Tratado global para proteger los océanos aún pendiente tras 20 años
Tratado global para proteger los océanos aún pendiente tras 20 años
Tratado global para proteger los océanos aún pendiente tras 20 años
Por Ibis Frade*Naciones Unidas (Prensa Latina) El Tratado Global para la Protección de los Océanos lleva más de 20 años pendiente, a pesar de numerosas negociaciones y análisis realizados en ONU, y los frecuentes llamados a la acción de organizaciones académicas y de la sociedad civil.
La idea es lograr un tratado legalmente vinculante para los océanos en virtud de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, conocida como Unclos.
Según el secretario general adjunto de asuntos jurídicos de la ONU, Miguel de Serpa Soares, existe el interés común de proporcionar a las generaciones futuras un océano saludable, resistente y productivo.
Esto es lo que guía a las delegaciones en el proceso de negociación y confío en nuestro interés común de proporcionar a las generaciones futuras un océano limpio, recalcó.
Un océano sano y resistente tiene un 'papel crítico' que desempeñar en los esfuerzos de adaptación y mitigación, apuntó.
Recientes informes han revelado que, en la mayor parte del mundo, los humanos han alterado significativamente la naturaleza, con ecosistemas y biodiversidad que muestran un rápido declive, indicó Soares.
Además, añadió, se espera que las tendencias negativas continúen hasta 2050 y más allá, debido a los impactos previstos del aumento del cambio en el uso de la tierra y el mar, la explotación de organismos y el cambio climático.
Los informes divulgados en la conferencia intergubernamental de agosto señalan que el 66 por ciento del océano está experimentando un aumento de los impactos humanos acumulativos, principalmente por factores estresantes del cambio climático, incluidas las anomalías de la temperatura de la superficie del mar, la acidificación de esas aguas y la radiación ultravioleta.
Por ello, las discusiones se centraron en la conservación y el uso sostenible de áreas de diversidad biológica marina más allá de las jurisdicciones nacionales.
Los especialistas advirtieron que miles de especies marinas podrían estar en riesgo si no se aprueba un nuevo tratado para la protección de los océanos que incluya medidas dirigidas a abordar el manejo de todas las especies de peces en aguas internacionales, no solo las especies comerciales.
En 2020, los líderes mundiales deberían entregar un tratado oceánico global que permita la creación de zonas protegidas en aguas internacionales. Pero los países con grandes industrias pesqueras están reacios a firmar un convenio como ese.
Las intensas negociaciones realizadas en la sede de Naciones Unidas en Nueva York, del 19 al 30 de agosto, finalizaron sin algún compromiso concreto, pese a la urgencia del tema.
De aprobarse, el tratado jurídicamente vinculante contribuiría a proteger el 30 por ciento de los océanos del mundo de cara a 2030.
La conferencia intergubernamental reunió a 190 Estados miembros de la ONU, expertos en temas de conservación de los acéanos y hasta el actor español Javier Bardem llegó al edificio de Naciones Unidas a pedir un mayor compromiso de las autoridades.
Todos tenemos una responsabilidad que jugar, ya sea individual o colectiva, para tomar el camino correcto, dijo en una sesión el 19 de agosto pasado.
RIQUEZA DE LOS OCÉANOS BAJO AMENAZA
Un convenio sobre la protección de la biodiversidad marina fue propuesto por primera vez hace casi 20 años, bajo el tratado de la Ley del Mar de la ONU, al que Estados Unidos nunca accedió formalmente debido a la reacia oposición de la entonces administración de Ronald Reagan.
La cuestiones de conservación en las aguas internacionales y el uso sostenible de áreas de diversidad biológica marina figuran entre los puntos más debatidos hasta la fecha y a los cuales varios países hacen más resistencia.
Si bien los océanos del mundo contienen unas 200 mil especies vivas identificadas, los números reales podrían llegar a millones, todos expuestos a los peligros del cambio climático, la contaminación y la sobreexplotación, destacan los expertos.
Para detener estas amenazas se negocia el tratado global que protegería las tres cuartas partes de la superficie terrestre para 2030.
Actualmente, las aguas que se extienden más allá de las 200 millas náuticas se consideran 'aguas internacionales' y aún permanecen en gran medida sin control.
Esto ha contribuido a una destrucción ambiental constante, incluida la pesca ilegal, los altos niveles de contaminación, la minería indiscriminada de los fondos marinos y la degradación de los ecosistemas.
De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, hay un 33 por ciento de las poblaciones de peces 'sobreexplotadas', lo cual tiene consecuencias económicas devastadoras para las regiones costeras y los pequeños Estados insulares en desarrollo.
La necesidad de salvaguardar los océanos para las generaciones futuras y tomar acciones ante las continuas amenazas seguirán centrando las negociaciones para establecer un acuerdo vinculante sobre el tema.
