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Cuba: El Agente “Nerón”

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La Habana (Prensa Latina) Muchos han aportado a preservar la seguridad de Cuba en sensibles y riesgosas misiones; unos lo siguen haciendo desde el anonimato, en el caso de otros, sus nombres fueron revelados como el de Nicolás Alberto Sirgado Ros, el Agente Nerón, un puntal en la lucha contra el terrorismo sobre la isla.

Por coronel (r) Nelson Domínguez Morera (Noel)

Ocupó responsabilidades de dirección en los cuerpos de Seguridad del Estado

En ocasión del 6 de octubre, en que los cubanos conmemoran el Día de las Víctimas del Terrorismo de Estado, vale la pena recordar a quienes lo dieron todo por proteger a la patria y a los que siguen haciéndolo a través de reseñar la siempre agradecida labor del Agente Nerón.

El 6 de octubre de 1976, la historia de Cuba vistió de luto. La destrucción en pleno vuelo de una nave de Cubana de Aviación cobró la vida de las 73 personas a bordo. Conocido como el Crimen de Barbados, es uno de los actos más sangrientos y dolorosos sufridos por la nación.

Solo el valor de un líder, el calor de un pueblo herido, compacto y firme tras la noticia, mantuvo en pie a las familias de las víctimas, reseñaron medios en la ocasión.

Nicolás Alberto Sirgado Ros, Nerón, fue el único Agente de Juegos Operativos de la Seguridad del Estado de Cuba cuya trascendental labor secreta decidió revelar personalmente y de manera pública el Comandante en Jefe Fidel Castro. Esto fue el 15 de octubre de 1976, durante el luctuoso acto de homenaje a las víctimas del sabotaje en pleno vuelo frente a las costas de Barbados del avión de Cubana por los sicarios del criminal Luis Posada Carriles.

Fidel despachaba periódica y personalmente con la jefatura del Ministerio del Interior sobre cada uno de los distintos juegos operativos que se desarrollaban contra la Agencia Central de Inteligencia (CIA), orientando la estrategia a seguir.

Por tanto decidió escoger este al cual denominábamos en el argot profesional Caso “Zorro”, el más importante de la época y de los que fueran revelados (aunque en nuestros días, a no dudarlo, quedarán otros).

El Departamento de Seguridad del Estado (DSE) planificó realizar un juego operativo con vistas a penetrar la CIA a partir de 1966, así surgió ese plan secreto.

Por su significación y trascendencia con el enemigo en que Nerón se desenvolvía, fue atendido y encauzado directamente por altos jefes de la Seguridad del momento como los después generales Fabián Escalante (Roberto) y Eladio Sánchez, o coroneles como Osmel, Pablito (coronel Pedro Luis Castillo) y Manuel Martínez Guzmán (el gordo Jorge), entre otros.

AGENTE ZAFIRO PARA LA CIA

Para garantizar la compartimentación no solo fue ese pseudónimo el asignado, sino que de acuerdo al oficial que lo atendía transitó antes por el de Noel para la Seguridad cubana y el Agente Zafiro para la CIA.

Así, logró burlar también al Departamento de Estado de Estados Unidos, al conocer los planes que se proponían para la eliminación física de nuestros dirigentes y los intereses de información que tenían alrededor de la ayuda internacionalista de Cuba.

Las agencias secretas estadounidenses valoraban tan alto a Nerón, que en 1976 la eminencia gris de varios gobiernos norteamericanos, Henry Kissinger, en ese entonces Secretario de Estado del presidente Gerald Ford, le obsequió (en un tercer país, donde siempre era atendido para salvaguardarlo), como reconocimiento a los servicios prestados y la supuesta lealtad mantenida a Washington, un reloj pulsera autografiado por el reverso, actualmente conservado en la Sala de la Gloria Combativa del Departamento de Seguridad del Estado en Villa Marista.

Nicolás Sirgado nació en La Habana el 10 de septiembre de 1935. Se inició en las tareas revolucionarias ocupando diferentes cargos de responsabilidad en el Ministerio de Obras Públicas (después Ministerio de la Construcción, MiCons), Ministerio de la Industria Ligera y Cubatabaco, en el que se desempeñó en los cargos de Director y Delegado provincial, respectivamente. También trabajó en el viceministerio de la Enseñanza Tecnológica.

Los órganos del DSE aprovecharon una sanción que le fue impuesta en el MiCons, en Pinar del Río, para crearle una adecuada fachada y línea de conducta tomando en cuenta que aparentemente había sido sancionado de forma injusta en ese Ministerio, por lo cual fue orientado a presentarse como un resentido, algunos elementos de su tradición familiar también contribuyeron a ello.

