Relación Canadá-América Latina: ¿desinterés o sumisión a EE.UU.?
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Ottawa, 28 nov (Prensa Latina) El gobierno de Canadá, renovado luego de unas elecciones que pusieron a prueba la solidez de la administración del primer ministro Justin Trudeau, debe despejar oscuridades en materia de política exterior, sobre todo hacia América Latina, opinan expertos.
Los caminos que ha tomado el gobierno de Trudeau denotan que la mencionada región no tiene tanta prioridad en este momento, consideró John Kirk, profesor de la Universidad Dalhousie, en la provincia de Nueva Escocia.
Creo que seguirá haciéndose el distraído, tratando de no meterse en los conflictos actuales allí presentes, mientras trata de resolver los retos más difíciles para el país, destacó Kirk.
Pero no todos los observadores se ajustan a la teoría del desinterés o de la falta de claridad en cuanto a la posición y las acciones de Ottawa hacia Estados latinoamericanos.
En opinión de Sebastian Vielmas, coordinador de programa de los Grupos de Trabajo Regionales para el Consejo Canadiense de la Cooperación Internacional (CCCI), detrás de la hostilidad marcada que asumió Canadá contra los gobiernos de Venezuela o Bolivia está la presión de Washington.
La economía de nuestra nación depende en buena medida del comercio e intercambio con Estados Unidos; la Casa Blanca lleva la voz cantante sobre muchos temas aquí y no es América Latina -una región que importa tanto a Donald Trump como a otros presidentes estadounidenses- la excepción de la regla, aseguró Vielmas.
Animadversión contra todo lo que huela a izquierda en su traspatio es lo que siempre manifestó Estados Unidos, mucho más luego del fortalecimiento de los gobiernos progresistas y socialistas allí; Canadá no ha hecho más que responder al sentir de su principal benefactor económico, indicó el estudioso.
Ayer, el diario Toronto Star reseñó una entrevista a Kirk, quien aseguró que independientemente de los éxitos de la ex ministra en el comercio internacional, tomó algunas decisiones polémicas ante situaciones en Venezuela, Chile, Bolivia y ahora Colombia.
Recordó que durante los primeros 14 meses de gobierno liberal en 2015, la entonces ministra Freeland estuvo muy involucrada en el tema de lograr la firma del nuevo tratado de libre comercio norteamericano entre Canadá-Estados Unidos y México.
'Pero la política internacional de Canadá en general se fue a la deriva, en particular en América Latina', afirmó el estudioso.
En su opinión, un punto de inflexión decisivo fue la creación a mediados del 2017 del Grupo de Lima, un organismo ad hoc de 14 países, para «abordar la situación crítica en Venezuela y explorar formas de contribuir a la restauración de la democracia».
Así, abundó el experto, el Grupo no se limitó a cuestionar la legitimidad de los resultados electorales de 2018 en Venezuela; intentaron además organizar un golpe para reemplazar al presidente Nicolás Maduro por Juan Guaidó, un diputado de la Asamblea Nacional previamente desconocido pero el elegido de Estados Unidos para ser mandatario venezolano.
Sin embargo, Freeland no dijo casi nada con respecto al abuso de los derechos humanos en países que son miembros del Grupo de Lima, indicó Kirk.
Asimismo, el analista destacó el hecho de que Canadá se hizo el distraído, ignorando totalmente lo que sucede en Chile, donde fueron asesinadas 23 personas en las últimas dos semanas, dos mil 300 heridos, entre ellos 300 que perdieron la vista de un ojo como resultado de la represión de la policía.
Luego se hizo nuevamente el desentendido ante el abuso y violación de los derechos humanos en el golpe de Estado en Bolivia, puntualizó Kirk.
El caso de Bolivia es aún más llamativo. Un golpe de Estado y un presidente, Evo Morales, que tiene que abandonar el país. Creo que Canadá debería haber criticado la forma en que la auto proclamada presidenta Añez asumió el poder, añadió.
Global Affairs Canada anunció que trabajaría y apoyaría a Añez, una mujer con una historia de hostilidad hacia los pueblos indígenas bolivianos, explicó el profesor de la Universidad Dalhousie.
Y si uno analiza la situación actual en Colombia, agrega, se pueden ver tremendos abusos contra la ciudadanía y mucha frustración social.
Creo que ha habido un desinterés hacia América latina y una amplia confusión respecto a una política a seguir en la región, concluyó.
tgj/rrj/cvl
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Relación Canadá-América Latina: ¿desinterés o sumisión a EE.UU.?
