Europa aplica remedios para no ahogarse con su propio humo
Europa aplica remedios para no ahogarse con su propio humo
Europa aplica remedios para no ahogarse con su propio humo
Por Mario Muñoz Lozano *La Habana, (Prensa Latina) El príncipe heredero de Noruega, Haakon Magnus, conduce su sencillo automóvil eléctrico; igual lo hace Odd Borgar, el dueño de un negocio de coches fúnebres para clientes que prefieren realizar su último viaje en autos ''limpios''.
El director de la empresa cuenta que ante un testamento ecologista, esta 'es nuestra modesta contribución al medio ambiente'.
Además de los particulares, los automóviles y furgonetas eléctricos seducen cada vez más a la clientela comercial noruega.
Jóvenes y ancianos, de la ciudad o del campo, gente adinerada o no, los noruegos compran cada vez más autos eléctricos, un modo de propulsión particularmente ecológico en un país donde la electricidad proviene, en su mayoría, de fuentes hidráulicas.
Noruega es pionera en el uso de esta tecnología, tendencia fuertemente anclada en las familias del país, donde más de uno de cada dos autos nuevos, vendidos en marzo, era propulsado solo por baterías.
La secretaria general de la Asociación Noruega de Vehículos Eléctricos, Christina Bu, está segura de que este año 'también superaremos el 50 por ciento', y se espera que la proporción aumente con la llegada de nuevos modelos.
A pesar de ser el mayor productor de petróleo de Europa occidental, el país aspira a que a partir de 2025 todos sus vehículos nuevos sean modelos cero emisiones.
Bu reconoce que todavía el país enfrenta desafíos, pero 'es algo totalmente posible', y advierte que para lograrlo habrá que acelerar el establecimiento de infraestructuras de recarga en las rutas, zonas rurales y en estacionamientos colectivos. Los autos eléctricos en Noruega están respaldados por una política pública generosa que prácticamente los exonera de los duros impuestos que acosan a los modelos de gasolina o diésel.
Las medidas tienen un costo económico considerable para el país, pero a esto se refieren los expertos cuando valoran la importancia de la 'voluntad política' de los Estados para enfrentar tales desafíos.
EL VIEJO CONTINENTE TOSE, SE ASFIXIA
Las alarmas suenan como nunca antes en el Viejo Continente, enfrentado a olas de calor con temperaturas récords, grandes incendios forestales, tierras enfermas por la desertificación y la sequía, y hasta tormentas severas.
Son los llamados de atención a la civilizada Europa que sufre, igual que todo el mundo, los embates del cambio climático.
Los vehículos diésel que corren por sus calles son responsables de altas emisiones de dióxido de nitrógeno, entre los principales gases contaminantes y causantes del calentamiento global.
Por su parte, los vehículos a gasolina emiten monóxido de carbono, que al igual que el dióxido de nitrógeno son gases tóxicos para la salud y el planeta.
Según la Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA), a pesar de las restricciones en la circulación de vehículos diésel, con más de 20 años de antigüedad en algunas ciudades, la calidad del aire en los países de la UE no tiende a mejorar.
Señala AEMA que el 90 por ciento de la población urbana de la Eurozona está expuesta a concentraciones de contaminantes atmosféricos a niveles altos, considerados nocivos para la salud.
Advierte que las partículas finas provenientes de los vehículos diésel presentes en la atmósfera, reducen la esperanza de vida en la UE en más de ocho meses.
Su informe sobre polución en 2018 indica que más de 600 mil personas fallecen prematuramente en Europa a causa de la contaminación.
MÁS PELIGROS A DOS GRADOS CELSIUS
Según un estudio reciente del Laboratorio Crowther, de la Escuela Politécnica de Zúrich, las condiciones climáticas de tres de cada cuatro ciudades del mundo notarán un 'sorprendente cambio' para 2050 y en una de cada cinco los cambios serán 'dramáticos y nuevos'.
Los autores trabajaron desde un escenario donde las emisiones de gases de efecto invernadero en la atmósfera alcanzan su punto máximo en 2040 y luego disminuyen.
El estudio enlazó pares de 520 ciudades para mostrar cómo cambiarán sus condiciones climáticas por un aumento de dos grados Celsius en las temperaturas globales y sus semejanzas con las condiciones actuales de otras urbes en otras regiones.
