Día de Todos los Santos: costumbres y colores de Guatemala
Día de Todos los Santos: costumbres y colores de Guatemala
Día de Todos los Santos: costumbres y colores de Guatemala
1 de noviembre de 2019, 15:54Por Maitté Marrero Canda*
Guatemala, (Prensa Latina) Las costumbres y colores de Guatemala se palpan como nunca cada 1 de noviembre, Día de Todos los Santos, ocasión en que platos típicos, barriletes gigantes y ofrendas a los muertos se dan la mano en perfecto sincretismo.
Guatemala, (Prensa Latina) Las costumbres y colores de Guatemala se palpan como nunca cada 1 de noviembre, Día de Todos los Santos, ocasión en que platos típicos, barriletes gigantes y ofrendas a los muertos se dan la mano en perfecto sincretismo.
El primer día del onceno mes del año es el momento que por tradición los guatemaltecos salen en familia a visitar los camposantos para celebrar con los ausentes.
Por lo general, no es un momento de duelo, sino todo lo contrario, pues allí tiene lugar una de las principales festividades espirituales y de la cultura chapina.
Desde horas de la madrugada, comienzan a llenarse los cementerios y es imperdonable no llegar con coronas y cruces de flores o ramilletes de pino ?según el bolsillo del hogar- , como muestra de cariño y respeto hacia quienes partieron.
Y si se trata de halagar a sus difuntos, hay quienes llevan música de marimba o mariachis, para recordar juntos las canciones que en vida disfrutaban.
La ocasión es también ideal para limpiar y pintar las tumbas, elaborar pequeños altares con veladoras y hasta sentarse a degustar con el muerto uno de los platillos más icónicos de la gastronomía chapina, el fiambre.
Unión de carnes y embutidos de la cocina española y de vegetales de la guatemalteca, esta especie de 'ensalada' constituye muestra inequívoca del mestizaje en el plano gastronómico. Se remonta a unos 100 años después de la conquista española (1620-1630) y simboliza una mezcla de la vida, representada por las verduras, y la muerte, por las carnes frías.
La palabra significa 'servido frío' y quienes suelen buscarle el lado cómico al asunto afirman que como las familias llevaban docenas de platos al cementerio, con el tiempo se mezclaron dando origen a esta creación más fácil de transportar.
El platillo se prepara con carnes frías, embutidos, quesos y vegetales curtidos y sazonados, y para mayor disfrute existen dos variedades, el blanco y el rojo, color típico que le da la remolacha.
Pero lo que se dice tan simple, lleva varios días y pasos inviolables, pues en cada receta se incluye todo el acervo de las abuelas en este tipo de preparación, un acto declarado el 13 de octubre de 2019 como Patrimonio Cultural Intangible de la Nación.
Un fiambre que se respete debe contener al menos los 45 ingredientes básicos establecidos, aunque, claro está, algunos se deberán contentar con menos por los elevados precios de los productos y echar mano a los secretos culinarios aprendidos de generación en generación.
Existen también muchas variantes de esta comida según regiones y gustos, de ahí que no se pueda hablar de un fiambre uniforme, aunque sí de combinaciones imprescindibles.
Los chef recomiendan para disfrutar de una buena mezcla utilizar vegetales como coliflor, ejote, repollo blanco, zanahoria, cebolla, pacayas, aceitunas verdes y negras y todo ello junto a butifarra, chorizo negro, salchicha y los jamones, que son parte de los embutidos, en tanto, se prefieren los quesos pasteurizados.
Sin embargo, el llamado caldillo es en esencia lo que le da ese sabor único y especial. De colores rojo, verde y 'dulce' - este último el menos común-, llevan hiervas aromáticas, mostaza, ajo y caldo, ya sea de res, pollo, vegetales o todos juntos.
El secreto está en preparar el caldillo con al menos un día de anticipación para lograr el añejo perfecto.
Al final, con la decoración de lechuga o rábanos, cada familia le dará su toque especial, pues se acostumbra no solo a comerlo en reunión, sino a compartir entre todos cada paso, desde las compras hasta su cocción para que la tradición no muera.
BARRILETES, EL ENLACE CON LOS MUERTOS
El colorido único del fiambre se refleja también en la tradición de los barriletes gigantes que desafían al viento cada 1 de noviembre en el departamento de Sacatepéquez.
Pero no hablamos de un simple cometa, sino de auténticas obras de arte en papel de china y bambú, que cumplen este año 120 años y llegan a alcanzar hasta 18 metros de circunferencia en el caso de los elaborados para exhibirse.
Tampoco se trata de un simple entretenimiento. Colocarlos entre las tumbas del cementerio, como ocurre en Santiago Sacatepéquez, obedece al ritual maya de comunicar a los vivos con los muertos, una manifestación cultural de gran arraigo que con el tiempo pasó a atraer muchísimo turismo.
