Sector de la Salud, quinto contaminante más grande del planeta
Sector de la Salud, quinto contaminante más grande del planeta
Sector de la Salud, quinto contaminante más grande del planeta
7 de octubre de 2019, 12:23Bruselas, 7 oct (Prensa Latina) Si el sector de la salubridad fuese un pai?s, seri?a hoy el quinto emisor de gases de efecto invernadero ma?s grande del planeta, afirma el último informe emitido por la coalición internacional Salud sin Daño.
Este reporte establece la primera estimacio?n global de su incidencia en el cambio climático, identifica fuentes clave de emisiones y brinda recomendaciones para conducirla por el camino de las emisiones cero en correspondencia con los objetivos de los servicios sanitarios a nivel global.
De acuerdo con el texto titulado Huella climática del sector de la salud, las emisiones que generan los cuidados sanitarios en todo el mundo equivalen al 4,4 por ciento de las netas globales, así como a los gases de efecto invernadero anuales producidos por 514 centrales eléctricas de carbón.
También estima que en materia de salubridad la Unión Europea es el tercer emisor más importante, ya que representa el 12 por ciento de la huella climática sanitaria mundial. El 56 por ciento de las emisiones totales de la asistencia sanitaria provienen de la Unión Europea, Estados Unidos y China.
Asimismo, el 71 por ciento de la huella clima?tica del mencionado sector es atribuible a su cadena de suministro, incluyendo la producción, el empaque, el transporte y la disposicio?n de los bienes y servicios adquiridos.
Señala que la quema de combustibles fósiles es responsable de más de la mitad de la huella ecológica de esa rama, junto con los gases anestésicos fluorados para evitar el dolor en pacientes sometidos a cirugía, que ascienden a la atmósfera y se suman a los que aceleran el calentamiento global.
En tal sentido, Salud sin Daño advierte que el impacto ambiental de muchos hospitales por el uso de esos gases puede ser mayor de lo calculado, por lo que su control puede ser la medida más importante para reducir el daño ecológico.
Otro factor importante en la contaminación son los inhaladores empleados en el tratamiento del asma y otras afecciones respiratorias, y que usan hidrofluorocarbonos como propulsores, extendidos tambien en aires acondicionados y sistemas refrigerantes con un impacto en el efecto invernadero superior al dióxido de carbono.
El estudio plantea una transformación del sector de la atención médica para que se alinee con el objetivo del Acuerdo de París de limitar el calentamiento climático global a 1,5 grados centígrados por encima de la temperatura anterior a la revolución industrial.
'Necesitamos hacer la transición hacia energías limpias y renovables y desplegar otras estrategias de prevención primaria para lograr emisiones netas de gases de efecto invernadero cero en 2050. La atención médica debe hacer su parte para evitar un cambio climático catastrófico', explica Josh Karliner, coautor del informe.
Si se logra alinear el desarrollo, el crecimiento y la inversio?n en salud con los objetivos clima?ticos globales, el 10 por ciento de la economi?a mundial que representa el sector puede ayudar a impulsar la descarbonizacio?n y propiciar un futuro clima?ticamente inteligente, ma?s equitativo y ma?s saludable.
Al respecto, las recomendaciones sugieren a los gobiernos planes de accio?n para promover la resiliencia y mejorar los resultados sanitarios, con énfasis en los pai?ses de mayor responsabilidad en el problema.
Salud sin Daño es una organización no gubernamental internacional que trabaja hace 23 años para transformar las instituciones sanitarias, estimular la reducción de su huella ambiental, y que dichas entidades se conviertan en un punto de referencia para la comunidad en materia de sostenibilidad y la justicia ambientales.
rgh/crc
De acuerdo con el texto titulado Huella climática del sector de la salud, las emisiones que generan los cuidados sanitarios en todo el mundo equivalen al 4,4 por ciento de las netas globales, así como a los gases de efecto invernadero anuales producidos por 514 centrales eléctricas de carbón.
También estima que en materia de salubridad la Unión Europea es el tercer emisor más importante, ya que representa el 12 por ciento de la huella climática sanitaria mundial. El 56 por ciento de las emisiones totales de la asistencia sanitaria provienen de la Unión Europea, Estados Unidos y China.
Asimismo, el 71 por ciento de la huella clima?tica del mencionado sector es atribuible a su cadena de suministro, incluyendo la producción, el empaque, el transporte y la disposicio?n de los bienes y servicios adquiridos.
Señala que la quema de combustibles fósiles es responsable de más de la mitad de la huella ecológica de esa rama, junto con los gases anestésicos fluorados para evitar el dolor en pacientes sometidos a cirugía, que ascienden a la atmósfera y se suman a los que aceleran el calentamiento global.
En tal sentido, Salud sin Daño advierte que el impacto ambiental de muchos hospitales por el uso de esos gases puede ser mayor de lo calculado, por lo que su control puede ser la medida más importante para reducir el daño ecológico.
