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Mirada con miedo al invierno

Alemania-energetica
Berlín, 6 ago (Prensa Latina) Edificios públicos apagados, precios de la electricidad y la calefacción por los cielos, reactivación de plantas de carbón, tensiones políticas en torno a las centrales nucleares: Alemania lidia con las consecuencias de una cada vez más cercana crisis energética.

Cuando las sanciones impuestas a Rusia a raíz del conflicto en Ucrania influyen en una disminución de los suministros de gas natural desde el gigante euroasiático, gran parte de Europa enfrenta las consecuencias, pero ninguna otra nación está tan expuesta como Alemania.

En la considerada mayor economía del viejo continente, casi la mitad de los hogares dependen del preciado combustible para su calefacción y se destina cerca del 15 por ciento de la importación para necesidades eléctricas. De hecho, el Fondo Monetario Internacional calculó que el país germano perderá el 4,8 por ciento de su producción económica si Rusia interrumpe los suministros.

No es casual entonces que Alemania aprobara, desde el primer momento, el pedido de la Comisión Europea a todos los miembros de reducir en un 15 por ciento el consumo de gas natural.

La administración de Olaf Scholz estableció objetivos de reducción de la demanda a los que se plegaron el sector industrial, los municipios y las administraciones: apagar una parte del alumbrado público, los semáforos y las fuentes es una de las medidas más notables.

Mientras, los esfuerzos para asegurar suministros alternativos siguen sin ser suficientes y desatan más de una polémica: el regreso a la quema de carbón, con un marcado impacto sobre el cambio climático, es una de las decisiones más criticadas.

Aunque el plan aprobado el 14 de julio por el Ministerio de Economía y Clima solo contempla por el momento la reactivación de una planta en Baja Sajonia, la medida implica un replanteamiento del calendario del adiós al carbón como energía fósil.

En paralelo, el debate en torno a las centrales nucleares se vuelve más agitado. Si bien Alemania arrancó el 2022 con la firme intención de apagar las tres centrales nucleares a fines de año, el Partido Liberal encabezado por el ministro de Finanzas, Christian Lindner, propone ahora aplazar su desconexión y reactivar otras tres.

Los Verdes -liderados por el ministro de Economía y Clima, Robert Habeck,- descartan ambas opciones, pero las corrientes más pragmáticas del propio partido ecologista empiezan a valorar una prolongación de la actividad en las tres aún en funcionamiento, más allá del 31 de diciembre de 2022.

Mientras, las fuentes renovables de energía representaron apenas el 49 por ciento del consumo eléctrico en el primer semestre de 2022 y están lejos de poder cubrir la demanda en caso de un corte del gas.

En ese contexto, según el Instituto de Investigación Económica de Colonia, uno de cada cuatro alemanes ya cayó en la pobreza energética; es decir, los costos de la calefacción y la iluminación afectan su capacidad para cubrir otros gastos.

El problema está latente: los precios suben, los más pobres sufren el peor impacto y Alemania mira con miedo hacia el próximo invierno.

(Tomado de Orbe)

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