Bosques en Italia, patrimonio en riesgo por el cambio climático
Bosques en Italia, patrimonio en riesgo por el cambio climático
Bosques en Italia, patrimonio en riesgo por el cambio climático
30 de noviembre de 2019, 8:0Por Silvia Martínez*
Roma (Prensa Latina) A las 14:00 hora local del 26 de octubre de 2018, Protección Civil de Véneto decretó alerta roja para parte de la red hidrogeológica de esa región del norte de Italia.
Roma (Prensa Latina) A las 14:00 hora local del 26 de octubre de 2018, Protección Civil de Véneto decretó alerta roja para parte de la red hidrogeológica de esa región del norte de Italia.
La ola de mal tiempo vaticinada se extendió hasta el 5 de noviembre y trajo consigo fuerte viento de siroco de entre 100 y 200 km/h y lluvias intensas clasificadas por varias estaciones como récord absoluto.
La inundación involucró a algunos municipios en las regiones de Véneto, Trentino y Friuli, todas al norte de la península, y en el entorno de montaña los torrentes de agua provocaron numerosos deslizamientos de tierra.
En el contexto de esta tormenta, el 29 de octubre, también ocurrieron dos eventos excepcionales de marea alta con datos en el centro histórico de Venecia: la primera tuvo un pico de 156 cms a las 14:40 y la segunda un máximo de 148 cms a las 20:24, hora local, llegó acompañada de una tormenta eléctrica y fuertes vientos.
La estimación final de daños en Friuli-Venezia- Giulia, según la protección civil regional, ascendió a 615 millones de euros; en Véneto, región más afectada, superaron los mil 769 millones, sumado millonarias pérdidas en Trentino, Alto Adige y Lombardía.
Lo que más tarde se dio en llamar la Tormenta de Vaia, dejó un saldo de 37 muertos y daños por casi cinco mil millones de euros, más de mitad de ellos en Triveneto).
Solo en bosques hubo 14 millones de árboles caídos en un área de 41 mil 491 hectáreas, equivalente a más de 8,6 millones de metros cúbicos de madera, siete veces el material producido en un año por los aserraderos italianos.
El daño económico solo por ese concepto rondó los 630 millones de euros, según cálculos reciente de la Universidad de Padua y la confederación de agricultores directos Coldiretti, que para su análisis tuvieron en cuenta también las pérdidas de valor para el sector productivo y el medio ambiente.
Solo la pérdida de servicios ecosistémicos garantizados por esos bosques asciende a aproximadamente 20 millones de euros, mientras que la reducción del valor comercial de madera provocará un 80 por ciento menos de ingresos de los propietarios públicos y privados.
Los efectos de Vaia, según expertos, incidirán de manera negativa en los precios al menos hasta el 2021.
La Unidad de Crisis activada por la norteña región italiana definió ese fenómeno meteorológico como el peor registrado en el territorio, comparado incluso con la inundación del Véneto de 2010 y la de Venecia del 4 de noviembre de 1966.
El balance forestal de Legambiente un año después
A un año de aquel desastre, la asociación Legambiente, propició una reflexión sobre el rol de los bosques, cómo reconstruirlos tras desastres como la Tormenta Vaia, enfermedades o incendios forestales y la capacidad de bosques urbanos para regenerar y hacer que las ciudades sean más sostenibles en general.
'El sector forestal italiano debe tomar el camino de una gestión sostenible y responsable sin perder más tiempo y debe hazlo ahora', sostuvo Legambiente en su informe Reporte Forestal 2019, presentado en el II Foro Nacional sobre Bioeconomía de los Bosques, realizado en noviembre pasado.
Preservar, reconstruir, regenerar fue la premisa del encuentro, concebido para profundizar sobre la conservación y protección de los bosques, estado y perspectivas del sector, junto a vías para aumentar la sostenibilidad de los productos y las cadenas de suministro forestal. Desde su reporte Legambiente sostiene que los bosques de este país son 'una extraordinaria riqueza ambiental y naturalista', resultado de profunda transformaciones territoriales y socioeconómicas ocurridas a lo largo de los siglos.
