y en entornos de amigos y familiares.

A lo anterior se une que, desde diferentes sectores de la sociedad, se estimula al público adolescente a obtener el título de elector.

Los jóvenes pueden ejercer su derecho en comicios nacionales a partir de los 16 años, una disposición prevista en la Constitución de 1988, que inscribió el voto obligatorio a partir de los 18.

Ante los hechos, resulta además innegable la marcada influencia ejercida por reconocidos artistas como Anitta, quien utiliza sus espectáculos y plataformas digitales para convocar a las urnas, sin importar el estrato social, al tenerse en cuenta la manifiesta incidencia de Internet.

Y aunque algunos analistas tratan de minimizar la jerarquía del voto e inclinarlo hacia la ola conservadora imperante desde enero de 2019, es indudable que el electorado joven está comúnmente asociado a la izquierda.

“Muchos afirman que no nos interesa la política y nosotros mismos creemos que no entendemos lo suficiente de política para posicionarnos. Pero no es cierto, históricamente la juventud brasileña protagonizó luchas por la democracia y los derechos, y seguimos haciéndolo en el movimiento estudiantil, en los barrios y en las favelas”, elucidó Dimitria de Oliveira.

INSATISFACCIÓN MANIFIESTA

Subrayó que “los jóvenes están cada vez más insatisfechos porque el país no va bien”.

Incluso refirió que “con el discurso anti-política que escuchamos: todo político es corrupto, todo político es ladrón, hemos visto que el voto es un medio de transformar nuestra realidad, aún más para esa juventud con la tarea histórica de derrotar a un proyecto neofascista como el bolsonarismo (partidarios de Bolsonaro)”.

A la par, los jóvenes sienten en la piel el desempleo, la precarización de la educación, la falta de oportunidades, la indiferencia con sus vidas.

“No queremos solo el derecho al mañana, un futuro, queremos una vida digna hoy, queremos políticas públicas efectivas hoy, y vamos a luchar por ello”, recalcó la también estudiante de Ciencias Sociales.

Pese a los intentos por colocar en el tablero electoral una llamada tercera vía de candidatos, la elección está polarizada y el actual marco limita el alcance que esos abanderados pueden tener.

Las encuestas corroboran cada vez más tal centralización entre dos actitudes políticas de extremos ideológicos, con poco espacio para una tercera propuesta.

En el escenario cardinal, según los últimos estudios, el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva exhibe cerca de 50 por ciento de preferencia, seguido de Bolsonaro, que rebasa el 30.

Ambos aspirantes al poder mantienen el foco principal de los sondeos y tienen la mayor fuerza para captar la atención de los medios de comunicación y de los formadores de opinión.

Para Dimitria de Oliveira, en este panorama polarizado, la juventud brasileña quiere posicionarse y participar aún más en el proceso electivo.

Relató que “los partidos políticos, artistas, influencers (creadores de contenidos en Internet) y movimientos populares realizaron acciones para alentar a los jóvenes a obtener el título de elector y pudieran votar por primera vez, mediante campañas como «mi primer voto» y «quitar el título, quitar a Bolsonaro».

Aunque el voto sea facultativo para adolescentes de 16 y 17 años, detalló, “alcanzamos la marca histórica de más de dos millones de nuevos electores entre 15 y 18 años. ¡Queremos que nuestras voces sean escuchadas! ¡Queremos más que nunca participar en esta lucha, la cual también es nuestra!”, apuntó a Prensa Latina.

VOTO POR LULA

Respecto a los dos candidatos favoritos y el posible voto, la jurista punteó que “la juventud brasileña siente los efectos de las crisis económica, social, política, ambiental y sanitaria, agravada aún más en el Gobierno de Bolsonaro”.

Admitió que en los últimos cuatro años “hemos tenido un empeoramiento en las condiciones de vida por la aplicación de una agenda política ultraneoliberal, conservadora y neofascista que atraviesa nuestras vidas. ¡Sobrevivir es cada vez más difícil! Somos una generación sin perspectiva”, certificó.

La abogada arguyó que la lucha “va más allá de las elecciones: es recuperar nuestra capacidad de soñar e incluso de existir. Estamos sufriendo con la exclusión educativa, el desempleo, el aumento de la cultura de la violencia, de ver como procuran tatuar el fascismo en la sociedad brasileña y el exterminio de la juventud negra y periférica”.

Por ser jóvenes, agregó, “somos potencialmente contestatarios. Cuestionamos la realidad dada. Y con esa crisis, así como el pueblo, estamos indignados. Las encuestas indican que seis de cada 10 votantes de 16 a 24 años votarán por Lula para la presidencia, contra Bolsonaro. Al menos el 67 por ciento de los jóvenes desaprueba la actual administración”, adicionó.

Determinados consultores de referendos pregonan convencidos de que, en un período de polarización, cada voto hará la diferencia en el resultado final del plebiscito, en el cual los jóvenes votarían más con la emoción y avalados por sus valores personales.

Otros fundamentan que actualmente las redes sociales son herramientas imprescindibles para involucrar el voto del elector joven, pero alertan que también pueden ser difusoras de informaciones falsas.

“El bolsonarismo actúa sobre la base de supuestas amenazas democráticas y noticias falsas, en un intento por establecer miedo y desconfianza ante una posible victoria electoral de Lula, principalmente en los sectores populares y evangélicos”, comentó a Prensa Latina la letrada en su extenso razonamiento.

Aunque estemos vacunados contra las fake news (noticias falsas) desde las elecciones de 2018, “todavía tenemos mucho que avanzar en la comunicación de masas”, consintió.

Significó que, a partir de levantamientos en escuelas, de Norte a Sur de Brasil, “identificamos que muchos jóvenes tomaron el título electoral para sacar a Bolsonaro de la presidencia”.

Valoró que el sufragio joven es mayoritariamente anti Bolsonaro, porque su gobierno representa un presente y un futuro sin perspectiva. “En la primera vuelta (2 de octubre) y en la segunda (día 30), si la hay, la juventud votará por Lula para la presidencia”.

El voto joven puede ser “el fiel de la balanza, puede ser el decisivo”, sentenció finalmente.

arb/ocs

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