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Un canto a la Virgen Quemada de Nagasaki (+Fotos)

Tokio, 9 ago (Prensa Latina) La Virgen Quemada de la catedral de Urakami, en Nagasaki, atestigua de forma espeluznante el horror acontecido un día como hoy de 1945 en la ciudad japonesa, cuando Estados Unidos lanzó la segunda bomba atómica sobre la nación asiática.

Foto: Sitio digital Contexto de la Palabra

Los ojos misericordiosos de María ya no existen, en su lugar dos cuencas vacías y ennegrecidas estrujan el alma. El espectador presencia el vacío real y simbólico que dejó la explosión nuclear equivalente a 22 kilotones. Algunos quizás se cuestionen por qué alguien amaría y protegería una especie empecinada en autodestruirse.

El monumento atesorado en el mencionado templo (reconstruido luego de su completa destrucción) inspiró a artistas como el venezolano-japonés Eric Colón, quien compuso en 2001 un Ave María en su honor.

Eric-Colón
Foto: Cortesía del artista

“La imagen impactante de la virgen bombardeada de Nagasaki me obsesionaba, en particular los ojos quemados que parecen mirar lo insondable de la tragedia humana”, declaró el músico en exclusiva para Prensa Latina.

Colon quiso expresar el fuerte contraste entre la trágica estampa de la virgen de Urakami y la escena bellamente descrita en otras obras magistrales anteriores inspiradas en la Virgen María, lo cual implicó varios desafíos creativos.

“Enunciar lo trágico en un Ave María es difícil porque no convienen los grandes acentos vocales recurridos por la ópera. Además, quería evitar las disonancias armónicas propias de las piezas trágicas. Por tal motivo escogí un estilo melódico tranquilo y armonías muy consonantes, mientras utilizo modulaciones intensas como motor expresivo”, precisó.

El compositor, radicado hace tres décadas en la ciudad de Kobe, señaló que la pieza musical lanza un intenso grito de desesperación con las palabras “ora pro nobis” (ruega por nosotros) seguidas de “peccatoribu” (pecadores) para concluir con un mensaje casi imperceptible de pena y dolor.

“Las personas no escarmientan por cabeza ajena, en este caso no aprenden del sufrimiento de sus semejantes. La prueba es que volvemos inhabitable el planeta y los países poderosos acentúan el peligro nuclear en lugar de eliminarlo, para evitar que un día se repita la barbarie”, enfatizó.

El autor de esta suigéneris Ave María escogió como intérprete a su hija, la soprano Erika Colon porque, según mencionó, capta perfectamente su intención.

Erika-Colón
Foto: Youtube TV MAN UNION

La cantante lírica estrenó la obra en la catedral de Urakami el 23 de septiembre de 2001, acompañada por la Camerata Kobe.

Los actuales seres humanos se alejan cada vez más del recuerdo nefasto de los bombardeos atómicos hace 77 años y los miles de civiles inocentes que perecieron aplastados, quemados o envenados por la radiación.

Al respecto, el también educador de nacionalidad venezolana, lamentó la triste huella de su generación que solo tiene excusas para los jóvenes de hoy.

mem/lcp

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