Las ciudades y el 'miedo' ambiente
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Las ciudades y el 'miedo' ambiente
Por Mario Muñoz Lozano*La Habana, 31 oct (Prensa Latina) Las ciudades consumen más de dos tercios de la energía mundial y lanzan a la atmósfera más del 70 por ciento de las emisiones globales de dióxido de carbono, advirtió hoy el secretario general de Naciones Unidas, António Guterres.
'De hecho, será en las ciudades donde la batalla del clima se ganará o se perderá en su mayor parte', apuntó.
Recordó que a pesar de ocupar solo el tres por ciento de la tierra, más de la mitad de la población del planeta vive en la actualidad en zonas urbanas, cifra que alcanzará las dos terceras partes para 2050.
Es decir, la mitad de la humanidad, tres mil 500 millones de personas, vive hoy en día en las ciudades y se prevé que el número llegue a cinco mil millones para el año 2030. Como parte de la celebración, este año la ONU propuso como lema 'Innovaciones y una vida mejor para las generaciones futuras'.
El organismo internacional aprovechó para destacar que las ciudades generan más del 80 por ciento del Producto Interno Bruto mundial y, como centros de educación y emprendimiento, son el eje de la innovación y la creatividad, con la juventud generalmente a la cabeza.
Pero también llamó la atención sobre los enormes y difíciles desafíos que tienen por delante en términos de sostenibilidad relacionados con la vivienda, el medio ambiente y el cambio climático.
Constituyen otros dolores de cabeza de políticos, gobernadores y urbanistas la infraestructura, los servicios básicos, la seguridad alimentaria, la salud, la educación, el trabajo decente, la seguridad y los recursos naturales.
Hoy, por ejemplo, 883 millones de personas viven en barrios marginales, alrededor de grandes urbes, en su mayoría en Asia oriental y sudoriental.
Según el Programa de Naciones Unidas para los Asentamientos Humanos (ONU-Habitat), el 95 por ciento de la expansión de los terrenos urbanos en las próximas décadas tendrá lugar en el mundo en desarrollo, un eufemismo para referirse a los países menos desarrollados.
Las grandes empresas constructoras celebran al ritmo de sus martillos la rápida urbanización, sin tener muy en cuenta que tales crecimientos están ejerciendo presión sobre los suministros de agua dulce, las aguas residuales, el entorno de vida y la salud pública.
Desde 2016, el 90 por ciento de los habitantes de las ciudades respiraba aire que no cumplía las normas de seguridad establecidas por la Organización Mundial de la Salud (OMS), lo que provocó un total de 4,2 millones de muertes debido a la contaminación atmosférica.
ONU asegura que desde hace tres años más de la mitad de la población urbana mundial está expuesta a niveles de contaminación del aire, al menos 2,5 veces más altos que el estándar de seguridad.
También es cierto que muchos países no cuentan con Gobiernos responsables, capaces de hacerle frente a los problemas de su gente y mucho menos de sus ciudades. O que son responsables pero no tienen los recursos necesarios para hacerle frente a sus dificultades.
Las ciudades y los ODS
Los llamados de alerta se multiplican. De ahí que son bien recibidas las iniciativas que promueven desde el transporte público eléctrico, el uso de las fuentes de energía renovable hasta una mejor gestión de los desechos. Muchas de las respuestas necesarias para la transición hacia un futuro sostenible con bajas emisiones ya están disponibles, por lo que se requiere utilizar la urbanización para lograr un desarrollo sostenible.
Para lograrlo, resulta primordial adaptar la forma en que las ciudades se planifican, diseñan, financian, desarrollan, gobiernan y administran.
No es menos cierto que las ciudades siempre han sido impulsoras e incubadoras de innovación, industria, tecnología, emprendimiento y creatividad. Han sido grandes fuentes de prosperidad, de empleo y, por ende, de desarrollo social.
Por tal razón, no andan lejos de la verdad quienes consideran que la batalla por alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS)se ganará o perderá en las ciudades.
Para que esto suceda, las ciudades tendrán que organizarse de manera tal que generen impactos positivos duraderos en las comunidades, de manera tal que garanticen que 'nadie y ningún lugar' se quede atrás, como señala la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible.
El gran propósito sería lograr cumplir con las necesidades de la generación presente, sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras de satisfacer sus propias necesidades.
alb/jcd/mml
*Periodista de la Redacción Internacional de Prensa Latina
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Por Mario Muñoz Lozano*
La Habana, 31 oct (Prensa Latina) Las ciudades consumen más de dos tercios de la energía mundial y lanzan a la atmósfera más del 70 por ciento de las emisiones globales de dióxido de carbono, advirtió hoy el secretario general de Naciones Unidas, António Guterres.
