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Centro de Estudios Avanzados de Cuba explora posibilidades infinitas (+Fotos +Info)

La Habana, (Prensa Latina) Pocas instituciones pueden presumir de poseer las competencias necesarias para colaborar lo mismo en la fabricación de una zapatilla de ballet que desentrañar las características de un virus o mejorar la gestión de los residuales.

La virtud de la versatilidad parece ser inherente al mundo de las nanotecnologías, que con su habilidad para medir y modificar la materia en su proporción más pequeña tiene por campo de acción un universo de infinitas posibilidades.

Así lo certifican a diario en el Centro de Estudios Avanzados de Cuba (CEA) cuyo objeto social es la realización de investigaciones de alto nivel en el campo de las nanociencias con el fin de aplicarlos a todos los ámbitos de la vida.

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Su directora, la Doctora en Ciencias Físicas Angelina Díaz, reveló en diálogo con Prensa Latina que el propósito fundacional fue crear en el país una entidad dotada de un equipamiento capaz de caracterizar y trabajar a escala nanométrica.

Una vez que el Comandante en Jefe Fidel Castro aprobó la construcción de un inmueble para desarrollar e introducir dicha modalidad, esta fue la inversión más grande realizada por el estado cubano después de la que se acometió en biotecnología, afirmó.

La idea se concibió en el 2006 y su edificación comenzó en 2008, tras lo cual se adquirieron los equipos necesarios para la labor que ya hoy desempeña.

Con cientos de planes en mentes, los directivos de la entidad nunca imaginaron lo agitada que sería la línea de arrancada.

A pocos meses de su inauguración oficial, el 18 de julio de 2019, el centro se sumó con todo su arsenal tecnológico a la guerra que desde todos los frentes le declaró el país al SARS-CoV-2.

UN DIAGNOSTICADOR CUBANO CON NANOTECNOLOGÍA

A finales del 2020, recordó Díaz, cuando Cuba ya había gastado una gran cantidad de dinero en insumos para el diagnóstico de la Covid-19, nosotros dijimos que podíamos hacer un extractor de ácido ribonucleico, o sea, un diagnosticador para la extracción magnética de ARN con nanotecnología.

Se trabajó entonces en la sustancia para abrir el virus y en las nanopartículas, porque existía una forma de extraerlo con métodos magnéticos después de que el estado compró los medios para ello, añadió.

Una vez que lo conseguimos, apuntó, el Ministerio de Salud Pública facilitó los reactivos para hacer productos a razón de 20 mil determinaciones diarias durante un año.

Acorde con Díaz, tras las pruebas preclínicas y clínicas en el Instituto de Medicina Tropical Pedro Kourí (IPK), comprobaron que el diagnosticador extraía más ARN que el kit usado hasta ese momento.

Igualmente, ahondó, en contraste con el anterior que debía ser almacenado a cuatro grados Celsius (ºC), decidimos que el nuestro pudiera estar a temperaturas ambiente, de 15 a 40 ºC, gracias a lo cual se prescindió del transporte refrigerado.

Durante todo el año pasado, acotó, fuimos capaces de entregar de 20 mil a 24 mil determinaciones diarias (cada cajita tenía 500), después se adicionaron las pruebas de antígenos producidas por el Centro de Inmunoensayo por lo cual en el momento del pico pandémico pudieron hacerse hasta 40 mil diarias.

El diagnosticador desarrollado permite la extracción de ARN y ADN, y ahora valoramos su introducción en las áreas veterinarias y agropecuarias pues puede ser de utilidad en el diagnóstico de diferentes virus u otras patologías presentes en plantas o en animales, refirió.

Aclaró la directiva que el producto fue evaluado y recibió todos los permisos pertinentes por la autoridad regulatoria sanitaria y por la Oficina de Regulación y Seguridad Ambiental.

Primeros contamos con una autorización especial para los cuatro primeros lotes por el Centro para el Control Estatal de Medicamentos, Equipos y Dispositivos Médicos, a continuación nos otorgaron una de emergencia, más tarde la licencia de buenas prácticas y finalmente el registro del producto en 2021.

Adicionalmente, logramos sustituir el alcohol al 99,9 por ciento o isopropanol que el proceso de lavado del virus demandaba y cuyo costo para el mercado nacional es elevado, por alcohol fino tipo A elaborado por la industria azucarera cubana.

EL LÍMITE ES LA IMAGINACIÓN

Los proyectos en los que hoy se halla involucrado el CEA abarcan ámbitos tan diversos que es imposible no atribuirle a la nanotecnología poderes casi ilimitados.

