En declaraciones a Prensa Latina, el experto mencionó la reforma constitucional impulsada a inicios de 2025 como un hito que restituyó derechos y consolidó principios fundamentales del modelo político y social de Nicaragua.
Señaló que el compromiso jurídico alcanzado con la modificación de la Carta Magna permitió garantizar derechos que podrán ser reclamados por las futuras generaciones, entre ellos la universalidad de la salud y la educación, la paz, la estabilidad, así como el respeto a la soberanía y la autodeterminación.
Díaz-Lacayo subrayó que el modelo promovido por el país impulsa el trabajo, el emprendimiento y el fortalecimiento de los sectores productivos, en particular el agrícola, comercial y minero, con un énfasis especial en el empoderamiento de la juventud y la mujer.
Asimismo, consideró que este enfoque ha contribuido al fortalecimiento de la identidad nacional y de los principios de la Revolución, al tiempo que asigna a la juventud un papel central en la continuidad del proceso político.
En cuanto al respaldo reflejado en encuestas recientes al Frente Sandinista de Liberación Nacional y a la gestión de los copresidentes Daniel Ortega y Rosario Murillo, afirmó que el liderazgo sandinista se mantiene estrechamente vinculado al pueblo y a la figura del poder popular.
Sobre la política exterior, el analista destacó la relación entre Nicaragua y China, a cuatro años de su restablecimiento, como una cooperación basada en el respeto mutuo, la soberanía y la no injerencia, con inversiones orientadas al desarrollo nacional.
“Es una relación entre iguales, entre pueblos y revoluciones, no la relación de un gigante con un enano. El respeto a nuestra soberanía, autodeterminación y principio de no injerencia eleva la calidad del vínculo bilateral, porque Nicaragua responde con la misma reciprocidad”, afirmó.
En esa línea, señaló que China tiene una capacidad comprobada para invertir en estrategias de desarrollo que ya han demostrado resultados, por lo cual, el hecho que dirijan su atención hacia distintos sectores del país constituye una sociedad pertinente para promover el trabajo y elevar la calidad de vida de la población.
Para Díaz-Lacayo, el actual momento político de Nicaragua se caracteriza por la defensa de la soberanía, el protagonismo juvenil y un enfoque de desarrollo que prioriza lo social y humano.
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