El documento evalúa cómo en las últimas ocho décadas la superficie forestal italiana creció en unos lugares y mermó en otros , por la acción de la naturaleza y la mano del hombre.
Ecosistema que abarca actualmente, incluidas las áreas protegidas, un total de tres millones 857 mil 652 hectáreas, de ellas poco más de 1,5 millones tienen un régimen de doble protección, en los parques y sitios de la red Natura 2000.
Pero igualmente contrasta los problemas sociales, la falta de conciencia cultural que inciden en los bosques y el abandono de cultivos que los expone a más eventos perturbadores frecuentes, 'como lo atestigua la Tormenta Vaia, que pueden comprometer la funcionalidad y el control de los fenómenos de inestabilidad hidrogeológica'.
Ante expertos del sector y representantes de las instituciones, la ciencia, la investigación y la producción asistente al foro, la organización ambientalista más extendida en Italia presentó un paquete de diez propuestas.
En primer lugar citó la necesidad de una estrategia de mitigación y monitoreo del patrimonio forestal que incluya un sistema de conteo creíble, además de fortalecer el papel de los bosques en el Plan de mitigación y adaptación y tomar medidas serias de prevención para mejoran la estabilidad forestal, en particular la biodiversidad. Aumentar la biodiversidad es otra de las propuestas y señala que aunque el 27,5 por ciento de los bosques del país están protegidos, se precisa continuar favoreciendo la evolución natural de ese recurso natural y elevar ese porcentaje, en particular los viejos bosques, los más vulnerables.
Plantar árboles es una de las estrategias más olvidadas para mejorar la salud pública en nuestras ciudades, destacó Legambiente y señaló que esa debía ser una estrategia financiada, no solo por razones ambientales, sino por el beneficio a la salud humana que proporcionan los 'pulmones verdes' urbanos.
¿Ciudades del futuro? Cada vez más verde, más sostenible y con muchos bosques urbanos están entre las iniciativas presentadas al foro por Legambiente, para quien 'nuestras ciudades necesitan más árboles y espacios verdes'.
'Hablar de regeneración urbana también significa proporcionar nuevas áreas verdes y bosques para mejorar la calidad del aire y hacer que las ciudades sean más sostenibles y acogedoras', sostuvo.
Para esa organización plantar árboles en la ciudad no es solo una cuestión de estética y decoración, sino calidad de vida de las personas y el aire que respiran, además las plantas y áreas verdes contribuyen a reducir la temperatura y por tanto del uso del aire acondicionado en un 30 por ciento y de la calefacción de un 20 a un 50 por ciento.
De igual modo, un árbol puede absorber hasta 20 kilogramos de CO2 al año como promedio y los árboles grandes, dentro de las áreas urbanas, son excelentes filtros de contaminantes, mientras una hectárea de bosque puede absorber hasta cinco toneladas de CO2 en igual lapso.
En tal sentido señaló que las ciudades italianas deben enfrentar el desafío y 'tener el coraje de renovarse y convertirse en ciudades verdes, cada vez más verdes y sostenibles'. En otras de las propuestas reiteró que la Tormenta Vaia demostró de manera concreta la 'necesidad de invertir para mitigar los efectos del calentamiento global' a través de la planificación forestal desde análisis de pronóstico de riesgo y una evaluación de las acciones para reducir la vulnerabilidad de bosques ante riesgos múltiples como enfermedades, incendios y eventos extremos.
La gestión de los recursos forestales de manera sostenible y responsable y la planificación como una herramienta insustituible para garantizar la cantidad y calidad de los servicios ecosistemas son propuestas de Legambiente, más la necesidad de la certificación forestal que garantice la sostenibilidad del sector desde el punto de vista ecológico, social y económico.
