Venta ilícita de animales, atentado a la biodiversidad
Venta ilícita de animales, atentado a la biodiversidad
Venta ilícita de animales, atentado a la biodiversidad
Por Cira Rodríguez César*La Habana, (Prensa Latina) La supervivencia de millones de especies está hoy amenazada por un comercio que mueve tanto dinero como el de las drogas, un negocio que afecta especialmente al continente americano por contar con la mayor diversidad del Planeta.
Alicia Aguayo, gerente de la organización Peta Latino, asegura que 'El tráfico de vida silvestre es una crisis mundial. Ya sea el tráfico de pericos en Brasil, monos capuchinos capturados en Centroamérica, peces payaso robados del océano Pacífico. Hay animales en todo el mundo que están sufriendo por esta industria ilegal'.
Peta Latino es la organización de derechos de los animales más grande del mundo, con más de 6.5 millones de miembros y simpatizantes.
El experto en biodiversidad para norte, sur y centro de América de la organización internacional The Nature Conservancy, Diego Lizcano, afirma que este tipo de tráfico es manejado por redes muy bien organizadas, que involucran a comunidades indígenas o campesinas muy pobres que extraen los animales de su medio natural.
Muchas veces, aclaró, esas comunidades casi nunca se enteran de que forman parte de un negocio ilegal muy grande, por lo que son las peores pagadas en toda la cadena.
Asimismo alerta que dicho fenómeno se ha fortalecido con las plataformas digitales, como los grupos de whatsapp, razón por la cual se impulsa la Coalición Global para Terminar el Comercio de Vida Silvestre, al que se vinculan gigantes tecnológicos como Google y Facebook.
En junio de este año, unos 430 ejemplares de especies protegidas -en su mayoría aves- fueron rescatados en Buenos Aires al ser detectada su comercialización a través de Facebook.
Aves, los reptiles y anfibios los más demandados
En este mercado proliferan las pésimas condiciones para los animales en venta, en particular para las aves, los reptiles y anfibios, las especies más traficadas ilegalmente, todas en circunstancias crueles.
Según la organización no gubernamental Sociedad para la Conservación de la Vida Silvestre, las aves son las más traficadas en Latinoamérica, por su alta demanda en mercados locales de mascotas y coleccionistas.
Se calcula que en Brasil las aves representan el 80 por ciento de la cantidad total de todos los animales vendidos.
También Perú, que aparece entre los países con mayor número de especies de aves en el planeta, tiene un dinámico mercado local clandestino que afecta especialmente al botón de oro y el periquito aliamarillo.
Mientras en Centroamérica se estima que las poblaciones de papagayos se redujeron a menos de dos mil individuos por causas similares.
En opinión de Rhett Butler, fundador de la plataforma medioambiental Mongabay, las aves son uno de los animales más traficados en la región. Gran parte es para el comercio de mascotas, y se trafican hacia América del Norte, Asia, Oriente Medio, Europa y otras regiones.
Las autoridades han detectado que, después de las aves, los reptiles y anfibios son las especies animales más vendidas ilegalmente, todas en condiciones crueles.
También Óscar López, subsecretario de Ambiente de Bogotá, ciudad en la que se han rescatado más de 10 mil animales en los últimos años (un 60 por ciento de aves y 30 por ciento de reptiles), alerta sobre la crueldad de este comercio en el que los ejemplares son enviados por mensajería, dentro de cajas, rollos fílmicos y botellas.
Por supuesto que todo este movimiento ilegal pone en peligro a especies endémicas como es el caso del mono araña de Colombia, una de las 25 especies de primates más amenazadas del mundo, o la rana de Allipaca, en Perú, que estuvo sin verse 68 años antes de ser rescatada.
Brasil, el país con mayor selva amazónica y una amplia riqueza de su fauna, tiene un intenso trueque ilícito de animales, con marcado énfasis en las tortugas, lagartos, pájaros silvestres como los loros y guacamayos, serpientes, monos, marsupiales y perezosos.
