Zhejiang, un paraíso en el este de China (+ Fotos)
Zhejiang, un paraíso en el este de China (+ Fotos)
Zhejiang, un paraíso en el este de China (+ Fotos)
Texto y Fotos: Glenda Arcia*Zhejiang, China (Prensa Latina) A unos mil 300 kilómetros de Beijing, la provincia de Zhejiang, en el este de China, cautiva por sus paisajes y por el equilibrio logrado entre las obras de la naturaleza y del hombre.
Conocido como el pueblo del agua, los orígenes de Xitang se remontan al período de Primavera y Otoño (entre el siglo 770 y el 476 a.n.e) y a él llegan las corrientes de nueve ríos. Conectado por un centenar de puentes y numerosos canales, posee un encanto único, aunque algunos insistan en llamarle la Venecia de China.Tras dar un paseo en bote, el viajero puede andar por las estrechas calles del centro histórico y disfrutar de las construcciones típicas, de las tradiciones artísticas y culinarias de la región.
Callejones, corredores cubiertos, faroles, caminos repletos de comercios, casas y bares, todo construido alrededor del agua, en perfecta armonía con la naturaleza, son los rasgos distintivos de este poblado, que constituye, sin dudas, uno de los tantos tesoros de China.
A unos 120 kilómetros de Xitang, se encuentra Hangzhou, la capital y mayor ciudad de Zhejiang, conocida por su belleza y por poseer el Lago del Oeste, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 2011.
Importante centro comercial y político, Hangzhou es una mezcla de modernidad y tradición y es frecuentemente visitada por turistas nacionales y extranjeros.Rodeado de montañas y con las atiborradas avenidas de la ciudad al este, se encuentra uno de sus bienes más preciados: el lago que ha inspirado a poetas, pintores y amantes durante siglos
Sus jardines, puentes, islotes y pagodas son descritos en las obras de numerosos creadores y atraen a enamorados, personas de todas las edades y procedencias, viajeros curiosos o visitantes en busca de la serenidad que transmiten.
Su estructura y concepto ha influenciado el diseño de espacios de su tipo en otras regiones del país y en naciones como Japón.
Según la Unesco, 'el sitio constituye un testimonio excepcional de la tradición cultural consistente en mejorar el paisaje a fin de crear una fusión ideal entre el hombre y la naturaleza'.
Durante el día se puede apreciar todo su esplendor en detalle, pero esperar la noche en sus alrededores es un espectáculo imperdible.A los foráneos se les aconseja, en dependencia de la época del año y la hora del día en que planean su visita, no perderse el alba en el dique Su en primavera, la luna sobre el lago en otoño, el puente roto cubierto de nieve en invierno, la puesta del sol desde la pagoda Leifeng y los tres estanques que reflejan la luna.
Estos últimos son uno de los mayores atractivos del lugar y resultan protagonistas de numerosas leyendas y obras artísticas.
Durante la Fiesta del Medio Otoño, en el octavo mes del calendario chino, se encienden velas dentro de las tres pagodas y en el lago se reflejan numerosas lunas. Cuentan que la conexión entre la luna del cielo, las del agua y las del corazón de los espectadores es tan fuerte que se genera un ambiente inigualable y una armonía peculiar entre la naturaleza y el hombre.
Dicen que uno vuelve siempre a los viejos sitios donde amó la vida.
A Zhejiang se debe volver siempre que se pueda, a deshacerse de los pesos que se cargan sobre la espalda o simplemente a sentarse a orillas del lago.
*Enviada especial de Prensa Latina. Periodista de su Redacción Internacional.
rr/gas
Temas Relacionados:
Zhejiang, un paraíso en el este de China (+ Fotos)
Texto y Fotos: Glenda Arcia*
Zhejiang, China (Prensa Latina) A unos mil 300 kilómetros de Beijing, la provincia de Zhejiang, en el este de China, cautiva por sus paisajes y por el equilibrio logrado entre las obras de la naturaleza y del hombre.
Ubicado en el sur del delta del río Yangtsé, el territorio de la seda y el té Longjing, posee poco más de 100 mil kilómetros cuadrados y presume de una belleza única, manifestada en sitios como Xitang y el Lago del Oeste, en la ciudad de Hangzhou.
Conocido como el pueblo del agua, los orígenes de Xitang se remontan al período de Primavera y Otoño (entre el siglo 770 y el 476 a.n.e) y a él llegan las corrientes de nueve ríos. Conectado por un centenar de puentes y numerosos canales, posee un encanto único, aunque algunos insistan en llamarle la Venecia de China.
Tras dar un paseo en bote, el viajero puede andar por las estrechas calles del centro histórico y disfrutar de las construcciones típicas, de las tradiciones artísticas y culinarias de la región.
Callejones, corredores cubiertos, faroles, caminos repletos de comercios, casas y bares, todo construido alrededor del agua, en perfecta armonía con la naturaleza, son los rasgos distintivos de este poblado, que constituye, sin dudas, uno de los tantos tesoros de China.
A unos 120 kilómetros de Xitang, se encuentra Hangzhou, la capital y mayor ciudad de Zhejiang, conocida por su belleza y por poseer el Lago del Oeste, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 2011.
Importante centro comercial y político, Hangzhou es una mezcla de modernidad y tradición y es frecuentemente visitada por turistas nacionales y extranjeros.
Rodeado de montañas y con las atiborradas avenidas de la ciudad al este, se encuentra uno de sus bienes más preciados: el lago que ha inspirado a poetas, pintores y amantes durante siglos
Sus jardines, puentes, islotes y pagodas son descritos en las obras de numerosos creadores y atraen a enamorados, personas de todas las edades y procedencias, viajeros curiosos o visitantes en busca de la serenidad que transmiten.
Su estructura y concepto ha influenciado el diseño de espacios de su tipo en otras regiones del país y en naciones como Japón.
Según la Unesco, 'el sitio constituye un testimonio excepcional de la tradición cultural consistente en mejorar el paisaje a fin de crear una fusión ideal entre el hombre y la naturaleza'.
Durante el día se puede apreciar todo su esplendor en detalle, pero esperar la noche en sus alrededores es un espectáculo imperdible.
A los foráneos se les aconseja, en dependencia de la época del año y la hora del día en que planean su visita, no perderse el alba en el dique Su en primavera, la luna sobre el lago en otoño, el puente roto cubierto de nieve en invierno, la puesta del sol desde la pagoda Leifeng y los tres estanques que reflejan la luna.
Estos últimos son uno de los mayores atractivos del lugar y resultan protagonistas de numerosas leyendas y obras artísticas.
Durante la Fiesta del Medio Otoño, en el octavo mes del calendario chino, se encienden velas dentro de las tres pagodas y en el lago se reflejan numerosas lunas. Cuentan que la conexión entre la luna del cielo, las del agua y las del corazón de los espectadores es tan fuerte que se genera un ambiente inigualable y una armonía peculiar entre la naturaleza y el hombre.
Dicen que uno vuelve siempre a los viejos sitios donde amó la vida.
A Zhejiang se debe volver siempre que se pueda, a deshacerse de los pesos que se cargan sobre la espalda o simplemente a sentarse a orillas del lago.
*Enviada especial de Prensa Latina. Periodista de su Redacción Internacional.
rr/gas
| Minuto a minuto | Más leídas |
| Televisión |
|
|
| Destacadas |




