Además recomiendan crear Clúster de Madera 'Hecho en Italia' que favorezca la producción de ese rubro, muebles y de la construcción, económicamente viable y sostenible.
Italia, pese a poseer una 'impresionante cubierta forestal' es la segunda nación europea importadora neta de productos de madera, el 80 por ciento de los requerimientos, con todas las implicaciones ambientales y económicas que ello implica, incluidas las desventajas para el desarrollo del sector silvicultor.
Aparejado de ello propone también el incremento del uso de la madera en procesos de fabricación que reemplace otros materiales que en su proceso de producción generan más emisiones de CO2, además de otros daños ambientales, como aluminio, plástico para embalaje e incluso el hormigón armado en el sector construcción, segunda industria de mayor tasa de emisiones absolutas.
De igual modo Italia utiliza el 17,4 por ciento de su consumo de energía de fuentes renovables, de ellos el 20 por ciento son biomasa leñosa, el 60 por ciento de consumo residencial.
Razón por la que un incremento de la madera como material de reemplazo elevaría la disponibilidad de biomasa leñosa para producir energía a partir de mayores residuos secundarios de aserraderos y de cuanto generen los bosques, en particular energía térmica y de cogeneración que sustituiría el uso de fuentes fósiles emisores de mayores cantidades de CO2 a la atmósfera.
Todo ello a partir de una intensificación sostenible del manejo forestal y de una estrategia decisiva para modernizar los sistemas y evitar consecuencias negativas en la calidad del aire, además de usar biomasa de origen local certificado.
Para Stefano Ciafani, presidente nacional de Legambiente, 'contribuir a mejorar el conocimiento del patrimonio forestal italiano y crear conciencia de que una buena gestión de esa importante infraestructura verde puede ayudar significativamente a mejorar la calidad de vida y hacer la economía más sostenible.
alb/smp
*Corresponsal de Prensa Latina en Italia
La inundación involucró a algunos municipios en las regiones de Véneto, Trentino y Friuli, todas al norte de la península, y en el entorno de montaña los torrentes de agua provocaron numerosos deslizamientos de tierra.
En el contexto de esta tormenta, el 29 de octubre, también ocurrieron dos eventos excepcionales de marea alta con datos en el centro histórico de Venecia: la primera tuvo un pico de 156 cms a las 14:40 y la segunda un máximo de 148 cms a las 20:24, hora local, llegó acompañada de una tormenta eléctrica y fuertes vientos.
La estimación final de daños en Friuli-Venezia- Giulia, según la protección civil regional, ascendió a 615 millones de euros; en Véneto, región más afectada, superaron los mil 769 millones, sumado millonarias pérdidas en Trentino, Alto Adige y Lombardía.
Lo que más tarde se dio en llamar la Tormenta de Vaia, dejó un saldo de 37 muertos y daños por casi cinco mil millones de euros, más de mitad de ellos en Triveneto).
Solo en bosques hubo 14 millones de árboles caídos en un área de 41 mil 491 hectáreas, equivalente a más de 8,6 millones de metros cúbicos de madera, siete veces el material producido en un año por los aserraderos italianos.
El daño económico solo por ese concepto rondó los 630 millones de euros, según cálculos reciente de la Universidad de Padua y la confederación de agricultores directos Coldiretti, que para su análisis tuvieron en cuenta también las pérdidas de valor para el sector productivo y el medio ambiente.
Solo la pérdida de servicios ecosistémicos garantizados por esos bosques asciende a aproximadamente 20 millones de euros, mientras que la reducción del valor comercial de madera provocará un 80 por ciento menos de ingresos de los propietarios públicos y privados.
Los efectos de Vaia, según expertos, incidirán de manera negativa en los precios al menos hasta el 2021.
La Unidad de Crisis activada por la norteña región italiana definió ese fenómeno meteorológico como el peor registrado en el territorio, comparado incluso con la inundación del Véneto de 2010 y la de Venecia del 4 de noviembre de 1966.
