ESCÁNER: China y la neutralidad de carbono, un objetivo desafiante (+Fotos +Info +Video)

Beijing.- El presidente Xi Jinping tomó por sorpresa a la comunidad internacional en septiembre de 2020 con el compromiso de que China reducirá a cero sus emisiones netas de carbono, y lo hará en apenas 40 años.
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Si bien se trató de una noticia halagüeña, quedó la incertidumbre sobre cómo una superpotencia industrializada y generadora del 28 por ciento del CO2 emitido a la atmósfera, transitará hasta su propósito de neutralizar el peligroso contaminante en 2060.

Funcionarios y expertos coinciden en que la tarea es altamente desafiante, porque aparte del empeño estatal pasará por modificar patrones de consumo, estilos de vida y el comportamiento ante la naturaleza, tanto en lo individual como empresarial.

“El objetivo será difícil o incluso imposible de alcanzar si confiamos en las tecnologías tradicionales y mantenemos formas tradicionales de producción, de vida y de consumo. Esto envía una señal clara: tenemos que transformarnos rápido e innovar en grande”, sentenció al respecto Xie Zhenhua, el máximo responsable de cambio climático aquí.

Este académico es una de las mentes en la ruta para reorientar por completo una economía gigantesca y reemplazar el dominio de la industria hullera por rubros que garanticen el crecimiento de la segunda potencia del orbe, sin dejar una huella tóxica.

HACIA CARBONO CERO

Proyecciones oficiales indican que para avanzar gradualmente hacia el pico de emisiones de CO2 antes de 2030 y tres décadas después concretar la neutralidad del carbono, China deberá hacer inversiones por alrededor de 139 billones de yuanes (21,3 billones de dólares).

Interrogado sobre el tema Li Gao, directivo del Ministerio de Ecología y Medioambiente, mencionó planes de establecer por regiones metas obligatorias, pero diferenciadas en la reducción del químico, mientras a nivel nacional se modernizará la infraestructura económica, industrial y energética.

La ofensiva hará hincapié en frenar la gran dependencia de los combustibles fósiles, controlar otros gases de efecto invernadero e incrementar de 11 a 16,5 por ciento el uso de fuentes renovables como los paneles fotovoltaicos y la energía eólica en los próximos cuatro años.

Igualmente contempla la incorporación de otras 17 plantas nucleares que aportarán 18,53 millones de kilovatios al sistema eléctrico, incrementar la producción de hidrógeno para vehículos de nueva generación, pero limitar la de acero en el norte, noroeste, este y sur del país.

China preparará regulaciones orientadas a cortar las emisiones contaminantes a nivel de mercado, supervisará con más rigor el empresariado para garantizar el cumplimiento de las normas y lo convidará a aprovechar las oportunidades abiertas mientras el país da más peso al consumo.

En ese aspecto, el gigante tecnológico Huawei dijo a Prensa Latina que optará por brindar a los clientes servicios y sistemas más amigables con el entorno y eficientes en el ahorro energético.

Importantes serán también el rol de las universidades, la innovación científica y el civismo de la población. Esto último se traducirá en expandir prácticas como la clasificación de la basura o alentar el uso de bicicletas en vez de automóviles.

Hacia afuera, China decidió adoptar la Enmienda de Kigali al Protocolo de Montreal, unir fuerzas con el resto de la comunidad internacional en el combate al cambio climático y, especialmente, trabajar con países vecinos en programas de mitigación a fenómenos como la sequía y desertificación.

Cabe destacar el reciente acuerdo con Estados Unidos para enfrentar “con seriedad y urgencia” los problemas medioambientales e impulsar el Acuerdo de París mediante acciones concretas que ayuden al objetivo de mantener el aumento de la temperatura media mundial por debajo de los dos grados centígrados y toparlo a 1,5 grados.

Ambas potencias prometieron esforzarse por eliminar los hidrofluorocarbonos, fomentar la agricultura resiliente al clima, además de contribuir al éxito de la venidera cumbre COP26 en Glasgow y la del Convenio sobre la Diversidad Biológica que sesionará en octubre en Kunming, suroccidente de China.

RETOS EN EL CAMINO

Los retos para distanciarse de la industria hullera son enormes para China, máxime cuando de sus plantas sale la mitad de la oferta mundial del carbón y el sector es responsable de mantener millones de empleos.

Como añadido tropieza con la histeria del bitcoin, la conexión entre el cambio climático y la “minería” de esa criptomoneda, una actividad en la cual este país también es líder con más del 75 por ciento de las operaciones globales.

La nueva forma de pago, aparte de desafiar al sistema monetario tradicional, obstruye el objetivo de lograr una economía sostenible porque completar cada paso de su procedimiento resulta muy costoso en términos energéticos.

Como los bitcoins se acuñan mediante múltiples ordenadores, se requiere una enorme cantidad de energía que proviene, en mayor parte, de combustibles fósiles.

A juicio de observadores resulta imperativo endurecer la vigilancia sobre la nueva industria, monitorear la reubicación ilegal de las minas de bitcoin en otras zonas del país y frenar la mentalidad de “contaminar ahora y arreglarlo después” que durante años prevaleció mientras se expandieron otros sectores.

Algunos proponen excluir a quienes solo tengan interés por las ganancias, persuadirlos a establecerse en regiones ricas en energías limpias o aplicarle impuestos elevados según el volumen de las emisiones tóxicas.

arb/ymr

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