Según un informe de las Naciones Unidas de noviembre de 2018, la proyección para todos los países del mundo de las emisiones de dióxido de carbono, el principal gas de efecto invernadero, está muy cerca del límite de los dos grados Celsius establecido en el acuerdo climático de París de 2015.
Los científicos de Crowther evidenciaron que, con tal subida, la temperatura de Madrid, para 2050, será como la actual en la ciudad de Marraquech, al sur de Marruecos; y Londres, por su parte, contará con un clima como el de hoy en Barcelona.
Los termómetros del frío Estocolmo marcarán como los de hoy en Budapest, Moscú tendrá temperaturas como las de Sofía y el tiempo en Seattle será parecido al de hoy en San Francisco.
Señala la investigación que el futuro del clima en París no es nada halagüeño, porque se parecerá al que experimenta hoy Canberra, la capital de Australia, que padece de sequía extrema.
EN BUSCA DE CURAS
La UE se ha proclamado abanderada en la lucha por desterrar de su territorio la generación de gases de efecto invernadero, los principales causantes del calentamiento global.
La Comisión Europea (CE) autorizó en junio a Alemania el otorgamiento de subsidios estatales para la readaptación de vehículos diésel municipales, en sintonía con su política de promover el uso de autos más respetuosos con el medio ambiente.
De esta forma, se podrían reducir aproximadamente unas mil 450 toneladas de óxido de nitrógeno emitidos a la atmósfera.
Las autoridades europeas dieron luz verde a 431 millones de euros de financiamiento para ser invertidos en la reconversión de camiones de recogida de basura y vehículos de limpieza y reparto en Alemania.
Así, podrían beneficiarse más de un millón de vehículos municipales pesados y ligeros que funcionan con tecnología diésel.
El Gobierno alemán ha reconocido que el objetivo declarado de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en 40 por ciento para 2020 es ya imposible de lograr.
Ante la alerta, en diciembre de 2018 el Ejecutivo inyectó 500 millones de euros extra en un programa urgente para reducir la contaminación atmosférica en las ciudades que no cumplen con los límites europeos de calidad del aire.
El Gobierno francés, por su parte, informó recientemente sobre la implementación, a partir de 2020, de una ecotasa a los billetes de avión que se reinvertirá en proyectos de infraestructura de transportes más ecológicos.
Según la ministra de Transporte, Elisabeth Borne, el gravamen será aplicado a los billetes de avión de todos los vuelos que partan desde Francia, no para los de llegada, salvo para los de las líneas con destino a Córcega y a los territorios galos de ultramar, así como los vuelos de conexión.
La medida, que se aplicará a todas las aerolíneas, prevé un impuesto de 1,50 euros para los vuelos nacionales e intraeuropeos en clase económica y de 18 euros para los extracomunitarios en clase ejecutiva, señaló Borne.
Con la medida se espera recaudar 182 millones de euros anuales, que serán reinvertidos en infraestructura de transporte más ecológico, como el ferrocarril eléctrico.
También en esa línea, el Gobierno húngaro proclamó que a partir de 2022 los ayuntamientos de las grandes ciudades del país sólo podrán adquirir autobuses eléctricos.
En una primera fase del plan las localidades de más de 25 mil habitantes tendrán a su disposición un fondo estatal de 110 millones de euros para renovar su flota de autobuses.
De tal forma, Budapest espera poner en circulación mil 290 vehículos eléctricos en poblados de todo el país.
Hungría, junto a Alemania, República Checa, Francia, Italia, Rumanía, Eslovaquia y Reino Unido, fueron advertidos por la Comisión Europea, tras exceder los límites de contaminación y deben aplicar medidas prontas para resolver tal problemática.
Ante la conferencia del Consejo para el Desarrollo Sostenible, la canciller federal alemana, Angela Merkel, reconoció que para solucionar los problemas medioambientales y cumplir con los objetivos climáticos, 'no podemos pedirle más al mundo de lo que el mismo es capaz de regenerar'.
arb/gas/mml
*Periodista de la Redacción Europa de Prensa Latina.
