viernes 12 de abril de 2024
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Amor y emociones versus inteligencia artificial

La Habana, 14 feb (Prensa Latina) Si algo no tiene que ver con el amor es la superficialidad y la cursilería, conceptos muy alejados de ese sentimiento, pero, ¿cuál es su verdad en la era de la Inteligencia Artificial y la relación con esta disciplina?

¿Cómo entender las pasiones de los humanos, o la inteligencia social y emocional?

Aunque el nombre puede confundir, Inteligencia Emocional Artificial no se refiere a una computadora llorosa y sufrida, sino la también conocida como Computación Afectiva trata la rama de la IA que tiene el objetivo de procesar, comprender o replicar las emociones humanas.

¿Cómo puede una máquina comunicar la información si no sabe el estado emocional de una persona o cómo se siente; tampoco conoce cómo va a responder a un contenido específico?

Al iniciarse la Inteligencia Artificial (IA) en 1956 durante la Conferencia de Dartmouth, cuando John McCarthy y Marvin Minsky -científicos considerados sus iniciadores-, emprendieron ese camino, ambos se sorprendieron de cómo una máquina podía resolver rompecabezas increíblemente difíciles en menos tiempo que los humanos.

Lo realmente verídico es que instruir a la IA a triunfar en un juego de ajedrez resulta bastante fácil, sin embargo, los desafíos se presentarán cuando intentemos enseñar a una máquina a tener emociones y cómo replicarlas.

¿Puede la Inteligencia Artificial mostrar trastornos o afectos? Investigadores de IA y neurociencia están de acuerdo en que las formas actuales de esta disciplina no pueden tener sus propias inquietudes o angustias, o hasta exaltaciones, pero sí imitar estas, como la empatía.

Si nos remontamos a la época de San Valentín -recordémoslo como el iniciador de la fiesta del 14 de febrero y la leyenda de cómo fue castigado por casar a soldados con sus prometidas- podríamos traerlo a pleno siglo XXI con la IA y el estudio sobre el alto porcentaje de hombres que hoy ya están usando dicho algoritmo para escribir cartas de amor.

La IA será el cupido digital de este San Valentín 2024, pues, según el experimento, se reveló que casi el 50 por ciento de los varones usará por lo menos el ChatGPT para escribir epístolas a sus enamoradas o esposas, porque, el gran amor funciona en cualquier etapa y momento, desde tiempos inmemoriales.

Todavía tenemos muchos años de retraso para encontrar una IA General capaz de replicar todas las acciones que puede realizar el hombre, sobre todo, aquellas cualidades consideradas más humanas, como las emociones.

El amor es una fuerza que nos permite trascender cualquier conflicto y experiencia traumática y en este mundo de las aplicaciones aparece Xiaolce, una entusiasta joven de IA la cual le chifla a los varones de China.

Dichos instrumentos basan su enseñanza en la capacidad para procesar datos a través del aprendizaje profundo, como sucede con este sistema de IA, desarrollado por Microsoft, y convertido en uno de los chatbots más populares del mundo, especialmente, entre la comunidad masculina del gigante asiático.

¿Los motivos? Su capacidad para “establecer conexiones emocionales a largo plazo”, de acuerdo con los programadores de Microsoft.

Son variadas las herramientas virtuales en esta era de la IA, muchas de las cuales pueden ayudarnos a mejorar nuestra calidad de vida, y entrenar nuestras habilidades sociales y cognitivas, pero el afecto presencial, el valor de una experiencia con los sentidos, personal e intransferible, sigue siendo terreno para cultivar con otras personas de carne y hueso. Al menos por el momento y es lo que celebramos hoy.

mem/dpm

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