El balance forestal de Legambiente un año después
A un año de aquel desastre, la asociación Legambiente, propició una reflexión sobre el rol de los bosques, cómo reconstruirlos tras desastres como la Tormenta Vaia, enfermedades o incendios forestales y la capacidad de bosques urbanos para regenerar y hacer que las ciudades sean más sostenibles en general.
'El sector forestal italiano debe tomar el camino de una gestión sostenible y responsable sin perder más tiempo y debe hazlo ahora', sostuvo Legambiente en su informe Reporte Forestal 2019, presentado en el II Foro Nacional sobre Bioeconomía de los Bosques, realizado en noviembre pasado.
Preservar, reconstruir, regenerar fue la premisa del encuentro, concebido para profundizar sobre la conservación y protección de los bosques, estado y perspectivas del sector, junto a vías para aumentar la sostenibilidad de los productos y las cadenas de suministro forestal. Desde su reporte Legambiente sostiene que los bosques de este país son 'una extraordinaria riqueza ambiental y naturalista', resultado de profunda transformaciones territoriales y socioeconómicas ocurridas a lo largo de los siglos.
El documento evalúa cómo en las últimas ocho décadas la superficie forestal italiana creció en unos lugares y mermó en otros , por la acción de la naturaleza y la mano del hombre.
Ecosistema que abarca actualmente, incluidas las áreas protegidas, un total de tres millones 857 mil 652 hectáreas, de ellas poco más de 1,5 millones tienen un régimen de doble protección, en los parques y sitios de la red Natura 2000.
Pero igualmente contrasta los problemas sociales, la falta de conciencia cultural que inciden en los bosques y el abandono de cultivos que los expone a más eventos perturbadores frecuentes, 'como lo atestigua la Tormenta Vaia, que pueden comprometer la funcionalidad y el control de los fenómenos de inestabilidad hidrogeológica'.
Ante expertos del sector y representantes de las instituciones, la ciencia, la investigación y la producción asistente al foro, la organización ambientalista más extendida en Italia presentó un paquete de diez propuestas.
En primer lugar citó la necesidad de una estrategia de mitigación y monitoreo del patrimonio forestal que incluya un sistema de conteo creíble, además de fortalecer el papel de los bosques en el Plan de mitigación y adaptación y tomar medidas serias de prevención para mejoran la estabilidad forestal, en particular la biodiversidad. Aumentar la biodiversidad es otra de las propuestas y señala que aunque el 27,5 por ciento de los bosques del país están protegidos, se precisa continuar favoreciendo la evolución natural de ese recurso natural y elevar ese porcentaje, en particular los viejos bosques, los más vulnerables.
Plantar árboles es una de las estrategias más olvidadas para mejorar la salud pública en nuestras ciudades, destacó Legambiente y señaló que esa debía ser una estrategia financiada, no solo por razones ambientales, sino por el beneficio a la salud humana que proporcionan los 'pulmones verdes' urbanos.
¿Ciudades del futuro? Cada vez más verde, más sostenible y con muchos bosques urbanos están entre las iniciativas presentadas al foro por Legambiente, para quien 'nuestras ciudades necesitan más árboles y espacios verdes'.
'Hablar de regeneración urbana también significa proporcionar nuevas áreas verdes y bosques para mejorar la calidad del aire y hacer que las ciudades sean más sostenibles y acogedoras', sostuvo.
Para esa organización plantar árboles en la ciudad no es solo una cuestión de estética y decoración, sino calidad de vida de las personas y el aire que respiran, además las plantas y áreas verdes contribuyen a reducir la temperatura y por tanto del uso del aire acondicionado en un 30 por ciento y de la calefacción de un 20 a un 50 por ciento.
De igual modo, un árbol puede absorber hasta 20 kilogramos de CO2 al año como promedio y los árboles grandes, dentro de las áreas urbanas, son excelentes filtros de contaminantes, mientras una hectárea de bosque puede absorber hasta cinco toneladas de CO2 en igual lapso.