Queda la esperanza de en un futuro no muy lejano, el mundo cuente con un tratado que sirva como hoja de ruta para la conservación y el cuidado de esas aguas que cubren la mayor parte del planeta.
alb/ifb
*Corresponsal de Prensa Latina en Naciones Unidas
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Por Ibis Frade*
Naciones Unidas (Prensa Latina) El Tratado Global para la Protección de los Océanos lleva más de 20 años pendiente, a pesar de numerosas negociaciones y análisis realizados en ONU, y los frecuentes llamados a la acción de organizaciones académicas y de la sociedad civil.
Recien en agosto se produjo en la sede de Naciones Unidas en Nueva York una conferencia intergubernamental sobre el tema, la tercera de cuatro rondas de reuniones programadas este año.
La idea es lograr un tratado legalmente vinculante para los océanos en virtud de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, conocida como Unclos.
Según el secretario general adjunto de asuntos jurídicos de la ONU, Miguel de Serpa Soares, existe el interés común de proporcionar a las generaciones futuras un océano saludable, resistente y productivo.
Esto es lo que guía a las delegaciones en el proceso de negociación y confío en nuestro interés común de proporcionar a las generaciones futuras un océano limpio, recalcó.
Un océano sano y resistente tiene un 'papel crítico' que desempeñar en los esfuerzos de adaptación y mitigación, apuntó.
Recientes informes han revelado que, en la mayor parte del mundo, los humanos han alterado significativamente la naturaleza, con ecosistemas y biodiversidad que muestran un rápido declive, indicó Soares.
Además, añadió, se espera que las tendencias negativas continúen hasta 2050 y más allá, debido a los impactos previstos del aumento del cambio en el uso de la tierra y el mar, la explotación de organismos y el cambio climático.
Los informes divulgados en la conferencia intergubernamental de agosto señalan que el 66 por ciento del océano está experimentando un aumento de los impactos humanos acumulativos, principalmente por factores estresantes del cambio climático, incluidas las anomalías de la temperatura de la superficie del mar, la acidificación de esas aguas y la radiación ultravioleta.
Por ello, las discusiones se centraron en la conservación y el uso sostenible de áreas de diversidad biológica marina más allá de las jurisdicciones nacionales.
Los especialistas advirtieron que miles de especies marinas podrían estar en riesgo si no se aprueba un nuevo tratado para la protección de los océanos que incluya medidas dirigidas a abordar el manejo de todas las especies de peces en aguas internacionales, no solo las especies comerciales.
En 2020, los líderes mundiales deberían entregar un tratado oceánico global que permita la creación de zonas protegidas en aguas internacionales. Pero los países con grandes industrias pesqueras están reacios a firmar un convenio como ese.
Las intensas negociaciones realizadas en la sede de Naciones Unidas en Nueva York, del 19 al 30 de agosto, finalizaron sin algún compromiso concreto, pese a la urgencia del tema.
De aprobarse, el tratado jurídicamente vinculante contribuiría a proteger el 30 por ciento de los océanos del mundo de cara a 2030.
La conferencia intergubernamental reunió a 190 Estados miembros de la ONU, expertos en temas de conservación de los acéanos y hasta el actor español Javier Bardem llegó al edificio de Naciones Unidas a pedir un mayor compromiso de las autoridades.
Todos tenemos una responsabilidad que jugar, ya sea individual o colectiva, para tomar el camino correcto, dijo en una sesión el 19 de agosto pasado.
RIQUEZA DE LOS OCÉANOS BAJO AMENAZA
Un convenio sobre la protección de la biodiversidad marina fue propuesto por primera vez hace casi 20 años, bajo el tratado de la Ley del Mar de la ONU, al que Estados Unidos nunca accedió formalmente debido a la reacia oposición de la entonces administración de Ronald Reagan.
La cuestiones de conservación en las aguas internacionales y el uso sostenible de áreas de diversidad biológica marina figuran entre los puntos más debatidos hasta la fecha y a los cuales varios países hacen más resistencia.
Si bien los océanos del mundo contienen unas 200 mil especies vivas identificadas, los números reales podrían llegar a millones, todos expuestos a los peligros del cambio climático, la contaminación y la sobreexplotación, destacan los expertos.
Para detener estas amenazas se negocia el tratado global que protegería las tres cuartas partes de la superficie terrestre para 2030.
Actualmente, las aguas que se extienden más allá de las 200 millas náuticas se consideran 'aguas internacionales' y aún permanecen en gran medida sin control.
Esto ha contribuido a una destrucción ambiental constante, incluida la pesca ilegal, los altos niveles de contaminación, la minería indiscriminada de los fondos marinos y la degradación de los ecosistemas.
De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, hay un 33 por ciento de las poblaciones de peces 'sobreexplotadas', lo cual tiene consecuencias económicas devastadoras para las regiones costeras y los pequeños Estados insulares en desarrollo.
La necesidad de salvaguardar los océanos para las generaciones futuras y tomar acciones ante las continuas amenazas seguirán centrando las negociaciones para establecer un acuerdo vinculante sobre el tema.
Queda la esperanza de en un futuro no muy lejano, el mundo cuente con un tratado que sirva como hoja de ruta para la conservación y el cuidado de esas aguas que cubren la mayor parte del planeta.
alb/ifb
*Corresponsal de Prensa Latina en Naciones Unidas
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