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Almacén de residuo nuclear gastado zona más peligrosa de Zaporozhie

central nuclear de Zaporozhie
Moscú, 17 ago (Prensa Latina) El exjefe de Inspección de Seguridad Radiológica de Gosatomnadzor de la Unión Soviética, Vladimir Kuznetsov, confirmó hoy que la instalación más peligrosa de la central nuclear de Zaporozhie son los almacenes de combustible nuclear gastado.

En caso de un ataque ucraniano con lanzacohetes múltiples contra ese depósito de residuos, que llegaría a almacenar alrededor de 380 contenedores al final de su vida útil, y que está en un tercio, si el misil golpea el contenedor, este «será destruido por completo», refirió el exmilitar soviético en declaraciones a la cadena RT.

Kuznetsov añadió que de ser agredida esa área de la planta atómica con misiles provocarían una catástrofe, en la cual al menos nueve países estarían afectados, además de Ucrania.

«Mucho no me quedó claro en el momento en que se puso en funcionamiento este espacio», indicó el exfuncionario. «¿Por qué no se montó un techo que cubriera todo el espacio de almacenamiento con los contenedores en los que se encuentra el combustible nuclear gastado?», cuestionó.

Asimismo, argumentó que debido a que los cohetes múltiples se lanzan en rondas de hasta 16, no solo uno sino un grupo de estos depósitos de combustible nuclear gastado resultarían dañados.

Al respecto, precisó que esta acción provocaría la liberación de radiactividad al medio ambiente, además de un incendio, mientras destacó que no se puede predecir a dónde el viento puede enviar los productos emanados del fuego.

Kuznetsov recalcó que si hay una destrucción en un grupo de los almacenes, de 20 a 30 de estos, la radiactividad afectará a unas nueve naciones, entre estas Turquía, Bulgaria, Rumanía, Eslovaquia, República Checa, Polonia, varios países bálticos y, por supuesto, el territorio de Ucrania occidental.

La situación en la central nuclear de Zaporozhie se agravó desde el pasado 5 de agosto, cuando las autoridades de la ciudad de Energodar denunciaron varios ataques contra la planta, por parte de las fuerzas ucranianas. Al día siguiente, el director del Organismo Internacional de Energía Atómica, Rafael Grossi, declaró que la institución se encontraba «extremadamente preocupada» por las acciones bélicas cerca de la central.

Al respecto, advirtió que el riesgo de una catástrofe nuclear es «muy real». No obstante, el 12 de agosto y este lunes las fuerzas ucranianas atacaron nuevamente las instalaciones.

En medio de este contexto, Rusia convocó una reunión del Consejo de Seguridad de la ONU para abordar la situación, durante la cual Grossi propuso que una misión de expertos inspeccione las instalaciones.

Asimismo, instó tanto a las autoridades rusas como ucranianas a cooperar para que el personal convocado tenga acceso a la central.

Por su parte, el pasado domingo, la Unión Europea instó a Rusia a retirar inmediatamente sus fuerzas militares de la central y de toda Ucrania, al tiempo que acusó a Moscú de impedir que «se cumpla la seguridad nuclear y radiológica» en la planta.

Desde la cancillería rusa desmintieron las acusaciones de Bruselas y reiteraron que los ataques contra la instalación atómica los llevan a cabo formaciones ucranianas «bajo las órdenes de Kiev».

mgt/odf

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