Las facetas del futbolista francés Ousmane Dembélé
Las facetas del futbolista francés Ousmane Dembélé
Las facetas del futbolista francés Ousmane Dembélé
Por Jhonah Díaz González (*)La Habana (Prensa Latina).- La historia del futbolista Ousmane Dembélé en la ciudad de Barcelona comenzó el 28 de agosto de 2017, cuando infructuosamente intentó dominar la pelota ante las miradas de casi 18 mil personas congregadas en el majestuoso estadio Camp Nou.
A pesar de colocar todo su empeño en su búsqueda incesante de deleitar a los aficionados presentes, el francés erró una y otra vez con la redonda en sus pies y cada fallo acrecentó la dosis de desconfianza de quienes abandonaron sus butacas pletóricos de incredulidad.
Dos años después de aquel desencuentro entre futbolista y balón, los hinchas mantienen la misma cuota de inquietud. Todos se preguntan cuándo obtendrán algo de ganancia de aquel acuerdo millonario casi obligado que además de brillo en el campo, buscó tranquilidad tras el exabrupto de 'Ney'.
Muchos entienden que Ousmane todavía carga el peso de los 105 millones de euros, más el 40 por ciento del importe fijo en concepto de variables que pagó el Barcelona al Borussia Dortmund alemán.
Dembélé, ya campeón mundial de Rusia 2018 y lejos del nerviosismo del novato, todavía no cuaja en las psiquis de esos fanáticos que sufren las continuas lesiones y la inestabilidad de la segunda contratación más cara en la historia del club.
En el campo, Dembélé toma la redonda y el planeta parece detenerse gracias a un ritmo de zancadas que en una travesía expedita alcanza devorar cada metro con una tranquilidad pasmosa.
Todo parece perfecto hasta que un rival fija la pierna y detiene su trayectoria, como muestra inefable de un relato que se repite cotidianamente cuando el deportista de 22 años logra hacer acto de presencia en el campo de juego.
El europeo denota continuamente nerviosismo en su rostro y sus decisiones no resultan las más sensatas en las canchas.
Esos detalles entierran el talento de quien apenas sumó un par de temporadas como profesional (Stade Rennes 2015-2016 y Dortmund 2016-2017) antes de desembarcar en la Ciudad Condal y que apenas logra mantenerse lejos de las clínicas y las resonancias magnéticas.
Por tales motivos y ya hastiado de tan poco después de tanto, el público culé renueva su desesperación hacia un jugador con el cartel de poseer todas las herramientas necesarias para brillar y que al final pasa por inadvertido en la cancha, si logra hacer acto de presencia.
Durante esta semana Dembélé retornó a lo que algunos ven como su hábitat natural, la enfermería, tras una rotura fibrilar en el bíceps femoral del muslo izquierdo.
El galo estará más de un mes apartado de los terrenos en la enésima prueba a la paciencia de directivos y seguidores.
El técnico español Ernesto Valverde no podrá contar con el delantero en los próximos compromisos frente al Betis, Osasuna, Valencia y Granada y su presencia estaría en duda ante el Villarreal, el venidero 25 de septiembre.
Dembélé tampoco estará durante la primera jornada de la fase de grupos de la Liga de Campeones, prevista para los días 16 y 17 del mes en curso.
Asimismo, estarán ausentes -igualmente por lesiones- el uruguayo Luis Suárez y el argentino Lionel Messi, quien no pisó el césped en el negativo estreno liguero frente al Athletic Club de Bilbao.
Desde su llegada, Ousmane suma lesionado más de 235 días y el equipo solo ha visto su esfuerzo en 66 de los 120 partidos disputados desde aquel memorable 28 de agosto de 2017, de acuerdo con la publicación deportiva española Marca.
Es decir, apenas ha estado en un 55 por ciento de los duelos; una cifra irrisoria para quien tanto costó.
El desastre de la primera temporada muchos lo vieron como un claro signo de adaptación, el segundo curso devino en guion idéntico, pletórico de intermitencia y problemas físicos, y esta tercera campaña inició con la misma tónica, a la espera de un potencial que se desconoce si llegará a explotar.
Claro queda que el supuesto reemplazo de Neymar ha estado tan lejos del vestuario azulgrana como el propio brasileño y que público, prensa y directivos respiran profundo en cada situación negativa del futbolista.
El Barça apuesta por no tirar (todavía) la toalla, pero el referee mantiene la cuenta de protección y el protagonista continúa sin dar señales de recuperación.
Después de tantos argumentos, el orgullo no debería opacar el reconocimiento de otro fichaje decepcionante, aunque menos atronador que el del también brasileño Philippe Coutinho, lo cual, al menos, debería ser un bálsamo.
rps/jdg
(*) Periodista de la Redacción Deportiva de Prensa Latina
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Las facetas del futbolista francés Ousmane Dembélé
Por Jhonah Díaz González (*)
La Habana (Prensa Latina).- La historia del futbolista Ousmane Dembélé en la ciudad de Barcelona comenzó el 28 de agosto de 2017, cuando infructuosamente intentó dominar la pelota ante las miradas de casi 18 mil personas congregadas en el majestuoso estadio Camp Nou.