Colombia no se escapa de ese flagelo al contar con una gran biodiversidad que hoy tiene 407 especies amenazadas, entre las que sobresalen la tortuga hicotea y la morrocoy, la iguana, el periquito bronceado y la lora común.
Ecuador y sus Galápagos sufren constantemente esta despiadada devastación de aves, reptiles y mamíferos, en tanto Bolivia pierde cada año cientos de especies, entre ellas jaguares, muy demandados en Asia.
Europa, Estados Unidos y Asia son los principales destinos de este saqueo a la naturaleza, que se convierte en souvenirs, alimentos, medicina, insumos para la industria de la moda, mascotas para gente de dinero y piezas exóticas para coleccionistas.
Dicho intercambio ilegal produce un enorme impacto en las poblaciones de diferentes especies, muchas de las cuales están al borde de la extinción, en un contrabando considerado el cuarto crimen organizado internacional con volúmenes cercanos a los de la droga, trata de personas, falsificaciones y superior al de las armas. Es también la segunda causa de pérdida de biodiversidad en el mundo, después de la destrucción del hábitat, lo que afecta a los suministros de agua potable y la producción de alimentos, y priva de recursos económicos a las comunidades locales.
Los altos precios de los productos provenientes de la fauna silvestre generan corrupción, amenazan el estado de derecho e impiden el desarrollo económico de los países proveedores.
Otra importante consideración es que ese comercio ajeno a toda norma y registro puede generar riesgos para la salud pública. Hasta el 75 por ciento de las enfermedades humanas como el síndrome respiratorio agudo grave, la gripe aviar o el virus del ébola, pueden ser causados por agentes infecciosos que se transmiten de los animales a las personas.
Solo recordar que la compra-venta ilegal de animales o sus partes no pasa por controles de salud pública y pone en peligro de enfermedades a las poblaciones humanas.
alb/crc
* Periodista de la redacción de Ciencia y Técnica de Prensa Latina
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Venta ilícita de animales, atentado a la biodiversidad
Por Cira Rodríguez César*
La Habana, (Prensa Latina) La supervivencia de millones de especies está hoy amenazada por un comercio que mueve tanto dinero como el de las drogas, un negocio que afecta especialmente al continente americano por contar con la mayor diversidad del Planeta.
Datos de la Organización de Naciones Unidas indican que el comercio ilegal de vida silvestre mueve globalmente cerca de 23 mil millones de dólares anuales, un negocio muy común en América al contar con cinco de los 10 países con mayor diversidad del planeta: Brasil, Colombia, Ecuador, México y Perú, y con uno de los principales compradores en el mundo: Estados Unidos.
Alicia Aguayo, gerente de la organización Peta Latino, asegura que 'El tráfico de vida silvestre es una crisis mundial. Ya sea el tráfico de pericos en Brasil, monos capuchinos capturados en Centroamérica, peces payaso robados del océano Pacífico. Hay animales en todo el mundo que están sufriendo por esta industria ilegal'.
Peta Latino es la organización de derechos de los animales más grande del mundo, con más de 6.5 millones de miembros y simpatizantes.
El experto en biodiversidad para norte, sur y centro de América de la organización internacional The Nature Conservancy, Diego Lizcano, afirma que este tipo de tráfico es manejado por redes muy bien organizadas, que involucran a comunidades indígenas o campesinas muy pobres que extraen los animales de su medio natural.
Muchas veces, aclaró, esas comunidades casi nunca se enteran de que forman parte de un negocio ilegal muy grande, por lo que son las peores pagadas en toda la cadena.
Asimismo alerta que dicho fenómeno se ha fortalecido con las plataformas digitales, como los grupos de whatsapp, razón por la cual se impulsa la Coalición Global para Terminar el Comercio de Vida Silvestre, al que se vinculan gigantes tecnológicos como Google y Facebook.
En junio de este año, unos 430 ejemplares de especies protegidas -en su mayoría aves- fueron rescatados en Buenos Aires al ser detectada su comercialización a través de Facebook.
