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Obra maestra de medio siglo

Washington, 26 jun (Prensa Latina) Entre las películas con mejor desempeño de taquilla en Estados Unidos durante el fin de semana del 25 al 27 de febrero pasado hubo una que no contaba con superhéroes o fórmulas similares de megaproducciones.

Ni siquiera era un estreno, sino un largometraje que este año cumplió medio siglo de su llegada a la gran pantalla: El Padrino.

La icónica cinta, presentada por la productora Paramount en 156 salas en honor a su aniversario 50, recaudó 970 mil dólares en tres días, más de seis mil dólares por cada cine, el mejor promedio de todos los filmes disponibles en esas jornadas.

Aunque las cifras de audiencia no son necesariamente un indicador de la calidad de un audiovisual -de hecho, en muchas ocasiones ambos conceptos están divorciados-, en este caso tales números confirman los altos valores de una creación muy reverenciada por especialistas y público.

No en vano varios eventos celebrados en los últimos meses rindieron tributo a esa obra maestra dirigida por Francis Ford Coppola a partir de la novela homónima de Mario Puzo, entre ellos la ceremonia de entrega de los Premios Óscar y el Festival de Cine de Tribeca.

Fue en este último escenario donde el 16 de junio coincidieron una vez más Al Pacino y Robert De Niro para asistir a una proyección especial de El Padrino, estrenada el 14 de marzo de 1972 y restaurada con motivo de sus cinco décadas.

Pacino era un actor joven y casi desconocido cuando se convirtió en Michael Corleone, el hijo del poderoso capo de la mafia Vito Corleone (Marlon Brando) que en un inicio pretende mantenerse alejado del mundo del crimen organizado y después llega a ponerse al frente de la poderosa familia y sus turbulentos negocios.

Volvió a encarnar a su alabado personaje en la segunda parte (1974), en la cual De Niro interpretó de forma magistral a un joven Vito, y en la tercera (1990), para cerrar así su incursión de una de las trilogías más exitosas en la historia del cine, aun cuando la última de esas cintas tenga muchos detractores.

La primera película causó furor por su manera vibrante de recrear el mundo de la mafia de las décadas del 40 y el 50 del pasado siglo, a través de actuaciones memorables, un guion hilvanado a la perfección por Coppola y Puzo, imágenes impactantes y escenas convertidas en referentes para realizaciones posteriores.

Dentro de ese filme, en el que se mezclan violencia, traiciones, luchas por el poder y relaciones complejas entre padres e hijos, sobresale también la emotiva música de Nino Rota, ubicada invariablemente en las listas sobre las mejores bandas sonoras del séptimo arte.

Más allá de los recientes homenajes a El Padrino, dicho aniversario también ha sido la excusa perfecta para sacar a la luz muchos de los problemas y tensiones vividos en su producción, que incluyeron desde amenazas por parte del crimen organizado hasta las dudas del estudio sobre la contratación de actores como Pacino y Brando.

Sobre esos y otros asuntos trata The Offer, serie de 10 capítulos lanzada en abril por el servicio de streaming Paramount+ que se basa en los recuerdos del productor Albert Ruddy sobre el tormentoso proceso de convertir en película el épico ambiente mafioso salido de la pluma de Puzo.

(Tomado de Orbe)

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