Avizorando la intención de Fidel de revelar su identidad y presentarlo al pueblo el 15 de octubre de 1976, raudos acercamos a Nerón al escenario geográfico donde se produciría la denuncia, con la finalidad de mostrarlo al público en caso de que el Comandante en Jefe lo decidiera.

El lugar escogido fue primeramente el pequeño apartamento del sótano del edificio en Paseo número 126, esquina a Calzada, en el Vedado, donde yo vivía ya que me ocupaba directamente como oficial de atender el caso Nerón.

Tal fue la premura generada siguiendo la transmisión televisiva, que salimos a trote hacia la Plaza de la Revolución, y sin percatarnos, hasta dejamos abierta la puerta del viejo refrigerador del pequeño apartamento que motivó se le quemara su vetusta máquina.

TRABAJOS SUCIOS Y CRIMINALES CONTRA CUBA

Aquella Plaza José Martí en La Habana, en ese 15 de octubre, vibraba de emoción, odio hacia el enemigo y hasta caudales de lágrimas se vertían, cuando erguido y trascendente, como siempre, el líder de la Revolución expuso los trabajos sucios y criminales de la CIA, conocidos gracias a la labor valiosa de agentes como Nerón.

“El reclutamiento de ciudadanos y el empleo del territorio de otros países para realizar actos de esa naturaleza, son métodos típicos de la CIA”, afirmó el líder cubano en su estremecedor discurso.

“Al principio teníamos dudas si la CIA había organizado directamente el sabotaje o lo elaboró cuidadosamente a través de sus organizaciones de cobertura, integradas por contrarrevolucionarios cubanos; ahora nos inclinamos decididamente por la primera tesis. La CIA tuvo una participación directa en la destrucción del avión de Cubana en Barbados”, denunció.

Explicó cómo la Seguridad de Estado interceptó mensajes enviados por la CIA, en especial uno mandado directamente desde su sede central en Langley, Virginia, en el que pedía a un agente en La Habana información sobre un potencial viaje de Fidel a Angola para celebrar su independencia el 11 de noviembre de ese año.

Fidel expuso que desde el primer momento y durante 10 años, el supuesto agente de la CIA mantuvo al Gobierno de Cuba detalladamente informado de todos sus contactos con esa agencia, los equipos y las instrucciones recibidas. “Dada la importancia de este hecho y su valor esclarecedor sobre la conducta y las actividades de la CIA, hemos considerado la conveniencia de hacerlo público aunque ello implica el sacrificio de una fuente valiosa de información”, expresó.

Esto constituyó un resarcimiento, no solo para los familiares conmocionados por la irreparable pérdida sino para toda la inmensa multitud congregada en la Plaza que rugió de emoción y aplausos ante la vigorosa respuesta al enemigo con aquella imperecedera y presagiosa frase: “Cuando un pueblo enérgico y viril llora, la injusticia tiembla”.

Y efectivamente, la injusticia tembló y se hizo realidad; Washington sintió el estremecimiento, la omnipoderosa CIA fue brutalmente burlada y vilipendiada por vez primera de manera pública y tan trascendental, aunque sin escarmiento, porque casi 10 años después, en junio de 1989, otra vez quedaría en entredicho mundial.

CONTINUIDAD HISTÓRICA EN LA LUCHA CONTRA LA SUBVERSIÓN

Entonces hubo una nueva denuncia de La Habana al exponer el trabajo de infiltración burlándose de su supuesta profesionalidad, eficiencia e inefabilidad, la que quedó registrada para la historia en el serial televisivo La CIA contra Cuba.

También la trayectoria de Nicolás Sirgado como agente infiltrado sirvió para nutrir el argumento de la serie En silencio ha tenido que ser, transmitida por la televisión cubana en los años 80.

El 18 de abril de 2013, a la edad de 77 años, dejó de existir el Agente de Juegos Operativos de la Seguridad del Estado de Cuba Nicolás Alberto Sirgado Ros, quien se mantuvo bajo el pseudónimo de Nerón para esos órganos durante más de 10 años en los que penetró y burló a la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos y ayudó a conocer sus acciones de subversión contra la nación cubana.

El trabajo anónimo y secreto que hombres como Nerón (después ascendido al grado de Teniente Coronel, como se mostró en los créditos de la serie televisiva Tras la Huella, y de los posteriores 27, presagiaron que se ha mantenido continuidad histórica en la lucha contra la subversión y otros planes contra la Revolución Cubana hasta nuestros días.

La divulgación de recientes casos resultantes del enfrentamiento contra grupúsculos y otros aliados asalariados del enemigo, nos lleva a concluir que muchos otros se mantienen y mantendrán para garantía del proceso revolucionario de Cuba y otras partes del mundo, en estas importantes e incógnitas misiones.

arb/ndm

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