Llenos de ilusiones, esos seguidores del club blaugrana utilizaron parte de su tiempo para observar las habilidades del nuevo fichaje de un equipo necesitado de potencia en ataque después del adiós sin despedida del brasileño Neymar Jr.
A pesar de colocar todo su empeño en su búsqueda incesante de deleitar a los aficionados presentes, el francés erró una y otra vez con la redonda en sus pies y cada fallo acrecentó la dosis de desconfianza de quienes abandonaron sus butacas pletóricos de incredulidad.
Dos años después de aquel desencuentro entre futbolista y balón, los hinchas mantienen la misma cuota de inquietud. Todos se preguntan cuándo obtendrán algo de ganancia de aquel acuerdo millonario casi obligado que además de brillo en el campo, buscó tranquilidad tras el exabrupto de 'Ney'.
Muchos entienden que Ousmane todavía carga el peso de los 105 millones de euros, más el 40 por ciento del importe fijo en concepto de variables que pagó el Barcelona al Borussia Dortmund alemán.
Dembélé, ya campeón mundial de Rusia 2018 y lejos del nerviosismo del novato, todavía no cuaja en las psiquis de esos fanáticos que sufren las continuas lesiones y la inestabilidad de la segunda contratación más cara en la historia del club.
En el campo, Dembélé toma la redonda y el planeta parece detenerse gracias a un ritmo de zancadas que en una travesía expedita alcanza devorar cada metro con una tranquilidad pasmosa.
Todo parece perfecto hasta que un rival fija la pierna y detiene su trayectoria, como muestra inefable de un relato que se repite cotidianamente cuando el deportista de 22 años logra hacer acto de presencia en el campo de juego.
El europeo denota continuamente nerviosismo en su rostro y sus decisiones no resultan las más sensatas en las canchas.
Esos detalles entierran el talento de quien apenas sumó un par de temporadas como profesional (Stade Rennes 2015-2016 y Dortmund 2016-2017) antes de desembarcar en la Ciudad Condal y que apenas logra mantenerse lejos de las clínicas y las resonancias magnéticas.
Por tales motivos y ya hastiado de tan poco después de tanto, el público culé renueva su desesperación hacia un jugador con el cartel de poseer todas las herramientas necesarias para brillar y que al final pasa por inadvertido en la cancha, si logra hacer acto de presencia.
Durante esta semana Dembélé retornó a lo que algunos ven como su hábitat natural, la enfermería, tras una rotura fibrilar en el bíceps femoral del muslo izquierdo.
El galo estará más de un mes apartado de los terrenos en la enésima prueba a la paciencia de directivos y seguidores.
El técnico español Ernesto Valverde no podrá contar con el delantero en los próximos compromisos frente al Betis, Osasuna, Valencia y Granada y su presencia estaría en duda ante el Villarreal, el venidero 25 de septiembre.
Dembélé tampoco estará durante la primera jornada de la fase de grupos de la Liga de Campeones, prevista para los días 16 y 17 del mes en curso.
Asimismo, estarán ausentes -igualmente por lesiones- el uruguayo Luis Suárez y el argentino Lionel Messi, quien no pisó el césped en el negativo estreno liguero frente al Athletic Club de Bilbao.
Desde su llegada, Ousmane suma lesionado más de 235 días y el equipo solo ha visto su esfuerzo en 66 de los 120 partidos disputados desde aquel memorable 28 de agosto de 2017, de acuerdo con la publicación deportiva española Marca.
Es decir, apenas ha estado en un 55 por ciento de los duelos; una cifra irrisoria para quien tanto costó.
El desastre de la primera temporada muchos lo vieron como un claro signo de adaptación, el segundo curso devino en guion idéntico, pletórico de intermitencia y problemas físicos, y esta tercera campaña inició con la misma tónica, a la espera de un potencial que se desconoce si llegará a explotar.
Claro queda que el supuesto reemplazo de Neymar ha estado tan lejos del vestuario azulgrana como el propio brasileño y que público, prensa y directivos respiran profundo en cada situación negativa del futbolista.
El Barça apuesta por no tirar (todavía) la toalla, pero el referee mantiene la cuenta de protección y el protagonista continúa sin dar señales de recuperación.
Después de tantos argumentos, el orgullo no debería opacar el reconocimiento de otro fichaje decepcionante, aunque menos atronador que el del también brasileño Philippe Coutinho, lo cual, al menos, debería ser un bálsamo.
rps/jdg
(*) Periodista de la Redacción Deportiva de Prensa Latina
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