El evento, que se extenderá hasta el día 14 del presente mes, convertirá a La Habana en el epicentro mundial de la sátira gráfica y la reflexión anticolonial.
Un riguroso proceso de selección redujo a 61 piezas de 24 naciones la muestra central, plato fuerte de una programación con siete exposiciones, una jornada teórica, y presentaciones artísticas.
Más de 350 obras, presentadas por 118 creadores provenientes de 38 países de todos los continentes, compiten en esta edición que, en palabras del comité organizador, duplicó la participación respecto a la primera cita, en 2024.
El comité organizador subrayó que la Bienal se erige como “una trinchera de descolonización cultural” frente a la globalización neoliberal, que a su juicio privilegia narrativas colonialistas, patriarcales e imperiales.
Los tres retos fundamentales del encuentro son generar narrativas emancipadoras, romper con códigos superficiales en la creación artística y lograr que esos procesos resulten atractivos y cumplidores de su función comunicativa.
El jurado de selección y premiación está presidido por el caricaturista cubano Adán Iglesias, director de la revista Dedeté, e integrado por el creador mexicano Víctor Vélez “Chubasco” y el belga Luc Descheemaeker, ganador de la primera Bienal.
Junto a ellos presiden la estadounidense Liza Donnelly, colaboradora del medio de prensa The New Yorker, y el cubano Ismael Lema, director de la editora Palante, dedicada al humor gráfico.
Las subsedes del evento en la capital cubana serán la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, la Unión de Periodistas de Cuba, el Pabellón Cuba, y el Centro Experimental de Artes Visuales José Antonio Díaz Peláez.
A ellos se suman la Galería Arte y Espacio de la revista Revolución y Cultura, el Parque Mariana Grajales y el Boulevard de San Rafael, junto al Museo del Humor de San Antonio de los Baños, en la provincia de Artemisa.
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