Paula Pareto, con los pies firmes rumbo a Lima-2019
Paula Pareto, con los pies firmes rumbo a Lima-2019
Paula Pareto, con los pies firmes rumbo a Lima-2019
Por Maylín Vidal (*)Buenos Aires (Prensa Latina).- Los 1,48 metros de altura contrastan con la grandeza del talento y humildad de una atleta devenida, a sus 33 años, gloria del deporte argentino, la judoca Paula Pareto, quien hoy camina con pasos firmes rumbo a Lima 2019.
La peque -como la bautizaron en este país- es un torbellino sobre el tatami, fuera de él también, pues no para un segundo de trabajar y comparte su tiempo de lunes a lunes con sus dos grandes amores, el deporte y la medicina, que ejerce a diario en un hospital de la localidad de San Isidro, en el llamado Gran Buenos Aires, donde termina su último año como traumatóloga.
Ya está acostumbra a maratónicas jornadas que suelen acabar pasada las 10 de la noche, en eso lleva más de una década de su vida, entre competencias, sacrificio y logros a pulmón, viajes de un lado a otro para ejercer su profesión de médico, horas de guardia y también horas largas de entrenamiento.
Primera mujer argentina en ser campeona olímpica, preseas doradas en Mundiales y Panamericanos, Pareto muestra una sencillez inigualable, sonríe y charla en exclusiva con Prensa Latina desde el Centro de Alto Rendimiento Deportivo (Cenard), donde entrena para partir a Lima-2019 con su delegación celeste y blanca.
Estoy contenta con el último resultado alcanzado en Canadá, dice la doble medallista olímpica y campeona mundial en 2015 en la categoría hasta 48 kilos, quien viene de ganar metal de bronce en el Grand Prix de Montreal y señala que va tranquila a estos Panamericanos.
Pese a sus múltiples logros, Paula señala que ahora se enfrenta a un torneo nuevo porque cada juego, cada competencia, es como arrancar de cero y allí, sobre el tatami, siempre intenta dar lo mejor como si fuera la primera vez.
Mientras hace una pausa en su rutina diaria de ejercicios y duro entrenamiento, en un gran gimnasio donde también se observa trabajando duro a miembros del equipo de voleibol que estarán en los juegos y algunos de otras disciplinas, subraya que es un honor haber sido elegida junto a otros nueve colegas del orbe embajadora de Panam Sports.
Y es que la Organización Deportiva Panamericana la escogió junto a otras leyendas deportivas como la colombiana Mariana Pajón, la venezolana Yulimar Rojas y el cubano Mijain López, embajadora de estos panamericanos por representar los valores del movimiento olímpico de las Américas.
Es un gran honor estar a la altura de deportistas tan grandes y consagrados como los otros nueve elegidos, dice esta joven con la modestia que la caracteriza y añade que está feliz de compartir esta experiencia y conocer a colegas del continente más de cerca pues a veces en las competencias no tiene chance de dialogar.
Estuvimos juntos haciendo una serie de filmaciones y fotos y tuve la posibilidad de compartir buenos momentos, es una linda la experiencia ser elegida y representar a mi país en ese grupo, manifestó.
Interrogada sobre que siente cada vez que sale a competir portando los colores de su país, Paula apunta que, sin dudas, es uno de los privilegios que tienen los deportistas, poder llevar nuestra bandera a todos los países del mundo.
Cuando luchas por una medalla y estás en el podio todo un estadio ve los colores de tu bandera y se siente una gran emoción. Los deportistas somos grandes embajadores a nivel mundial y es una alegría que me vaya bien y poder llevar mi bandera en alto, remarcó.
A una pregunta sobre las nuevas canteras que se forman en el judo femenino en Argentina y en la región, la ganadora de la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro-2016 señala que tuvo la posibilidad de palparlo en los Juveniles de Buenos Aires el pasado año, donde estuvo cerca de muchos de ellos.
Fue un honor estar ahí, también al lado del griego Ilias Iliadis, a quien admiro. Los chicos que estuvieron en los juegos de la juventud son los mismos que estarán en un futuro con nosotros en los olímpicos, dice.
Al ahondar sobre la difícil tarea y el sacrificio constante que de por sí impone ser un deportista, y compaginarlo con su profesión de médica, Paula señala que todo se puede lograr y es cuestión de organizarse el día a día, el mes a mes y hasta el año entero.
Para ella no hay descanso, competencias de un lado, exámenes en su especialidad de traumatóloga de otro, cursos, su trabajo de residente en el hospital la ocupa gran parte del día, las guardias.
