Mariano Rivera y Edgar Martínez, nuevos latinos en Cooperstown
Mariano Rivera y Edgar Martínez, nuevos latinos en Cooperstown
Mariano Rivera y Edgar Martínez, nuevos latinos en Cooperstown
Por Diony Sanabia (*)Washington (Prensa Latina).- Una docena de expeloteros de América Latina y el Caribe de las Grandes Ligas de béisbol estadounidense tienen un espacio en el Salón de la Fama de Cooperstown, Nueva York, como homenaje a sus excelentes desempeños.
Convertido en enero de 2019 en el primer elegido al recinto de forma unánime por la Asociación de Escritores de Béisbol de América, Rivera es el segundo istmeño allí después del jugador de cuadro Rod Carew, quien ingresó en 1991.
'Mo' lanzó 19 años, de 1995 a 2013, con el club más exitoso de los deportes profesionales en Estados Unidos, Yankees de Nueva York, y cosechó impresionantes resultados como ser el líder de salvamentos, con 652, entre todos los cerradores de la historia del 'Big Show'.
Asimismo, encabeza la lista de rematadores con la mayor cantidad de temporadas de 40 rescates o más (nueve) y su promedio de efectividad ajustada (ERA+) de 205 es el mejor entre todos los lanzadores que tiraron al menos mil entradas en la gran carpa.
Por si fuera poco, el dueño de aquella recta cortada, casi indescifrable para cualquier tipo de bateador, ganó cinco series mundiales y en postemporadas se acreditó 42 salvados, 11 en los clásicos de otoño.
Además, en las instancias posteriores al calendario regular su efectividad quedó en la increíble cifra de 0,70, para pensar, quizás, que mientras más era la presión mejor respondía el portador del número 42 en el uniforme rayado.
La selección de la Liga Americana al Juego de las Estrellas tuvo 13 veces el nombre de Mariano Rivera en el listado correspondiente, la última en su contienda del adiós, con 43 años de edad.
Durante la ceremonia de exaltación en una soleada y calurosa tarde dominical, nuevamente en el papel de cerrador, el conocido por 'Apaga y vámonos' dedicó el logro de acceder al salón de Cooperstown a los aficionados latinoamericanos.
Esto es de ustedes, afirmó el mejor relevista de todos los tiempos en la MLB, tras recalcar que a cualquier lugar donde iba trató siempre de dar lo mejor por su Panamá querida.
También agradeció la presencia en el acto del presidente panameño, Laurentino Cortizo, y del compatriota Roberto 'Manos de Piedra' Durán, legendario boxeador, y reconoció los valores inculcados por la familia y los amigos de su natal Puerto Caimito, pueblo de pescadores.
En tanto, Martínez se desempeñó sus 18 años al máximo nivel, de 1987 a 2004, con Marineros de Seattle, y rubricó .312 de promedio ofensivo, mil 219 carreras anotadas, mil 261 impulsadas, y dos mil 247 hits, incluidos 514 dobles y 309 jonrones.
Además, acopió mil 283 bases por bolas en dos mil 55 partidos, en los que mayormente se desempeñó como designado (en el 77 por ciento de sus juegos).
Ganó dos títulos de bateo del circuito menos antiguo, lo lideró tres veces en porcentaje de embasado, y resultó el mejor designado en cinco ocasiones, un premio que ahora lleva su nombre.
Cuando se retiró, según estadísticas de medios especializados, Martínez era uno de los únicos seis jugadores en la historia con, como mínimos, promedios de .300 al bate, .400 de embasado, y .500 de slugging; 500 dobles; y 300 jonrones.
Estoy honrado y recibo con modestia el estar aquí de pie; cuesta creer que un sueño que empezó cuando tenía 10 años acabe así, subrayó el boricua, nacido en Nueva York el 2 de enero de 1963, al dirigirse al público.
Fanáticos, soy muy afortunado, gracias por apoyarme siempre, añadió quien fue electo en la décima y última oportunidad de aparición en la boleta de los mencionados escritores.
Martínez envió también un abrazo a su gente del municipio puertorriqueño de Dorado, específicamente del barrio de Maguayo, donde creció y fue beneficiado, según dijo, por la crianza de gente humilde.
Contó que cuando vio por primera vez a Roberto Clemente, lo único que quería era jugar pelota, y ahora, resaltó, es todo un honor tener una placa en el Salón de la Fama junto a la suya.
Víctima fatal de un accidente aéreo el 31 de diciembre de 1972, Clemente fue el primer pelotero latinoamericano en el referido espacio, y su caso constituye uno de los pocos en los cuales el comité de aceptación de Cooperstown no esperó los cinco años reglamentarios para el alta entre los famosos.