Igual de famosos son los de Sumpango (Sacatepéquez), cuyos habitantes preparan su campo de fútbol para el despegue de los barriletes de 12 metros de circunferencia.
Para la maniobra, más de una docena de personas sostiene la armazón, mientras otros corren con un fuerte lazo a fin de darle el impulso necesario y alzar vuelo en medio de una multitud que alienta a los barrileteros y de paso corre, si el viento los traiciona y las imponentes estructuras caen.
Voladores o de exposición, lo cierto es que deslumbran por sus vivos colores y motivos culturales, los cuales se mantienen en secreto por meses con el fin de ayudar a ahuyentar a los malos espíritus como asegura la leyenda.
Como colofón del día, existe un concurso para elegir el mejor diseño y tema, generalmente enfocados en la cultura guatemalteca, pero también en hechos de impacto social, como la violencia contra la niñez, la mujer, o la migración.
El escritor uruguayo, Eduardo Galeano, supo describir genialmente la esencia de esos Volantines:
'Acaba la estación de las lluvias, el tiempo refresca, en las milpas el maíz ya se ofrece a la boca. Y los vecinos del pueblo de Santiago Sacatepéquez, artistas de las cometas, dan los toques finales a sus obras.
'Son todas diferentes, nacidas de muchas manos, las cometas más grandes y más bellas del mundo.
'Cuando amanece el Día de los Muertos, estos inmensos pájaros de plumas de papel se echan a volar y ondulan en el cielo, hasta que rompen las cuerdas que los atan y se pierden allá arriba.
'Aquí abajo, al pie de cada tumba, la gente cuenta a sus muertos los chismes y las novedades del pueblo. Los muertos no contestan. Ellos están gozando esa fiesta de colores que ocurre allá donde las cometas tienen la suerte de ser viento.'
*Corresponsal de Prensa Latina en Guatemala
rr/mmc
Por lo general, no es un momento de duelo, sino todo lo contrario, pues allí tiene lugar una de las principales festividades espirituales y de la cultura chapina.
Desde horas de la madrugada, comienzan a llenarse los cementerios y es imperdonable no llegar con coronas y cruces de flores o ramilletes de pino ?según el bolsillo del hogar- , como muestra de cariño y respeto hacia quienes partieron.
Y si se trata de halagar a sus difuntos, hay quienes llevan música de marimba o mariachis, para recordar juntos las canciones que en vida disfrutaban.
La ocasión es también ideal para limpiar y pintar las tumbas, elaborar pequeños altares con veladoras y hasta sentarse a degustar con el muerto uno de los platillos más icónicos de la gastronomía chapina, el fiambre.
Unión de carnes y embutidos de la cocina española y de vegetales de la guatemalteca, esta especie de 'ensalada' constituye muestra inequívoca del mestizaje en el plano gastronómico. Se remonta a unos 100 años después de la conquista española (1620-1630) y simboliza una mezcla de la vida, representada por las verduras, y la muerte, por las carnes frías.
La palabra significa 'servido frío' y quienes suelen buscarle el lado cómico al asunto afirman que como las familias llevaban docenas de platos al cementerio, con el tiempo se mezclaron dando origen a esta creación más fácil de transportar.
El platillo se prepara con carnes frías, embutidos, quesos y vegetales curtidos y sazonados, y para mayor disfrute existen dos variedades, el blanco y el rojo, color típico que le da la remolacha.
Pero lo que se dice tan simple, lleva varios días y pasos inviolables, pues en cada receta se incluye todo el acervo de las abuelas en este tipo de preparación, un acto declarado el 13 de octubre de 2019 como Patrimonio Cultural Intangible de la Nación.
Un fiambre que se respete debe contener al menos los 45 ingredientes básicos establecidos, aunque, claro está, algunos se deberán contentar con menos por los elevados precios de los productos y echar mano a los secretos culinarios aprendidos de generación en generación.
Existen también muchas variantes de esta comida según regiones y gustos, de ahí que no se pueda hablar de un fiambre uniforme, aunque sí de combinaciones imprescindibles.
Los chef recomiendan para disfrutar de una buena mezcla utilizar vegetales como coliflor, ejote, repollo blanco, zanahoria, cebolla, pacayas, aceitunas verdes y negras y todo ello junto a butifarra, chorizo negro, salchicha y los jamones, que son parte de los embutidos, en tanto, se prefieren los quesos pasteurizados.
Sin embargo, el llamado caldillo es en esencia lo que le da ese sabor único y especial. De colores rojo, verde y 'dulce' - este último el menos común-, llevan hiervas aromáticas, mostaza, ajo y caldo, ya sea de res, pollo, vegetales o todos juntos.