Cuenta que por las mañanas y en la tarde está en el hospital, luego hace doble turno en el judo y en el gimnasio y a veces son pasada las 10 de la noche y está aún entrenado, sin contar los sábados y los domingos que, como descansa de su labor de médica, lo destina al entrenamiento.
Mientras el diálogo avanza con una leve cortina de sol y un frío implacable en estos días, 'la peque' sonríe y contesta a Prensa Latina cada una de las preguntas pese a sus días agitados.
Señala que uno de los momentos más duros de su carrera fue ante de los Juegos Panamericanos de Guadalajara-2011, cuando una lesión importante en su columna cervical puso en riesgo todo su sueño e incluso le recomendaron dejar el judo y luego le pidieron reposo absoluto por un mes.
Fue un momento de incertidumbre, no sabía si el reposo iba a ser que mejorara o empeorara a tan corto tiempo de unos Panamericanos. Gracias a Dios todo salió y en esos juegos se dio todo bien, dice, y agrega que hasta ahora su momento más feliz fue esa medalla dorada en Río de Janeiro.
Las imágenes captaron su emoción cuando recibió la presea y escuchó las notas del himno de su país, las lágrimas le corrían por el rostro, lo festejó con la tribuna, con sus amigos y su familia. Aún lo guarda fresco en su memoria.
Admiradora de su colega Lorena Briceño -que decimos que es nuestra capitana del equipo femenino -, dice entre sonrisas, y también de otros como Cristian Smith, la joven judoca agradece a tantos que son referentes para su vida y que además de ser buenos técnicamente son excelentes personas.
Antes de volver a la rutina tras la pausa para la entrevista, Pareto se despide con un mensaje para sus amigos y colegas cubanos, a quienes agradecen por su ayuda permanente: 'Tengo muchos amigos cubanos que siempre que nos pasa algo están ahí para ayudarnos y nosotros también a ellos', manifiesta.
Siempre nos ayuda desde que tengo uso de razón en el judo, y estoy muy agradecida. Y a los chicos de Cuba y del mundo, si tienen un sueño vayan y luchen por él, solo hay que entrenar, hacer las cosas bien ordenadas, ese es mi mensaje, apostilló.
El sueño de ella, pese a todas las preseas que le ha dado a su país, es hoy seguir superándose e ir por otra medalla olímpica: 'Ese sería un sueño que la verdad es muy difícil cumplir, pero yo sé que se puede', finalizó.
yas/may
(*) Corresponsal de Prensa Latina en Argentina.
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Por Maylín Vidal (*)
Buenos Aires (Prensa Latina).- Los 1,48 metros de altura contrastan con la grandeza del talento y humildad de una atleta devenida, a sus 33 años, gloria del deporte argentino, la judoca Paula Pareto, quien hoy camina con pasos firmes rumbo a Lima 2019.
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La peque -como la bautizaron en este país- es un torbellino sobre el tatami, fuera de él también, pues no para un segundo de trabajar y comparte su tiempo de lunes a lunes con sus dos grandes amores, el deporte y la medicina, que ejerce a diario en un hospital de la localidad de San Isidro, en el llamado Gran Buenos Aires, donde termina su último año como traumatóloga.
Ya está acostumbra a maratónicas jornadas que suelen acabar pasada las 10 de la noche, en eso lleva más de una década de su vida, entre competencias, sacrificio y logros a pulmón, viajes de un lado a otro para ejercer su profesión de médico, horas de guardia y también horas largas de entrenamiento.
Primera mujer argentina en ser campeona olímpica, preseas doradas en Mundiales y Panamericanos, Pareto muestra una sencillez inigualable, sonríe y charla en exclusiva con Prensa Latina desde el Centro de Alto Rendimiento Deportivo (Cenard), donde entrena para partir a Lima-2019 con su delegación celeste y blanca.
Estoy contenta con el último resultado alcanzado en Canadá, dice la doble medallista olímpica y campeona mundial en 2015 en la categoría hasta 48 kilos, quien viene de ganar metal de bronce en el Grand Prix de Montreal y señala que va tranquila a estos Panamericanos.
Pese a sus múltiples logros, Paula señala que ahora se enfrenta a un torneo nuevo porque cada juego, cada competencia, es como arrancar de cero y allí, sobre el tatami, siempre intenta dar lo mejor como si fuera la primera vez.
Mientras hace una pausa en su rutina diaria de ejercicios y duro entrenamiento, en un gran gimnasio donde también se observa trabajando duro a miembros del equipo de voleibol que estarán en los juegos y algunos de otras disciplinas, subraya que es un honor haber sido elegida junto a otros nueve colegas del orbe embajadora de Panam Sports.