En tal sentido señaló que las ciudades italianas deben enfrentar el desafío y 'tener el coraje de renovarse y convertirse en ciudades verdes, cada vez más verdes y sostenibles'. En otras de las propuestas reiteró que la Tormenta Vaia demostró de manera concreta la 'necesidad de invertir para mitigar los efectos del calentamiento global' a través de la planificación forestal desde análisis de pronóstico de riesgo y una evaluación de las acciones para reducir la vulnerabilidad de bosques ante riesgos múltiples como enfermedades, incendios y eventos extremos.
La gestión de los recursos forestales de manera sostenible y responsable y la planificación como una herramienta insustituible para garantizar la cantidad y calidad de los servicios ecosistemas son propuestas de Legambiente, más la necesidad de la certificación forestal que garantice la sostenibilidad del sector desde el punto de vista ecológico, social y económico.
Además recomiendan crear Clúster de Madera 'Hecho en Italia' que favorezca la producción de ese rubro, muebles y de la construcción, económicamente viable y sostenible.
Italia, pese a poseer una 'impresionante cubierta forestal' es la segunda nación europea importadora neta de productos de madera, el 80 por ciento de los requerimientos, con todas las implicaciones ambientales y económicas que ello implica, incluidas las desventajas para el desarrollo del sector silvicultor.
Aparejado de ello propone también el incremento del uso de la madera en procesos de fabricación que reemplace otros materiales que en su proceso de producción generan más emisiones de CO2, además de otros daños ambientales, como aluminio, plástico para embalaje e incluso el hormigón armado en el sector construcción, segunda industria de mayor tasa de emisiones absolutas.
De igual modo Italia utiliza el 17,4 por ciento de su consumo de energía de fuentes renovables, de ellos el 20 por ciento son biomasa leñosa, el 60 por ciento de consumo residencial.
Razón por la que un incremento de la madera como material de reemplazo elevaría la disponibilidad de biomasa leñosa para producir energía a partir de mayores residuos secundarios de aserraderos y de cuanto generen los bosques, en particular energía térmica y de cogeneración que sustituiría el uso de fuentes fósiles emisores de mayores cantidades de CO2 a la atmósfera.
Todo ello a partir de una intensificación sostenible del manejo forestal y de una estrategia decisiva para modernizar los sistemas y evitar consecuencias negativas en la calidad del aire, además de usar biomasa de origen local certificado.
Para Stefano Ciafani, presidente nacional de Legambiente, 'contribuir a mejorar el conocimiento del patrimonio forestal italiano y crear conciencia de que una buena gestión de esa importante infraestructura verde puede ayudar significativamente a mejorar la calidad de vida y hacer la economía más sostenible.
alb/smp
*Corresponsal de Prensa Latina en Italia
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30 de noviembre de 2019, 8:0Por Silvia Martínez*
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La ola de mal tiempo vaticinada se extendió hasta el 5 de noviembre y trajo consigo fuerte viento de siroco de entre 100 y 200 km/h y lluvias intensas clasificadas por varias estaciones como récord absoluto.
La inundación involucró a algunos municipios en las regiones de Véneto, Trentino y Friuli, todas al norte de la península, y en el entorno de montaña los torrentes de agua provocaron numerosos deslizamientos de tierra.
En el contexto de esta tormenta, el 29 de octubre, también ocurrieron dos eventos excepcionales de marea alta con datos en el centro histórico de Venecia: la primera tuvo un pico de 156 cms a las 14:40 y la segunda un máximo de 148 cms a las 20:24, hora local, llegó acompañada de una tormenta eléctrica y fuertes vientos.
La estimación final de daños en Friuli-Venezia- Giulia, según la protección civil regional, ascendió a 615 millones de euros; en Véneto, región más afectada, superaron los mil 769 millones, sumado millonarias pérdidas en Trentino, Alto Adige y Lombardía.
Lo que más tarde se dio en llamar la Tormenta de Vaia, dejó un saldo de 37 muertos y daños por casi cinco mil millones de euros, más de mitad de ellos en Triveneto).
