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Un 37 por ciento de ticos padece hipertensión arterial

San José, 4 ago (Prensa Latina) Un 37,2 por ciento de la población adulta de Costa Rica padece hoy hipertensión arterial, según la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS), que llama a atender los síntomas de esta enfermedad, muchas veces silenciosa.

La coordinadora del Programa de Enfermedades Crónicas No transmisibles de la CCSS -encargada de la salud pública en Costa Rica-, Jéssica Navarro, apuntó que una presión arterial en un rango normal debe mantenerse por debajo de 140/90 milímetros de mercurio.

Lo anterior, precisó, garantiza un adecuado flujo sanguíneo a todas las partes del organismo.

Navarro alertó que si la presión arterial excede este límite y persiste esta condición, aumenta el riesgo de que una persona sufra un evento cerebro o cardiovascular aumenta.

Cuanto más alta es la presión en las arterias, más esfuerzo debe realizar el corazón para bombear; lo que puede ocasionar daño severo en este órgano u otros, entre ellos el cerebro, los riñones y los ojos, indicó la funcionaria de la CCSS, según el informativo digital CRHoy.com.

Entre las conductas que favorecen la hipertensión arterial en personas adultas de mediana edad, Navarro mencionó el sedentarismo, con exceso de grasa corporal, colesterol y triglicéridos altos, aunque -aclaró- también es hereditaria.

Ante esta última condición y para evitar esta enfermedad, la especialista recomendó adoptar un estilo de vida saludable que involucre la práctica regular de actividad física, mantener un peso corporal saludable, una alimentación baja en sodio y evitar el tabaquismo.

Ya una vez declarado hipertenso, Navarro señaló la importancia de cumplir con el tratamiento farmacológico, pues constituye la principal acción para prevenir y controlar la presión arterial.

Tras referir que a esta patología se le conoce como una enfermedad silenciosa debido a que no siempre viene acompañada de síntomas de alerta, ocasionando daños progresivos en la salud a lo largo de los años e incluso la muerte, Navarro detalló ciertas señales que podrían revelar su presencia.

Dolores de cabeza, hemorragias nasales, ritmo cardíaco irregular, alteraciones visuales y zumbido en los oídos (acúfenos), en los casos leves, mientras para los graves son cansancio, náuseas, vómitos, confusión, ansiedad, dolor torácico y temblores musculares.

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