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Por Mario Muñoz Lozano *
La Habana, (Prensa Latina) El príncipe heredero de Noruega, Haakon Magnus, conduce su sencillo automóvil eléctrico; igual lo hace Odd Borgar, el dueño de un negocio de coches fúnebres para clientes que prefieren realizar su último viaje en autos ''limpios''.
'Muchos noruegos conducen autos eléctricos y algunos desean dejar este mundo con un toque verde', cuenta Borgar, que maneja su coche fúnebre Tesla hacia el tranquilo cementerio de Grefsen, en Oslo.
El director de la empresa cuenta que ante un testamento ecologista, esta 'es nuestra modesta contribución al medio ambiente'.
Además de los particulares, los automóviles y furgonetas eléctricos seducen cada vez más a la clientela comercial noruega.
Jóvenes y ancianos, de la ciudad o del campo, gente adinerada o no, los noruegos compran cada vez más autos eléctricos, un modo de propulsión particularmente ecológico en un país donde la electricidad proviene, en su mayoría, de fuentes hidráulicas.
Noruega es pionera en el uso de esta tecnología, tendencia fuertemente anclada en las familias del país, donde más de uno de cada dos autos nuevos, vendidos en marzo, era propulsado solo por baterías.
La secretaria general de la Asociación Noruega de Vehículos Eléctricos, Christina Bu, está segura de que este año 'también superaremos el 50 por ciento', y se espera que la proporción aumente con la llegada de nuevos modelos.
A pesar de ser el mayor productor de petróleo de Europa occidental, el país aspira a que a partir de 2025 todos sus vehículos nuevos sean modelos cero emisiones.
Bu reconoce que todavía el país enfrenta desafíos, pero 'es algo totalmente posible', y advierte que para lograrlo habrá que acelerar el establecimiento de infraestructuras de recarga en las rutas, zonas rurales y en estacionamientos colectivos. Los autos eléctricos en Noruega están respaldados por una política pública generosa que prácticamente los exonera de los duros impuestos que acosan a los modelos de gasolina o diésel.
Las medidas tienen un costo económico considerable para el país, pero a esto se refieren los expertos cuando valoran la importancia de la 'voluntad política' de los Estados para enfrentar tales desafíos.
EL VIEJO CONTINENTE TOSE, SE ASFIXIA
Las alarmas suenan como nunca antes en el Viejo Continente, enfrentado a olas de calor con temperaturas récords, grandes incendios forestales, tierras enfermas por la desertificación y la sequía, y hasta tormentas severas.
Son los llamados de atención a la civilizada Europa que sufre, igual que todo el mundo, los embates del cambio climático.
Los vehículos diésel que corren por sus calles son responsables de altas emisiones de dióxido de nitrógeno, entre los principales gases contaminantes y causantes del calentamiento global.
Por su parte, los vehículos a gasolina emiten monóxido de carbono, que al igual que el dióxido de nitrógeno son gases tóxicos para la salud y el planeta.
Según la Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA), a pesar de las restricciones en la circulación de vehículos diésel, con más de 20 años de antigüedad en algunas ciudades, la calidad del aire en los países de la UE no tiende a mejorar.
Señala AEMA que el 90 por ciento de la población urbana de la Eurozona está expuesta a concentraciones de contaminantes atmosféricos a niveles altos, considerados nocivos para la salud.
Advierte que las partículas finas provenientes de los vehículos diésel presentes en la atmósfera, reducen la esperanza de vida en la UE en más de ocho meses.
Su informe sobre polución en 2018 indica que más de 600 mil personas fallecen prematuramente en Europa a causa de la contaminación.
MÁS PELIGROS A DOS GRADOS CELSIUS
Según un estudio reciente del Laboratorio Crowther, de la Escuela Politécnica de Zúrich, las condiciones climáticas de tres de cada cuatro ciudades del mundo notarán un 'sorprendente cambio' para 2050 y en una de cada cinco los cambios serán 'dramáticos y nuevos'.
Los autores trabajaron desde un escenario donde las emisiones de gases de efecto invernadero en la atmósfera alcanzan su punto máximo en 2040 y luego disminuyen.
