Desierto en el Caribe
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Desierto en el Caribe
Por Edilberto F. MéndezSanto Domingo, 22 ago (Prensa Latina) El Monumento Natural Dunas de Las Calderas, en Baní, provincia dominicana de Peravia, es un destino inesperado y sorprendente para quienes visitan el lugar, pues encontrarán un desierto en medio del Caribe.
Se encuentra en el sur de República Dominicana. Posee una superficie de 20 kilómetros cuadrados y una altura máxima de 35 metros sobre el nivel del mar, con suelos arenosos y una vegetación y animales que marcan la diferencia.
Según especialistas, las finas arenas de la llamada popularmente como Las Dunas de Baní fueron generadas en el Pleistoceno y están compuestas principalmente por cuarzo y feldespato provenientes de los sedimentos arrastrados por el arroyo Bahía.
Hay mayormente matorral seco, sabana de pajón y muchas zonas sin plantas. La fauna la componen algunos lagartos y aves como la garza pechiblanca, el flamenco, las gaviotas y la tórtola aliblanca.
Desde la cima más alta de sus elevaciones puede verse, de un lado, la hermosa bahía de Las Salinas, y del otro, la playa del mismo nombre, de agua muy salada y conocida por sus poderosas olas ideales para practicar windsurf.
Asimismo, cuenta con un sendero para observar caracoles, una reserva de fósiles prehistóricos, elementos de valor arqueológico y manantiales de agua dulce bajo la arena, que en épocas de sequía desaparecen.
El lugar, reconocido como un símbolo de esta nación y del Caribe, amerita una preservación real y duradera como área protegida y el impulso responsable para erigirlo como una atracción turística al servicio de todos.
Lo cierto es que su belleza exótica cautiva a quienes acuden a él y les deja la huella imborrable de los misterios de la naturaleza.
(Tomado de Orbe)
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Desierto en el Caribe
Por Edilberto F. Méndez
Santo Domingo, 22 ago (Prensa Latina) El Monumento Natural Dunas de Las Calderas, en Baní, provincia dominicana de Peravia, es un destino inesperado y sorprendente para quienes visitan el lugar, pues encontrarán un desierto en medio del Caribe.
Esta área contrasta con el resto del país y destaca por su biodiversidad. Fue creada como Monumento Natural en 1996 y posteriormente incorporada al Sistema Nacional de Áreas Protegidas.
Se encuentra en el sur de República Dominicana. Posee una superficie de 20 kilómetros cuadrados y una altura máxima de 35 metros sobre el nivel del mar, con suelos arenosos y una vegetación y animales que marcan la diferencia.
Según especialistas, las finas arenas de la llamada popularmente como Las Dunas de Baní fueron generadas en el Pleistoceno y están compuestas principalmente por cuarzo y feldespato provenientes de los sedimentos arrastrados por el arroyo Bahía.
Hay mayormente matorral seco, sabana de pajón y muchas zonas sin plantas. La fauna la componen algunos lagartos y aves como la garza pechiblanca, el flamenco, las gaviotas y la tórtola aliblanca.
Desde la cima más alta de sus elevaciones puede verse, de un lado, la hermosa bahía de Las Salinas, y del otro, la playa del mismo nombre, de agua muy salada y conocida por sus poderosas olas ideales para practicar windsurf.
Asimismo, cuenta con un sendero para observar caracoles, una reserva de fósiles prehistóricos, elementos de valor arqueológico y manantiales de agua dulce bajo la arena, que en épocas de sequía desaparecen.
El lugar, reconocido como un símbolo de esta nación y del Caribe, amerita una preservación real y duradera como área protegida y el impulso responsable para erigirlo como una atracción turística al servicio de todos.
Lo cierto es que su belleza exótica cautiva a quienes acuden a él y les deja la huella imborrable de los misterios de la naturaleza.
(Tomado de Orbe)
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