En declaraciones a un programa de televisión citadas por la agencia oficial IRNA, Sayyari aseguró que las fuerzas iraníes cuentan con plena capacidad para vigilar y controlar esa vía marítima estratégica.
«El estrecho de Ormuz está cerrado. Si no lo estuviera, el petróleo seguiría fluyendo a través de él y los precios de la gasolina en Estados Unidos no habrían subido», sostuvo.
El funcionario explicó que la Armada del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica mantiene una presencia en el sector occidental del estrecho, mientras que la Armada del Ejército iraní opera en el sector oriental y el norte del mar de Omán.
Respecto a los buques que pretendan transitar por la zona, Sayyari insistió en que el paso debe coordinarse con las autoridades militares iraníes y advirtió sobre las consecuencias de hacerlo sin autorización.
El diferendo se desarrolla en medio de las tensiones desatadas por los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán el 28 de febrero, a los que Teherán respondió con acciones contra Israel y objetivos estadounidenses en varios países árabes.
Washington y Teherán firmaron un memorando de entendimiento el 18 de junio e iniciaron negociaciones, pero las conversaciones quedaron estancadas por desacuerdos relacionados con la navegación en el estrecho de Ormuz, una de las principales rutas mundiales para el transporte de petróleo y otras materias primas.
La guerra y la incertidumbre sobre una solución diplomática han repercutido en los mercados energéticos y contribuido al aumento de los precios, con efectos sobre la inflación en distintos países.
Según datos económicos, los precios de la gasolina en Estados Unidos aumentaron aproximadamente un 9,1 por ciento en septiembre, lo que contribuyó a la aceleración de la inflación.
La evolución de los precios constituye un factor de presión para el presidente estadounidense, Donald Trump, ante las elecciones legislativas de mitad de mandato previstas para el 3 de noviembre.
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