Uno de los más sobresalientes consiste en la elaboración de un biosensor para el SARS-CoV-2, gracias al cual se podrá determinar la presencia del virus una vez que se le adicione otro tipo de nanopartículas al ARN extraído.

Asimismo, según el director de Investigaciones, Servicios Especializados y Producción del CEA,Yorexis González, se trata de una herramienta diferente a todas las de su tipo existente en el mercado.

Comúnmente, dijo, se encuentran biosensores de antígenos o de anticuerpos, en cambio, este es similar a la tecnología que usa el PCR porque con el mismo material genético extraído se detecta la presencia del patógeno en muy poco tiempo.

Este producto del laboratorio de nanobioformulaciones forma parte de una plataforma de diseño de diagnosticadores de respuesta rápida para casi todos los virus, y cuyas facilidades los hacen ideales para estar en la atención primaria de salud pública, estimó.

En esta misma línea, abundó el Doctor en Física en Materiales Avanzados en Nanotecnología, trabajamos con el IPK en pos de obtener una tira reactiva para detectar dengue, cualquiera de los cuatro serotipos, influenza, u otros.

De mucha utilidad podría resultar igualmente para la nación la labor que se acomete de conjunto con el Instituto de Investigaciones de Granos para fabricar un fertilizante de liberación controlada con zeolita porosa cubana, y al que añadirán nitrógeno y fósforo.

Otros efectos bienhechores se esperan del proyecto realizado con el Centro de Investigaciones del Petróleo para mejorar las propiedades del crudo nacional, y de aquel que busca caracterizar las membranas empleadas para mejorar la calidad del agua mediante filtración.

Los funcionarios del CEA aseguran también que se hallan involucrados en algunos planes en el sector de las energías renovables encaminados al mejoramiento de las celdas solares y de sus recubrimientos para protegerlas.

Pero, sin dudas, los aportes de la nanotecnología a la medicina auguran resultados harto esperanzadores con la inclusión de los proyectos de investigación-desarrollo insertados en el Programa Nacional de Nanociencias y Nanotecnologías.

De ellos, hay cuatro que tienen que ver con nanobiomedicina, uno que incluye la fabricación de medicamentos de liberación controlada, otro para sistemas de extracción de ácidos nucleícos, un tercero referido al diagnóstico de enfermedades cardiovasculares y el cuarto a la nanometrología y nanoseguridad aplicada a medicina, acotó Díaz.

El Laboratorio de Microbiología del CEA está avalado con la Licencia de Seguridad Biológica Nivel de Riesgo II, lo que le permite trabajar con todos los virus respiratorios, pero ambicionamos solicitar el Nivel de Riesgo III, apuntó además la directiva.

ASPIRACIONES

La eficiencia es una de las características que distingue al centro pues con una plantilla de poco más de 120 personas, y cerca de 80 en el área de investigación, cubre las demandas de su clientela.

Con la ventaja de poder laborar con expertos de cualquier centro de estudios, empresa, universidad; realizar mediciones científico-técnicas, e incluso con su habilidad para cerrar ciclo como ocurre con el diagnosticador, se halla la entidad enfrascada en la búsqueda de nuevas aplicaciones para sus servicios y productos.

“Se trata de trabajar todas las esferas investigativas y de la economía a escala nanométrica y, una vez que caracterizamos, determinar qué efecto queremos obtener. La idea de este centro es tener esa capacidad, por eso emprendemos proyectos con muchas entidades incluso con el sector cultural”, apuntó.

Una de las aspiraciones, según dijo, radica en establecer alianzas con todos los actores y a ser una empresa de alta tecnología.

“Estamos buscando diversificar lo que tenemos porque se puede aplicar en muchas industrias y tener productos estables que nos permitan llegar a la condición de empresa”, afirmó.

Acorde con González, la aprobación de la Estrategia Nacional de la Nanotecnología y la existencia de un Programa Nacional devienen en una fortaleza en pos de obtener financiamiento para poder llevar a cabo las investigaciones.

Igualmente, consideró, para ser de utilidad a la industria nacional, la entidad precisa diseñar productos nantoecnológicos con los cuales los clientes no se vean obligados a modificar sus propias capacidades tecnológicas a la hora de aplicarlos.

Ponderó en este punto el directivo la diversificación de los actores económicos en el país, quienes, según expresó, podrían servir de enlace en la introducción de los aditivos elaborados por el CEA entre la entidad y los receptores.

La industria se dedica fundamentalmente a su objeto social y nosotros a crear el principio activo a aplicar, puede entonces que las Mipymes, con su personal reducido, puedan entonces dedicarse a elaborar los aditivos necesarios, declaró.

alb/ifs

*La autora es periodista de la redacción de Ciencia y Técnica de Prensa Latina

 

 

 

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