28 de noviembre de 2019, 0:34
Ottawa, 28 nov (Prensa Latina) El gobierno de Canadá, renovado luego de unas elecciones que pusieron a prueba la solidez de la administración del primer ministro Justin Trudeau, debe despejar oscuridades en materia de política exterior, sobre todo hacia América Latina, opinan expertos.
Para algunos analistas, la postura canadiense hacia recientes situaciones socio-políticas en Latinoamérica deja mucho que desear.
Los caminos que ha tomado el gobierno de Trudeau denotan que la mencionada región no tiene tanta prioridad en este momento, consideró John Kirk, profesor de la Universidad Dalhousie, en la provincia de Nueva Escocia.
Creo que seguirá haciéndose el distraído, tratando de no meterse en los conflictos actuales allí presentes, mientras trata de resolver los retos más difíciles para el país, destacó Kirk.
Pero no todos los observadores se ajustan a la teoría del desinterés o de la falta de claridad en cuanto a la posición y las acciones de Ottawa hacia Estados latinoamericanos.
En opinión de Sebastian Vielmas, coordinador de programa de los Grupos de Trabajo Regionales para el Consejo Canadiense de la Cooperación Internacional (CCCI), detrás de la hostilidad marcada que asumió Canadá contra los gobiernos de Venezuela o Bolivia está la presión de Washington.
La economía de nuestra nación depende en buena medida del comercio e intercambio con Estados Unidos; la Casa Blanca lleva la voz cantante sobre muchos temas aquí y no es América Latina -una región que importa tanto a Donald Trump como a otros presidentes estadounidenses- la excepción de la regla, aseguró Vielmas.
Animadversión contra todo lo que huela a izquierda en su traspatio es lo que siempre manifestó Estados Unidos, mucho más luego del fortalecimiento de los gobiernos progresistas y socialistas allí; Canadá no ha hecho más que responder al sentir de su principal benefactor económico, indicó el estudioso.
Ayer, el diario Toronto Star reseñó una entrevista a Kirk, quien aseguró que independientemente de los éxitos de la ex ministra en el comercio internacional, tomó algunas decisiones polémicas ante situaciones en Venezuela, Chile, Bolivia y ahora Colombia.
Recordó que durante los primeros 14 meses de gobierno liberal en 2015, la entonces ministra Freeland estuvo muy involucrada en el tema de lograr la firma del nuevo tratado de libre comercio norteamericano entre Canadá-Estados Unidos y México.
'Pero la política internacional de Canadá en general se fue a la deriva, en particular en América Latina', afirmó el estudioso.
En su opinión, un punto de inflexión decisivo fue la creación a mediados del 2017 del Grupo de Lima, un organismo ad hoc de 14 países, para «abordar la situación crítica en Venezuela y explorar formas de contribuir a la restauración de la democracia».
Así, abundó el experto, el Grupo no se limitó a cuestionar la legitimidad de los resultados electorales de 2018 en Venezuela; intentaron además organizar un golpe para reemplazar al presidente Nicolás Maduro por Juan Guaidó, un diputado de la Asamblea Nacional previamente desconocido pero el elegido de Estados Unidos para ser mandatario venezolano.
Sin embargo, Freeland no dijo casi nada con respecto al abuso de los derechos humanos en países que son miembros del Grupo de Lima, indicó Kirk.
Asimismo, el analista destacó el hecho de que Canadá se hizo el distraído, ignorando totalmente lo que sucede en Chile, donde fueron asesinadas 23 personas en las últimas dos semanas, dos mil 300 heridos, entre ellos 300 que perdieron la vista de un ojo como resultado de la represión de la policía.
Luego se hizo nuevamente el desentendido ante el abuso y violación de los derechos humanos en el golpe de Estado en Bolivia, puntualizó Kirk.
El caso de Bolivia es aún más llamativo. Un golpe de Estado y un presidente, Evo Morales, que tiene que abandonar el país. Creo que Canadá debería haber criticado la forma en que la auto proclamada presidenta Añez asumió el poder, añadió.
Global Affairs Canada anunció que trabajaría y apoyaría a Añez, una mujer con una historia de hostilidad hacia los pueblos indígenas bolivianos, explicó el profesor de la Universidad Dalhousie.
Y si uno analiza la situación actual en Colombia, agrega, se pueden ver tremendos abusos contra la ciudadanía y mucha frustración social.
Creo que ha habido un desinterés hacia América latina y una amplia confusión respecto a una política a seguir en la región, concluyó.
tgj/rrj/cvl
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