En su mensaje por el Día Mundial de las Ciudades, el político portugués subrayó que las decisiones que se tomen en los próximos decenios en cuanto a infraestructura urbana ?planificación, eficiencia energética, generación de energía eléctrica y transporte? tendrán una influencia decisiva en la curva de emisiones.
'De hecho, será en las ciudades donde la batalla del clima se ganará o se perderá en su mayor parte', apuntó.
Recordó que a pesar de ocupar solo el tres por ciento de la tierra, más de la mitad de la población del planeta vive en la actualidad en zonas urbanas, cifra que alcanzará las dos terceras partes para 2050.
Es decir, la mitad de la humanidad, tres mil 500 millones de personas, vive hoy en día en las ciudades y se prevé que el número llegue a cinco mil millones para el año 2030. Como parte de la celebración, este año la ONU propuso como lema 'Innovaciones y una vida mejor para las generaciones futuras'.
El organismo internacional aprovechó para destacar que las ciudades generan más del 80 por ciento del Producto Interno Bruto mundial y, como centros de educación y emprendimiento, son el eje de la innovación y la creatividad, con la juventud generalmente a la cabeza.
Pero también llamó la atención sobre los enormes y difíciles desafíos que tienen por delante en términos de sostenibilidad relacionados con la vivienda, el medio ambiente y el cambio climático.
Constituyen otros dolores de cabeza de políticos, gobernadores y urbanistas la infraestructura, los servicios básicos, la seguridad alimentaria, la salud, la educación, el trabajo decente, la seguridad y los recursos naturales.
Hoy, por ejemplo, 883 millones de personas viven en barrios marginales, alrededor de grandes urbes, en su mayoría en Asia oriental y sudoriental.
Según el Programa de Naciones Unidas para los Asentamientos Humanos (ONU-Habitat), el 95 por ciento de la expansión de los terrenos urbanos en las próximas décadas tendrá lugar en el mundo en desarrollo, un eufemismo para referirse a los países menos desarrollados.
Las grandes empresas constructoras celebran al ritmo de sus martillos la rápida urbanización, sin tener muy en cuenta que tales crecimientos están ejerciendo presión sobre los suministros de agua dulce, las aguas residuales, el entorno de vida y la salud pública.
Desde 2016, el 90 por ciento de los habitantes de las ciudades respiraba aire que no cumplía las normas de seguridad establecidas por la Organización Mundial de la Salud (OMS), lo que provocó un total de 4,2 millones de muertes debido a la contaminación atmosférica.
ONU asegura que desde hace tres años más de la mitad de la población urbana mundial está expuesta a niveles de contaminación del aire, al menos 2,5 veces más altos que el estándar de seguridad.
También es cierto que muchos países no cuentan con Gobiernos responsables, capaces de hacerle frente a los problemas de su gente y mucho menos de sus ciudades. O que son responsables pero no tienen los recursos necesarios para hacerle frente a sus dificultades.
Las ciudades y los ODS
Los llamados de alerta se multiplican. De ahí que son bien recibidas las iniciativas que promueven desde el transporte público eléctrico, el uso de las fuentes de energía renovable hasta una mejor gestión de los desechos. Muchas de las respuestas necesarias para la transición hacia un futuro sostenible con bajas emisiones ya están disponibles, por lo que se requiere utilizar la urbanización para lograr un desarrollo sostenible.
Para lograrlo, resulta primordial adaptar la forma en que las ciudades se planifican, diseñan, financian, desarrollan, gobiernan y administran.
No es menos cierto que las ciudades siempre han sido impulsoras e incubadoras de innovación, industria, tecnología, emprendimiento y creatividad. Han sido grandes fuentes de prosperidad, de empleo y, por ende, de desarrollo social.
Por tal razón, no andan lejos de la verdad quienes consideran que la batalla por alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS)se ganará o perderá en las ciudades.
Para que esto suceda, las ciudades tendrán que organizarse de manera tal que generen impactos positivos duraderos en las comunidades, de manera tal que garanticen que 'nadie y ningún lugar' se quede atrás, como señala la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible.
El gran propósito sería lograr cumplir con las necesidades de la generación presente, sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras de satisfacer sus propias necesidades.
alb/jcd/mml
*Periodista de la Redacción Internacional de Prensa Latina
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