Aves, los reptiles y anfibios los más demandados
En este mercado proliferan las pésimas condiciones para los animales en venta, en particular para las aves, los reptiles y anfibios, las especies más traficadas ilegalmente, todas en circunstancias crueles.
Según la organización no gubernamental Sociedad para la Conservación de la Vida Silvestre, las aves son las más traficadas en Latinoamérica, por su alta demanda en mercados locales de mascotas y coleccionistas.
Se calcula que en Brasil las aves representan el 80 por ciento de la cantidad total de todos los animales vendidos.
También Perú, que aparece entre los países con mayor número de especies de aves en el planeta, tiene un dinámico mercado local clandestino que afecta especialmente al botón de oro y el periquito aliamarillo.
Mientras en Centroamérica se estima que las poblaciones de papagayos se redujeron a menos de dos mil individuos por causas similares.
En opinión de Rhett Butler, fundador de la plataforma medioambiental Mongabay, las aves son uno de los animales más traficados en la región. Gran parte es para el comercio de mascotas, y se trafican hacia América del Norte, Asia, Oriente Medio, Europa y otras regiones.
Las autoridades han detectado que, después de las aves, los reptiles y anfibios son las especies animales más vendidas ilegalmente, todas en condiciones crueles.
También Óscar López, subsecretario de Ambiente de Bogotá, ciudad en la que se han rescatado más de 10 mil animales en los últimos años (un 60 por ciento de aves y 30 por ciento de reptiles), alerta sobre la crueldad de este comercio en el que los ejemplares son enviados por mensajería, dentro de cajas, rollos fílmicos y botellas.
Por supuesto que todo este movimiento ilegal pone en peligro a especies endémicas como es el caso del mono araña de Colombia, una de las 25 especies de primates más amenazadas del mundo, o la rana de Allipaca, en Perú, que estuvo sin verse 68 años antes de ser rescatada.
Brasil, el país con mayor selva amazónica y una amplia riqueza de su fauna, tiene un intenso trueque ilícito de animales, con marcado énfasis en las tortugas, lagartos, pájaros silvestres como los loros y guacamayos, serpientes, monos, marsupiales y perezosos.
Colombia no se escapa de ese flagelo al contar con una gran biodiversidad que hoy tiene 407 especies amenazadas, entre las que sobresalen la tortuga hicotea y la morrocoy, la iguana, el periquito bronceado y la lora común.
Ecuador y sus Galápagos sufren constantemente esta despiadada devastación de aves, reptiles y mamíferos, en tanto Bolivia pierde cada año cientos de especies, entre ellas jaguares, muy demandados en Asia.
Europa, Estados Unidos y Asia son los principales destinos de este saqueo a la naturaleza, que se convierte en souvenirs, alimentos, medicina, insumos para la industria de la moda, mascotas para gente de dinero y piezas exóticas para coleccionistas.
Dicho intercambio ilegal produce un enorme impacto en las poblaciones de diferentes especies, muchas de las cuales están al borde de la extinción, en un contrabando considerado el cuarto crimen organizado internacional con volúmenes cercanos a los de la droga, trata de personas, falsificaciones y superior al de las armas. Es también la segunda causa de pérdida de biodiversidad en el mundo, después de la destrucción del hábitat, lo que afecta a los suministros de agua potable y la producción de alimentos, y priva de recursos económicos a las comunidades locales.
Los altos precios de los productos provenientes de la fauna silvestre generan corrupción, amenazan el estado de derecho e impiden el desarrollo económico de los países proveedores.
Otra importante consideración es que ese comercio ajeno a toda norma y registro puede generar riesgos para la salud pública. Hasta el 75 por ciento de las enfermedades humanas como el síndrome respiratorio agudo grave, la gripe aviar o el virus del ébola, pueden ser causados por agentes infecciosos que se transmiten de los animales a las personas.
Solo recordar que la compra-venta ilegal de animales o sus partes no pasa por controles de salud pública y pone en peligro de enfermedades a las poblaciones humanas.
alb/crc
* Periodista de la redacción de Ciencia y Técnica de Prensa Latina
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