martes 23 de abril de 2024
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Proteína llamada GluK2 es la responsable de la sensación de frío

Washington, 13 mar (Prensa Latina) Una proteína llamada GluK2, abreviatura de Glutamate ionotropic receptor kainate type subunit 2, que se encuentra principalmente en las neuronas del cerebro, es la responsable de la sensación de frío, se conoció hoy.

Según una investigación publicada en la revista Nature Neuroscience, GluK2 recibe señales químicas para facilitar la comunicación neuronal, y también en las neuronas sensoriales del sistema nervioso periférico (fuera del cerebro y la médula espinal).

«El descubrimiento de esa proteína como sensor del frío en los mamíferos abre nuevas vías para comprender mejor por qué los humanos experimentan reacciones dolorosas al frío, e incluso puede llegar a ofrecer una posible diana terapéutica para tratar ese dolor en pacientes cuya sensación de frío está sobreestimulada», explicó el el neurocientífico y profesor de la Universidad de Michigan, Shawn Xu.

Para llegar a sus conclusiones, el equipo de investigadores de dicho centro en Estados Unidos, ya había identificado en 2019, la primera proteína sensible al frío en Caenorhabditis elegans, una especie de gusano milimétrico usado como modelo en los laboratorios para comprender las respuestas sensoriales.

Explicaron que el gen encargado de codificar la proteína sensible al frío en esos gusanos está evolutivamente conservado en muchas especies, incluidos ratones y humanos, y con ese hallazgo obtuvieron el punto de partida para verificar el sensor del frío en mamíferos: GluK2.

Luego para comprobarlo, pusieron a prueba su hipótesis en ratones a los cuales les faltaba el gen necesario para producir la proteína y observaron que los ratones actuaban con normalidad frente a las temperaturas cálidas, templadas y frías.

Sin embargo, esos animales no mostraban ninguna respuesta al frío nocivo como temperaturas por debajo de los -15 grados Celsius.

Entonces comprobaron que es en el sistema nervioso periférico donde se procesa señales de temperatura para detectar el frío, según lo observado en los ratones.

Xu resaltó que hace dos décadas aproximadamente se empezaron a descubrir estos sensores de temperatura y descubrieron la proteína sensible al calor llamada TRPV1, “pero hasta ahora no habíamos podido confirmar cuál era la encargada de detectar temperaturas frías nocivas para la salud”.

“Este descubrimiento puede tener implicaciones para la salud y el bienestar humanos, ya que, por ejemplo, los enfermos de cáncer que reciben quimioterapia suelen experimentar reacciones dolorosas a las bajas temperaturas”, concluyeron los expertos.

ro/cdg

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