«El 13 de octubre, el embajador de Bélgica en Rusia, M. Gerebtzoff, fue convocado al Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia», señala el comunicado, que además rechazó categóricamente «las afirmaciones cada vez más frecuentes y sin fundamento de los dirigentes político-militares del reino sobre las crecientes amenazas híbridas, de sabotaje, así como las amenazas militares directas contra Bélgica y Europa, supuestamente procedentes de Rusia».
Rusia instó a Bélgica a evaluar las consecuencias de sus declaraciones y bajar el tono de la retórica antirrusa que fomenta un mayor aumento de las tensiones en Europa.
A finales de septiembre pasado, el ministro de Defensa belga, Theo Francken, calificó a Rusia como la principal amenaza para la seguridad de su país y alertó de un aumento de los ataques híbridos en Europa.
Al mismo tiempo, reconoció que los belgas perciben la migración irregular como un peligro más real que Rusia.
A su vez, el presidente ruso, Vladimir Putin, reiteró a mediados de septiembre que Rusia no presenta amenaza a los países de Europa ni planea hacerlo en el futuro.
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