Sopa de la Independencia
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Por Anelí RuizPuerto Príncipe, 8 ago (Prensa Latina) Pocas cosas sobreviven más en el imaginario nacional de Haití que su característica sopa joumou, un caldo a base de calabaza y carnes.
El guiso está impregnado de tradición, pues fue prohibido para los esclavos que poblaban Haití hasta que el líder Jean-Jacques Dessalines declaró su liberación, e historiadores narran que dicho día lo prepararon y consumieron, una costumbre que llega a nuestros días.
Aunque la calabaza es el ingrediente principal, según la región se añaden tomillo, apio, zanahoria, ñame, otras hortalizas, arroz, pastas y varios tipos de carne.
Incluso fuera del país, en lugares con nutridas comunidades de la diáspora haitiana, el platillo posee un valor simbólico y se disfruta en cada advenimiento del año.También surgen nuevas variantes vegetarianas y otros estilos.
Se sirve con papas, plátanos o pan, y es compartido en familia y en la colectividad, pero casi nunca de manera solitaria.
En marzo pasado, la embajadora de Haití ante la Unesco, Dominique Dupuy, inscribió a la sopa joumou entre las candidatas a lograr la condición de Patrimonio de la Humanidad, por su contribución a la cultura.
'Apuesto a que no se puede encontrar cualquier otro elemento que suscite tanto consenso', manifestó Dupuy, y enfatizó que une a los haitianos en el interior del país, los acerca a África y a un futuro en el que se consigue tener esperanza.
(Tomado de Orbe)
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Sopa de la Independencia
8 de agosto de 2021, 0:20
Por Anelí Ruiz
Puerto Príncipe, 8 ago (Prensa Latina) Pocas cosas sobreviven más en el imaginario nacional de Haití que su característica sopa joumou, un caldo a base de calabaza y carnes.
Se le asocia también a la independencia; es un manjar habitual cada 1 de enero, fecha que marcó el fin de la dominación francesa en 1804, y un plato típico dominical en algunas zonas, entre ellas la capital, Puerto Príncipe.
El guiso está impregnado de tradición, pues fue prohibido para los esclavos que poblaban Haití hasta que el líder Jean-Jacques Dessalines declaró su liberación, e historiadores narran que dicho día lo prepararon y consumieron, una costumbre que llega a nuestros días.
Aunque la calabaza es el ingrediente principal, según la región se añaden tomillo, apio, zanahoria, ñame, otras hortalizas, arroz, pastas y varios tipos de carne.
Incluso fuera del país, en lugares con nutridas comunidades de la diáspora haitiana, el platillo posee un valor simbólico y se disfruta en cada advenimiento del año.También surgen nuevas variantes vegetarianas y otros estilos.
Se sirve con papas, plátanos o pan, y es compartido en familia y en la colectividad, pero casi nunca de manera solitaria.
En marzo pasado, la embajadora de Haití ante la Unesco, Dominique Dupuy, inscribió a la sopa joumou entre las candidatas a lograr la condición de Patrimonio de la Humanidad, por su contribución a la cultura.
'Apuesto a que no se puede encontrar cualquier otro elemento que suscite tanto consenso', manifestó Dupuy, y enfatizó que une a los haitianos en el interior del país, los acerca a África y a un futuro en el que se consigue tener esperanza.
(Tomado de Orbe)
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