El secreto está en preparar el caldillo con al menos un día de anticipación para lograr el añejo perfecto.
Al final, con la decoración de lechuga o rábanos, cada familia le dará su toque especial, pues se acostumbra no solo a comerlo en reunión, sino a compartir entre todos cada paso, desde las compras hasta su cocción para que la tradición no muera.
BARRILETES, EL ENLACE CON LOS MUERTOS
El colorido único del fiambre se refleja también en la tradición de los barriletes gigantes que desafían al viento cada 1 de noviembre en el departamento de Sacatepéquez.
Pero no hablamos de un simple cometa, sino de auténticas obras de arte en papel de china y bambú, que cumplen este año 120 años y llegan a alcanzar hasta 18 metros de circunferencia en el caso de los elaborados para exhibirse.
Tampoco se trata de un simple entretenimiento. Colocarlos entre las tumbas del cementerio, como ocurre en Santiago Sacatepéquez, obedece al ritual maya de comunicar a los vivos con los muertos, una manifestación cultural de gran arraigo que con el tiempo pasó a atraer muchísimo turismo.
Igual de famosos son los de Sumpango (Sacatepéquez), cuyos habitantes preparan su campo de fútbol para el despegue de los barriletes de 12 metros de circunferencia.
Para la maniobra, más de una docena de personas sostiene la armazón, mientras otros corren con un fuerte lazo a fin de darle el impulso necesario y alzar vuelo en medio de una multitud que alienta a los barrileteros y de paso corre, si el viento los traiciona y las imponentes estructuras caen.
Voladores o de exposición, lo cierto es que deslumbran por sus vivos colores y motivos culturales, los cuales se mantienen en secreto por meses con el fin de ayudar a ahuyentar a los malos espíritus como asegura la leyenda.
Como colofón del día, existe un concurso para elegir el mejor diseño y tema, generalmente enfocados en la cultura guatemalteca, pero también en hechos de impacto social, como la violencia contra la niñez, la mujer, o la migración.
El escritor uruguayo, Eduardo Galeano, supo describir genialmente la esencia de esos Volantines:
'Acaba la estación de las lluvias, el tiempo refresca, en las milpas el maíz ya se ofrece a la boca. Y los vecinos del pueblo de Santiago Sacatepéquez, artistas de las cometas, dan los toques finales a sus obras.
'Son todas diferentes, nacidas de muchas manos, las cometas más grandes y más bellas del mundo.
'Cuando amanece el Día de los Muertos, estos inmensos pájaros de plumas de papel se echan a volar y ondulan en el cielo, hasta que rompen las cuerdas que los atan y se pierden allá arriba.
'Aquí abajo, al pie de cada tumba, la gente cuenta a sus muertos los chismes y las novedades del pueblo. Los muertos no contestan. Ellos están gozando esa fiesta de colores que ocurre allá donde las cometas tienen la suerte de ser viento.'
*Corresponsal de Prensa Latina en Guatemala
rr/mmc
Temas Relacionados:
Día de Todos los Santos: costumbres y colores de Guatemala
1 de noviembre de 2019, 15:54Por Maitté Marrero Canda*
Guatemala, (Prensa Latina) Las costumbres y colores de Guatemala se palpan como nunca cada 1 de noviembre, Día de Todos los Santos, ocasión en que platos típicos, barriletes gigantes y ofrendas a los muertos se dan la mano en perfecto sincretismo.
El primer día del onceno mes del año es el momento que por tradición los guatemaltecos salen en familia a visitar los camposantos para celebrar con los ausentes.
Por lo general, no es un momento de duelo, sino todo lo contrario, pues allí tiene lugar una de las principales festividades espirituales y de la cultura chapina.
Desde horas de la madrugada, comienzan a llenarse los cementerios y es imperdonable no llegar con coronas y cruces de flores o ramilletes de pino ?según el bolsillo del hogar- , como muestra de cariño y respeto hacia quienes partieron.
Y si se trata de halagar a sus difuntos, hay quienes llevan música de marimba o mariachis, para recordar juntos las canciones que en vida disfrutaban.
La ocasión es también ideal para limpiar y pintar las tumbas, elaborar pequeños altares con veladoras y hasta sentarse a degustar con el muerto uno de los platillos más icónicos de la gastronomía chapina, el fiambre.
Unión de carnes y embutidos de la cocina española y de vegetales de la guatemalteca, esta especie de 'ensalada' constituye muestra inequívoca del mestizaje en el plano gastronómico. Se remonta a unos 100 años después de la conquista española (1620-1630) y simboliza una mezcla de la vida, representada por las verduras, y la muerte, por las carnes frías.
