martes 23 de abril de 2024
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David, el rey del casino cubano en China (+Fotos y Video)

La Habana, 27 feb (Prensa Latina) Maneja la sensualidad de la salsa cubana a golpe de caderas que bien pudiera ser la envidia de algunos oriundo de esta isla caribeña, la cual lo flechó en un bar de su natal China hace más de dos décadas.

En Cuba, y también dentro de su país, perdió su nombre de Huo Yaofei y adoptó el de «David».

Desde entonces, el profesor chino enseña a bailar casino a sus compatriotas en dos academias, una istalada en Beijing (La casa de David) y otra en Shanghái (Baila así), donde también se aprende sobre una cultura que considera única, especial y de la que se ha convertido embajador permanente en ese otro lado del mundo.

Dicharachero y con su acento pekinés te suelta un que «bolá asére, que vuelta» y le saca carcajadas a todos los cubanos a su alrededor. Su pasión desbordada por esta isla que ama transpira por su piel, mientras habla con Prensa Latina de cómo aprendió a mover sus piernas, brazos y caderas.

David llegó a La Habana otra vez, como viene sucediendo desde 1998, para participar en el recién concluido Festival de la Salsa, donde se codeó con grandes de ese género en el país como Alexander Abreu, Paulo Fg y su élite, Papucho y Manana Club, y por supuesto hizo gala de sus pasos acompañando a uno de los varios músicos que admira, el gran Mario (Mayito Rivera), exvocalista del «Tren de Cuba», los Van Van.

Estar aquí es como estar en mi tierra, tengo mi corazón en esta isla, muchos amigos y me encanta la cultura cubana, dice entusiasmado este bailarín, quien precisamente está a punto de terminar un doctorado en el Instituto Superior de Artes (ISA) sobre la metodología que implementa para enseñar en su lejana China a bailar salsa cubana.

«Mis pies y mi cintura hablan mejor que yo», añade sonriente mientras recuerda aquella vez que entró con apenas unos 21 años a un bar en Beijing llamado Salsa Caribe, donde quedó cautivado por la sensualidad de la salsa cubana. Hoy sabe bailar de todo: chá chá chá, pilón, timba, rumba, son.

Su método de enseñanza es simple, explica. Y es que para los chinos la salsa cubana es díficil y rápida. Lo importante es el sabor, dice. Para impartir mi clase primero se aprende de la historia de la música cubana, de sus bailes, ritmos e instrumentos, de las tumbadoras y la clave, de lo pasos elementales. Todos adoptamos dentro del salón nombres cubanos, enfatiza.

A sus dos academias acuden personas de todas las edades, incluyendo menores de edad de seis años en lo adelante. David, quien ostenta los títulos de embajador para el intercambio cultural en Cuba-China y embajador de Turismo de Cuba en China, señala que muchos en su país no conocen de la cultura de esta isla y por ello trabaja cada día.

Ahora estamos centrados en promover aún más el intercambio cultural China-Cuba, nombre con el cual quiere rebautizar su academias, devenidas también espacio para degustar un buen ron, un buen café o un habano y conocer hasta la manera de hablar del cubano, subraya.

David está consciente que los retos son muchos pues, como admite, «nuestras culturas son muy distintas, lejanas y somos muy diferentes. El chino siempre le da como pena bailar, en cambio el cubano es más abierto».

Con el baile y Cuba en su corazón, el Campeón Internacional de Danza subraya que en esta isla está el mejor tabaco, el café, las mejores playas, la mejor música, pero para él lo más importante es el cubano en su esencia.

«Tuve mucha suerte de conocer la cultura de este país y hoy lucho y lucharé por promocionarla en China y en todo el mundo», concluye mientras te convida a todos con su sabor chino-cubano a bailar salsa.

mem/may

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