Solo en bosques hubo 14 millones de árboles caídos en un área de 41 mil 491 hectáreas, equivalente a más de 8,6 millones de metros cúbicos de madera, siete veces el material producido en un año por los aserraderos italianos.
El daño económico solo por ese concepto rondó los 630 millones de euros, según cálculos reciente de la Universidad de Padua y la confederación de agricultores directos Coldiretti, que para su análisis tuvieron en cuenta también las pérdidas de valor para el sector productivo y el medio ambiente.
Solo la pérdida de servicios ecosistémicos garantizados por esos bosques asciende a aproximadamente 20 millones de euros, mientras que la reducción del valor comercial de madera provocará un 80 por ciento menos de ingresos de los propietarios públicos y privados.
Los efectos de Vaia, según expertos, incidirán de manera negativa en los precios al menos hasta el 2021.
La Unidad de Crisis activada por la norteña región italiana definió ese fenómeno meteorológico como el peor registrado en el territorio, comparado incluso con la inundación del Véneto de 2010 y la de Venecia del 4 de noviembre de 1966.
El balance forestal de Legambiente un año después
A un año de aquel desastre, la asociación Legambiente, propició una reflexión sobre el rol de los bosques, cómo reconstruirlos tras desastres como la Tormenta Vaia, enfermedades o incendios forestales y la capacidad de bosques urbanos para regenerar y hacer que las ciudades sean más sostenibles en general.
'El sector forestal italiano debe tomar el camino de una gestión sostenible y responsable sin perder más tiempo y debe hazlo ahora', sostuvo Legambiente en su informe Reporte Forestal 2019, presentado en el II Foro Nacional sobre Bioeconomía de los Bosques, realizado en noviembre pasado.
Preservar, reconstruir, regenerar fue la premisa del encuentro, concebido para profundizar sobre la conservación y protección de los bosques, estado y perspectivas del sector, junto a vías para aumentar la sostenibilidad de los productos y las cadenas de suministro forestal. Desde su reporte Legambiente sostiene que los bosques de este país son 'una extraordinaria riqueza ambiental y naturalista', resultado de profunda transformaciones territoriales y socioeconómicas ocurridas a lo largo de los siglos.
El documento evalúa cómo en las últimas ocho décadas la superficie forestal italiana creció en unos lugares y mermó en otros , por la acción de la naturaleza y la mano del hombre.
Ecosistema que abarca actualmente, incluidas las áreas protegidas, un total de tres millones 857 mil 652 hectáreas, de ellas poco más de 1,5 millones tienen un régimen de doble protección, en los parques y sitios de la red Natura 2000.
Pero igualmente contrasta los problemas sociales, la falta de conciencia cultural que inciden en los bosques y el abandono de cultivos que los expone a más eventos perturbadores frecuentes, 'como lo atestigua la Tormenta Vaia, que pueden comprometer la funcionalidad y el control de los fenómenos de inestabilidad hidrogeológica'.
Ante expertos del sector y representantes de las instituciones, la ciencia, la investigación y la producción asistente al foro, la organización ambientalista más extendida en Italia presentó un paquete de diez propuestas.
En primer lugar citó la necesidad de una estrategia de mitigación y monitoreo del patrimonio forestal que incluya un sistema de conteo creíble, además de fortalecer el papel de los bosques en el Plan de mitigación y adaptación y tomar medidas serias de prevención para mejoran la estabilidad forestal, en particular la biodiversidad. Aumentar la biodiversidad es otra de las propuestas y señala que aunque el 27,5 por ciento de los bosques del país están protegidos, se precisa continuar favoreciendo la evolución natural de ese recurso natural y elevar ese porcentaje, en particular los viejos bosques, los más vulnerables.