Junto a los mencionados de América Latina y el Caribe están los lanzadores Juan Marichal (1983) y Pedro Martínez (2015), y el custodio de los jardines Vladimir Guerrero (2018), todos dominicanos; el torpedero venezolano Luis Aparicio (1984); y el primera base cubano Anastasio 'Tany' Pérez (2000).
Seleccionados por el Comité Especial de las Ligas Negras, se incluyen además Martín Dihigo (1977), José de la Caridad Méndez (2006) y Cristóbal Torriente (2006), los tres de la mayor de las Antillas.
Al Salón también entraron recientemente los lanzadores norteamericanos Roy Halladay y Mike Mussina, escogidos junto a Rivera y Martínez, y el bateador designado Harold Baines y el cerrador Lee Smith, electos en diciembre de 2018 por el Comité de Veteranos.
Halladay, fallecido a los 40 años de edad en noviembre de 2017 en un accidente aéreo, vistió en 16 temporadas, de 1998 a 2013, los uniformes de Azulejos de Toronto y Filis de Filadelfia, con 203 partidos ganados, 105 derrotas, efectividad de 3,38 y dos mil 117 ponches en dos mil 749,1 innings.
Mussina laboró 18 campañas, de 1992 a 2008, con Orioles de Baltimore y Yankees, ganó 270 desafíos, ponchó a dos mil 813 rivales en tres mil 562,2 entradas, y mereció siete Guantes de Oro.
Baines estuvo en 22 temporadas, de 1980 a 2001, como jardinero derecho y designado de Medias Blancas de Chicago, Orioles, Atléticos de Oakland, Vigilantes de Texas e Indios de Cleveland.
Conectó dos mil 866 imparables, 488 dobles y 384 jonrones, empujó mil 628 carreras, tuvo un promedio ofensivo de 289, y mereció un bate de plata.
Finalmente, Smith se desempeñó sin interrupción de 1980 a 1997 con Cachorros de Chicago, Medias Rojas de Boston, Cardenales de San Luis, Yankees, Orioles, Angelinos de California, Rojos de Cincinnati y Expos de Montreal.
Salvó 478 juegos, la tercera mejor cifra histórica y líder al momento de su retiro, propinó mil 251 ponches, logró 71 victorias, y fue a siete partidos de estrellas.
yas/dsa
(*) Corresponsal de Prensa Latina en Estados Unidos.
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Por Diony Sanabia (*)
Washington (Prensa Latina).- Una docena de expeloteros de América Latina y el Caribe de las Grandes Ligas de béisbol estadounidense tienen un espacio en el Salón de la Fama de Cooperstown, Nueva York, como homenaje a sus excelentes desempeños.
Dicha región llegó a esa cantidad de laureados con la entrada al llamado Templo de los Inmortales, el pasado 21 de julio, del relevista panameño Mariano Rivera y el bateador designado puertorriqueño Edgar Martínez.
Convertido en enero de 2019 en el primer elegido al recinto de forma unánime por la Asociación de Escritores de Béisbol de América, Rivera es el segundo istmeño allí después del jugador de cuadro Rod Carew, quien ingresó en 1991.
'Mo' lanzó 19 años, de 1995 a 2013, con el club más exitoso de los deportes profesionales en Estados Unidos, Yankees de Nueva York, y cosechó impresionantes resultados como ser el líder de salvamentos, con 652, entre todos los cerradores de la historia del 'Big Show'.
Asimismo, encabeza la lista de rematadores con la mayor cantidad de temporadas de 40 rescates o más (nueve) y su promedio de efectividad ajustada (ERA+) de 205 es el mejor entre todos los lanzadores que tiraron al menos mil entradas en la gran carpa.
Por si fuera poco, el dueño de aquella recta cortada, casi indescifrable para cualquier tipo de bateador, ganó cinco series mundiales y en postemporadas se acreditó 42 salvados, 11 en los clásicos de otoño.
Además, en las instancias posteriores al calendario regular su efectividad quedó en la increíble cifra de 0,70, para pensar, quizás, que mientras más era la presión mejor respondía el portador del número 42 en el uniforme rayado.
La selección de la Liga Americana al Juego de las Estrellas tuvo 13 veces el nombre de Mariano Rivera en el listado correspondiente, la última en su contienda del adiós, con 43 años de edad.
Durante la ceremonia de exaltación en una soleada y calurosa tarde dominical, nuevamente en el papel de cerrador, el conocido por 'Apaga y vámonos' dedicó el logro de acceder al salón de Cooperstown a los aficionados latinoamericanos.
Esto es de ustedes, afirmó el mejor relevista de todos los tiempos en la MLB, tras recalcar que a cualquier lugar donde iba trató siempre de dar lo mejor por su Panamá querida.