Y es que la Organización Deportiva Panamericana la escogió junto a otras leyendas deportivas como la colombiana Mariana Pajón, la venezolana Yulimar Rojas y el cubano Mijain López, embajadora de estos panamericanos por representar los valores del movimiento olímpico de las Américas.
Es un gran honor estar a la altura de deportistas tan grandes y consagrados como los otros nueve elegidos, dice esta joven con la modestia que la caracteriza y añade que está feliz de compartir esta experiencia y conocer a colegas del continente más de cerca pues a veces en las competencias no tiene chance de dialogar.
Estuvimos juntos haciendo una serie de filmaciones y fotos y tuve la posibilidad de compartir buenos momentos, es una linda la experiencia ser elegida y representar a mi país en ese grupo, manifestó.
Interrogada sobre que siente cada vez que sale a competir portando los colores de su país, Paula apunta que, sin dudas, es uno de los privilegios que tienen los deportistas, poder llevar nuestra bandera a todos los países del mundo.
Cuando luchas por una medalla y estás en el podio todo un estadio ve los colores de tu bandera y se siente una gran emoción. Los deportistas somos grandes embajadores a nivel mundial y es una alegría que me vaya bien y poder llevar mi bandera en alto, remarcó.
A una pregunta sobre las nuevas canteras que se forman en el judo femenino en Argentina y en la región, la ganadora de la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro-2016 señala que tuvo la posibilidad de palparlo en los Juveniles de Buenos Aires el pasado año, donde estuvo cerca de muchos de ellos.
Fue un honor estar ahí, también al lado del griego Ilias Iliadis, a quien admiro. Los chicos que estuvieron en los juegos de la juventud son los mismos que estarán en un futuro con nosotros en los olímpicos, dice.
Al ahondar sobre la difícil tarea y el sacrificio constante que de por sí impone ser un deportista, y compaginarlo con su profesión de médica, Paula señala que todo se puede lograr y es cuestión de organizarse el día a día, el mes a mes y hasta el año entero.
Para ella no hay descanso, competencias de un lado, exámenes en su especialidad de traumatóloga de otro, cursos, su trabajo de residente en el hospital la ocupa gran parte del día, las guardias.
Cuenta que por las mañanas y en la tarde está en el hospital, luego hace doble turno en el judo y en el gimnasio y a veces son pasada las 10 de la noche y está aún entrenado, sin contar los sábados y los domingos que, como descansa de su labor de médica, lo destina al entrenamiento.
Mientras el diálogo avanza con una leve cortina de sol y un frío implacable en estos días, 'la peque' sonríe y contesta a Prensa Latina cada una de las preguntas pese a sus días agitados.
Señala que uno de los momentos más duros de su carrera fue ante de los Juegos Panamericanos de Guadalajara-2011, cuando una lesión importante en su columna cervical puso en riesgo todo su sueño e incluso le recomendaron dejar el judo y luego le pidieron reposo absoluto por un mes.
Fue un momento de incertidumbre, no sabía si el reposo iba a ser que mejorara o empeorara a tan corto tiempo de unos Panamericanos. Gracias a Dios todo salió y en esos juegos se dio todo bien, dice, y agrega que hasta ahora su momento más feliz fue esa medalla dorada en Río de Janeiro.
Las imágenes captaron su emoción cuando recibió la presea y escuchó las notas del himno de su país, las lágrimas le corrían por el rostro, lo festejó con la tribuna, con sus amigos y su familia. Aún lo guarda fresco en su memoria.
Admiradora de su colega Lorena Briceño -que decimos que es nuestra capitana del equipo femenino -, dice entre sonrisas, y también de otros como Cristian Smith, la joven judoca agradece a tantos que son referentes para su vida y que además de ser buenos técnicamente son excelentes personas.
Antes de volver a la rutina tras la pausa para la entrevista, Pareto se despide con un mensaje para sus amigos y colegas cubanos, a quienes agradecen por su ayuda permanente: 'Tengo muchos amigos cubanos que siempre que nos pasa algo están ahí para ayudarnos y nosotros también a ellos', manifiesta.
Siempre nos ayuda desde que tengo uso de razón en el judo, y estoy muy agradecida. Y a los chicos de Cuba y del mundo, si tienen un sueño vayan y luchen por él, solo hay que entrenar, hacer las cosas bien ordenadas, ese es mi mensaje, apostilló.
El sueño de ella, pese a todas las preseas que le ha dado a su país, es hoy seguir superándose e ir por otra medalla olímpica: 'Ese sería un sueño que la verdad es muy difícil cumplir, pero yo sé que se puede', finalizó.
yas/may
(*) Corresponsal de Prensa Latina en Argentina.
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