Plantar árboles es una de las estrategias más olvidadas para mejorar la salud pública en nuestras ciudades, destacó Legambiente y señaló que esa debía ser una estrategia financiada, no solo por razones ambientales, sino por el beneficio a la salud humana que proporcionan los 'pulmones verdes' urbanos.
¿Ciudades del futuro? Cada vez más verde, más sostenible y con muchos bosques urbanos están entre las iniciativas presentadas al foro por Legambiente, para quien 'nuestras ciudades necesitan más árboles y espacios verdes'.
'Hablar de regeneración urbana también significa proporcionar nuevas áreas verdes y bosques para mejorar la calidad del aire y hacer que las ciudades sean más sostenibles y acogedoras', sostuvo.
Para esa organización plantar árboles en la ciudad no es solo una cuestión de estética y decoración, sino calidad de vida de las personas y el aire que respiran, además las plantas y áreas verdes contribuyen a reducir la temperatura y por tanto del uso del aire acondicionado en un 30 por ciento y de la calefacción de un 20 a un 50 por ciento.
De igual modo, un árbol puede absorber hasta 20 kilogramos de CO2 al año como promedio y los árboles grandes, dentro de las áreas urbanas, son excelentes filtros de contaminantes, mientras una hectárea de bosque puede absorber hasta cinco toneladas de CO2 en igual lapso.
En tal sentido señaló que las ciudades italianas deben enfrentar el desafío y 'tener el coraje de renovarse y convertirse en ciudades verdes, cada vez más verdes y sostenibles'. En otras de las propuestas reiteró que la Tormenta Vaia demostró de manera concreta la 'necesidad de invertir para mitigar los efectos del calentamiento global' a través de la planificación forestal desde análisis de pronóstico de riesgo y una evaluación de las acciones para reducir la vulnerabilidad de bosques ante riesgos múltiples como enfermedades, incendios y eventos extremos.
La gestión de los recursos forestales de manera sostenible y responsable y la planificación como una herramienta insustituible para garantizar la cantidad y calidad de los servicios ecosistemas son propuestas de Legambiente, más la necesidad de la certificación forestal que garantice la sostenibilidad del sector desde el punto de vista ecológico, social y económico.
Además recomiendan crear Clúster de Madera 'Hecho en Italia' que favorezca la producción de ese rubro, muebles y de la construcción, económicamente viable y sostenible.
Italia, pese a poseer una 'impresionante cubierta forestal' es la segunda nación europea importadora neta de productos de madera, el 80 por ciento de los requerimientos, con todas las implicaciones ambientales y económicas que ello implica, incluidas las desventajas para el desarrollo del sector silvicultor.
Aparejado de ello propone también el incremento del uso de la madera en procesos de fabricación que reemplace otros materiales que en su proceso de producción generan más emisiones de CO2, además de otros daños ambientales, como aluminio, plástico para embalaje e incluso el hormigón armado en el sector construcción, segunda industria de mayor tasa de emisiones absolutas.
De igual modo Italia utiliza el 17,4 por ciento de su consumo de energía de fuentes renovables, de ellos el 20 por ciento son biomasa leñosa, el 60 por ciento de consumo residencial.
Razón por la que un incremento de la madera como material de reemplazo elevaría la disponibilidad de biomasa leñosa para producir energía a partir de mayores residuos secundarios de aserraderos y de cuanto generen los bosques, en particular energía térmica y de cogeneración que sustituiría el uso de fuentes fósiles emisores de mayores cantidades de CO2 a la atmósfera.
Todo ello a partir de una intensificación sostenible del manejo forestal y de una estrategia decisiva para modernizar los sistemas y evitar consecuencias negativas en la calidad del aire, además de usar biomasa de origen local certificado.
Para Stefano Ciafani, presidente nacional de Legambiente, 'contribuir a mejorar el conocimiento del patrimonio forestal italiano y crear conciencia de que una buena gestión de esa importante infraestructura verde puede ayudar significativamente a mejorar la calidad de vida y hacer la economía más sostenible.
alb/smp
*Corresponsal de Prensa Latina en Italia
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