El estudio enlazó pares de 520 ciudades para mostrar cómo cambiarán sus condiciones climáticas por un aumento de dos grados Celsius en las temperaturas globales y sus semejanzas con las condiciones actuales de otras urbes en otras regiones.
Según un informe de las Naciones Unidas de noviembre de 2018, la proyección para todos los países del mundo de las emisiones de dióxido de carbono, el principal gas de efecto invernadero, está muy cerca del límite de los dos grados Celsius establecido en el acuerdo climático de París de 2015.
Los científicos de Crowther evidenciaron que, con tal subida, la temperatura de Madrid, para 2050, será como la actual en la ciudad de Marraquech, al sur de Marruecos; y Londres, por su parte, contará con un clima como el de hoy en Barcelona.
Los termómetros del frío Estocolmo marcarán como los de hoy en Budapest, Moscú tendrá temperaturas como las de Sofía y el tiempo en Seattle será parecido al de hoy en San Francisco.
Señala la investigación que el futuro del clima en París no es nada halagüeño, porque se parecerá al que experimenta hoy Canberra, la capital de Australia, que padece de sequía extrema.
EN BUSCA DE CURAS
La UE se ha proclamado abanderada en la lucha por desterrar de su territorio la generación de gases de efecto invernadero, los principales causantes del calentamiento global.
La Comisión Europea (CE) autorizó en junio a Alemania el otorgamiento de subsidios estatales para la readaptación de vehículos diésel municipales, en sintonía con su política de promover el uso de autos más respetuosos con el medio ambiente.
De esta forma, se podrían reducir aproximadamente unas mil 450 toneladas de óxido de nitrógeno emitidos a la atmósfera.
Las autoridades europeas dieron luz verde a 431 millones de euros de financiamiento para ser invertidos en la reconversión de camiones de recogida de basura y vehículos de limpieza y reparto en Alemania.
Así, podrían beneficiarse más de un millón de vehículos municipales pesados y ligeros que funcionan con tecnología diésel.
El Gobierno alemán ha reconocido que el objetivo declarado de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en 40 por ciento para 2020 es ya imposible de lograr.
Ante la alerta, en diciembre de 2018 el Ejecutivo inyectó 500 millones de euros extra en un programa urgente para reducir la contaminación atmosférica en las ciudades que no cumplen con los límites europeos de calidad del aire.
El Gobierno francés, por su parte, informó recientemente sobre la implementación, a partir de 2020, de una ecotasa a los billetes de avión que se reinvertirá en proyectos de infraestructura de transportes más ecológicos.
Según la ministra de Transporte, Elisabeth Borne, el gravamen será aplicado a los billetes de avión de todos los vuelos que partan desde Francia, no para los de llegada, salvo para los de las líneas con destino a Córcega y a los territorios galos de ultramar, así como los vuelos de conexión.
La medida, que se aplicará a todas las aerolíneas, prevé un impuesto de 1,50 euros para los vuelos nacionales e intraeuropeos en clase económica y de 18 euros para los extracomunitarios en clase ejecutiva, señaló Borne.
Con la medida se espera recaudar 182 millones de euros anuales, que serán reinvertidos en infraestructura de transporte más ecológico, como el ferrocarril eléctrico.
También en esa línea, el Gobierno húngaro proclamó que a partir de 2022 los ayuntamientos de las grandes ciudades del país sólo podrán adquirir autobuses eléctricos.
En una primera fase del plan las localidades de más de 25 mil habitantes tendrán a su disposición un fondo estatal de 110 millones de euros para renovar su flota de autobuses.
De tal forma, Budapest espera poner en circulación mil 290 vehículos eléctricos en poblados de todo el país.
Hungría, junto a Alemania, República Checa, Francia, Italia, Rumanía, Eslovaquia y Reino Unido, fueron advertidos por la Comisión Europea, tras exceder los límites de contaminación y deben aplicar medidas prontas para resolver tal problemática.
Ante la conferencia del Consejo para el Desarrollo Sostenible, la canciller federal alemana, Angela Merkel, reconoció que para solucionar los problemas medioambientales y cumplir con los objetivos climáticos, 'no podemos pedirle más al mundo de lo que el mismo es capaz de regenerar'.
arb/gas/mml
*Periodista de la Redacción Europa de Prensa Latina.
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