La palabra significa 'servido frío' y quienes suelen buscarle el lado cómico al asunto afirman que como las familias llevaban docenas de platos al cementerio, con el tiempo se mezclaron dando origen a esta creación más fácil de transportar.
El platillo se prepara con carnes frías, embutidos, quesos y vegetales curtidos y sazonados, y para mayor disfrute existen dos variedades, el blanco y el rojo, color típico que le da la remolacha.
Pero lo que se dice tan simple, lleva varios días y pasos inviolables, pues en cada receta se incluye todo el acervo de las abuelas en este tipo de preparación, un acto declarado el 13 de octubre de 2019 como Patrimonio Cultural Intangible de la Nación.
Un fiambre que se respete debe contener al menos los 45 ingredientes básicos establecidos, aunque, claro está, algunos se deberán contentar con menos por los elevados precios de los productos y echar mano a los secretos culinarios aprendidos de generación en generación.
Existen también muchas variantes de esta comida según regiones y gustos, de ahí que no se pueda hablar de un fiambre uniforme, aunque sí de combinaciones imprescindibles.
Los chef recomiendan para disfrutar de una buena mezcla utilizar vegetales como coliflor, ejote, repollo blanco, zanahoria, cebolla, pacayas, aceitunas verdes y negras y todo ello junto a butifarra, chorizo negro, salchicha y los jamones, que son parte de los embutidos, en tanto, se prefieren los quesos pasteurizados.
Sin embargo, el llamado caldillo es en esencia lo que le da ese sabor único y especial. De colores rojo, verde y 'dulce' - este último el menos común-, llevan hiervas aromáticas, mostaza, ajo y caldo, ya sea de res, pollo, vegetales o todos juntos.
El secreto está en preparar el caldillo con al menos un día de anticipación para lograr el añejo perfecto.
Al final, con la decoración de lechuga o rábanos, cada familia le dará su toque especial, pues se acostumbra no solo a comerlo en reunión, sino a compartir entre todos cada paso, desde las compras hasta su cocción para que la tradición no muera.
BARRILETES, EL ENLACE CON LOS MUERTOS
El colorido único del fiambre se refleja también en la tradición de los barriletes gigantes que desafían al viento cada 1 de noviembre en el departamento de Sacatepéquez.
Pero no hablamos de un simple cometa, sino de auténticas obras de arte en papel de china y bambú, que cumplen este año 120 años y llegan a alcanzar hasta 18 metros de circunferencia en el caso de los elaborados para exhibirse.
Tampoco se trata de un simple entretenimiento. Colocarlos entre las tumbas del cementerio, como ocurre en Santiago Sacatepéquez, obedece al ritual maya de comunicar a los vivos con los muertos, una manifestación cultural de gran arraigo que con el tiempo pasó a atraer muchísimo turismo.
Igual de famosos son los de Sumpango (Sacatepéquez), cuyos habitantes preparan su campo de fútbol para el despegue de los barriletes de 12 metros de circunferencia.
Para la maniobra, más de una docena de personas sostiene la armazón, mientras otros corren con un fuerte lazo a fin de darle el impulso necesario y alzar vuelo en medio de una multitud que alienta a los barrileteros y de paso corre, si el viento los traiciona y las imponentes estructuras caen.
Voladores o de exposición, lo cierto es que deslumbran por sus vivos colores y motivos culturales, los cuales se mantienen en secreto por meses con el fin de ayudar a ahuyentar a los malos espíritus como asegura la leyenda.
Como colofón del día, existe un concurso para elegir el mejor diseño y tema, generalmente enfocados en la cultura guatemalteca, pero también en hechos de impacto social, como la violencia contra la niñez, la mujer, o la migración.
El escritor uruguayo, Eduardo Galeano, supo describir genialmente la esencia de esos Volantines:
'Acaba la estación de las lluvias, el tiempo refresca, en las milpas el maíz ya se ofrece a la boca. Y los vecinos del pueblo de Santiago Sacatepéquez, artistas de las cometas, dan los toques finales a sus obras.
'Son todas diferentes, nacidas de muchas manos, las cometas más grandes y más bellas del mundo.
'Cuando amanece el Día de los Muertos, estos inmensos pájaros de plumas de papel se echan a volar y ondulan en el cielo, hasta que rompen las cuerdas que los atan y se pierden allá arriba.
'Aquí abajo, al pie de cada tumba, la gente cuenta a sus muertos los chismes y las novedades del pueblo. Los muertos no contestan. Ellos están gozando esa fiesta de colores que ocurre allá donde las cometas tienen la suerte de ser viento.'
*Corresponsal de Prensa Latina en Guatemala
rr/mmc
| Minuto a minuto | Más leídas |
| Televisión |
|
|
| Destacadas |




