También agradeció la presencia en el acto del presidente panameño, Laurentino Cortizo, y del compatriota Roberto 'Manos de Piedra' Durán, legendario boxeador, y reconoció los valores inculcados por la familia y los amigos de su natal Puerto Caimito, pueblo de pescadores.
En tanto, Martínez se desempeñó sus 18 años al máximo nivel, de 1987 a 2004, con Marineros de Seattle, y rubricó .312 de promedio ofensivo, mil 219 carreras anotadas, mil 261 impulsadas, y dos mil 247 hits, incluidos 514 dobles y 309 jonrones.
Además, acopió mil 283 bases por bolas en dos mil 55 partidos, en los que mayormente se desempeñó como designado (en el 77 por ciento de sus juegos).
Ganó dos títulos de bateo del circuito menos antiguo, lo lideró tres veces en porcentaje de embasado, y resultó el mejor designado en cinco ocasiones, un premio que ahora lleva su nombre.
Cuando se retiró, según estadísticas de medios especializados, Martínez era uno de los únicos seis jugadores en la historia con, como mínimos, promedios de .300 al bate, .400 de embasado, y .500 de slugging; 500 dobles; y 300 jonrones.
Estoy honrado y recibo con modestia el estar aquí de pie; cuesta creer que un sueño que empezó cuando tenía 10 años acabe así, subrayó el boricua, nacido en Nueva York el 2 de enero de 1963, al dirigirse al público.
Fanáticos, soy muy afortunado, gracias por apoyarme siempre, añadió quien fue electo en la décima y última oportunidad de aparición en la boleta de los mencionados escritores.
Martínez envió también un abrazo a su gente del municipio puertorriqueño de Dorado, específicamente del barrio de Maguayo, donde creció y fue beneficiado, según dijo, por la crianza de gente humilde.
Contó que cuando vio por primera vez a Roberto Clemente, lo único que quería era jugar pelota, y ahora, resaltó, es todo un honor tener una placa en el Salón de la Fama junto a la suya.
Víctima fatal de un accidente aéreo el 31 de diciembre de 1972, Clemente fue el primer pelotero latinoamericano en el referido espacio, y su caso constituye uno de los pocos en los cuales el comité de aceptación de Cooperstown no esperó los cinco años reglamentarios para el alta entre los famosos.
Junto a los mencionados de América Latina y el Caribe están los lanzadores Juan Marichal (1983) y Pedro Martínez (2015), y el custodio de los jardines Vladimir Guerrero (2018), todos dominicanos; el torpedero venezolano Luis Aparicio (1984); y el primera base cubano Anastasio 'Tany' Pérez (2000).
Seleccionados por el Comité Especial de las Ligas Negras, se incluyen además Martín Dihigo (1977), José de la Caridad Méndez (2006) y Cristóbal Torriente (2006), los tres de la mayor de las Antillas.
Al Salón también entraron recientemente los lanzadores norteamericanos Roy Halladay y Mike Mussina, escogidos junto a Rivera y Martínez, y el bateador designado Harold Baines y el cerrador Lee Smith, electos en diciembre de 2018 por el Comité de Veteranos.
Halladay, fallecido a los 40 años de edad en noviembre de 2017 en un accidente aéreo, vistió en 16 temporadas, de 1998 a 2013, los uniformes de Azulejos de Toronto y Filis de Filadelfia, con 203 partidos ganados, 105 derrotas, efectividad de 3,38 y dos mil 117 ponches en dos mil 749,1 innings.
Mussina laboró 18 campañas, de 1992 a 2008, con Orioles de Baltimore y Yankees, ganó 270 desafíos, ponchó a dos mil 813 rivales en tres mil 562,2 entradas, y mereció siete Guantes de Oro.
Baines estuvo en 22 temporadas, de 1980 a 2001, como jardinero derecho y designado de Medias Blancas de Chicago, Orioles, Atléticos de Oakland, Vigilantes de Texas e Indios de Cleveland.
Conectó dos mil 866 imparables, 488 dobles y 384 jonrones, empujó mil 628 carreras, tuvo un promedio ofensivo de 289, y mereció un bate de plata.
Finalmente, Smith se desempeñó sin interrupción de 1980 a 1997 con Cachorros de Chicago, Medias Rojas de Boston, Cardenales de San Luis, Yankees, Orioles, Angelinos de California, Rojos de Cincinnati y Expos de Montreal.
Salvó 478 juegos, la tercera mejor cifra histórica y líder al momento de su retiro, propinó mil 251 ponches, logró 71 victorias, y fue a siete partidos de estrellas.
yas/dsa
(*) Corresponsal de Prensa Latina en Estados Unidos.
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