Otro factor importante en la contaminación son los inhaladores empleados en el tratamiento del asma y otras afecciones respiratorias, y que usan hidrofluorocarbonos como propulsores, extendidos tambien en aires acondicionados y sistemas refrigerantes con un impacto en el efecto invernadero superior al dióxido de carbono.
El estudio plantea una transformación del sector de la atención médica para que se alinee con el objetivo del Acuerdo de París de limitar el calentamiento climático global a 1,5 grados centígrados por encima de la temperatura anterior a la revolución industrial.
'Necesitamos hacer la transición hacia energías limpias y renovables y desplegar otras estrategias de prevención primaria para lograr emisiones netas de gases de efecto invernadero cero en 2050. La atención médica debe hacer su parte para evitar un cambio climático catastrófico', explica Josh Karliner, coautor del informe.
Si se logra alinear el desarrollo, el crecimiento y la inversio?n en salud con los objetivos clima?ticos globales, el 10 por ciento de la economi?a mundial que representa el sector puede ayudar a impulsar la descarbonizacio?n y propiciar un futuro clima?ticamente inteligente, ma?s equitativo y ma?s saludable.
Al respecto, las recomendaciones sugieren a los gobiernos planes de accio?n para promover la resiliencia y mejorar los resultados sanitarios, con énfasis en los pai?ses de mayor responsabilidad en el problema.
Salud sin Daño es una organización no gubernamental internacional que trabaja hace 23 años para transformar las instituciones sanitarias, estimular la reducción de su huella ambiental, y que dichas entidades se conviertan en un punto de referencia para la comunidad en materia de sostenibilidad y la justicia ambientales.
rgh/crc
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Este reporte establece la primera estimacio?n global de su incidencia en el cambio climático, identifica fuentes clave de emisiones y brinda recomendaciones para conducirla por el camino de las emisiones cero en correspondencia con los objetivos de los servicios sanitarios a nivel global.
De acuerdo con el texto titulado Huella climática del sector de la salud, las emisiones que generan los cuidados sanitarios en todo el mundo equivalen al 4,4 por ciento de las netas globales, así como a los gases de efecto invernadero anuales producidos por 514 centrales eléctricas de carbón.
También estima que en materia de salubridad la Unión Europea es el tercer emisor más importante, ya que representa el 12 por ciento de la huella climática sanitaria mundial. El 56 por ciento de las emisiones totales de la asistencia sanitaria provienen de la Unión Europea, Estados Unidos y China.
Asimismo, el 71 por ciento de la huella clima?tica del mencionado sector es atribuible a su cadena de suministro, incluyendo la producción, el empaque, el transporte y la disposicio?n de los bienes y servicios adquiridos.
Señala que la quema de combustibles fósiles es responsable de más de la mitad de la huella ecológica de esa rama, junto con los gases anestésicos fluorados para evitar el dolor en pacientes sometidos a cirugía, que ascienden a la atmósfera y se suman a los que aceleran el calentamiento global.
En tal sentido, Salud sin Daño advierte que el impacto ambiental de muchos hospitales por el uso de esos gases puede ser mayor de lo calculado, por lo que su control puede ser la medida más importante para reducir el daño ecológico.
Otro factor importante en la contaminación son los inhaladores empleados en el tratamiento del asma y otras afecciones respiratorias, y que usan hidrofluorocarbonos como propulsores, extendidos tambien en aires acondicionados y sistemas refrigerantes con un impacto en el efecto invernadero superior al dióxido de carbono.
El estudio plantea una transformación del sector de la atención médica para que se alinee con el objetivo del Acuerdo de París de limitar el calentamiento climático global a 1,5 grados centígrados por encima de la temperatura anterior a la revolución industrial.
'Necesitamos hacer la transición hacia energías limpias y renovables y desplegar otras estrategias de prevención primaria para lograr emisiones netas de gases de efecto invernadero cero en 2050. La atención médica debe hacer su parte para evitar un cambio climático catastrófico', explica Josh Karliner, coautor del informe.
Si se logra alinear el desarrollo, el crecimiento y la inversio?n en salud con los objetivos clima?ticos globales, el 10 por ciento de la economi?a mundial que representa el sector puede ayudar a impulsar la descarbonizacio?n y propiciar un futuro clima?ticamente inteligente, ma?s equitativo y ma?s saludable.
Al respecto, las recomendaciones sugieren a los gobiernos planes de accio?n para promover la resiliencia y mejorar los resultados sanitarios, con énfasis en los pai?ses de mayor responsabilidad en el problema.
Salud sin Daño es una organización no gubernamental internacional que trabaja hace 23 años para transformar las instituciones sanitarias, estimular la reducción de su huella ambiental, y que dichas entidades se conviertan en un punto de referencia para la comunidad en materia de sostenibilidad y la justicia ambientales.
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