En una carta enviada al primer ministro palestino, Muhammad Mustafa, la agrupación justificó su llamado por el incremento de la hambruna, la crisis ambiental y la proliferación de enfermedades en ese enclave costero.
La Red alertó sobre el hambre y la grave escasez de alimentos a la que están expuestos los palestinos en ese territorio, al aumento de la desnutrición, especialmente entre los niños, y las altas tasas de mortalidad debido a enfermedades derivadas de ese flagelo.
También advirtió sobre la dificultad de acceso a la atención médica y sanitaria, la grave contaminación ambiental derivada de la destrucción de las redes de alcantarillado, la incapacidad de los municipios para retirar los residuos sólidos y la presencia de miles de cadáveres bajo escombros.
La misiva criticó la continua destrucción de infraestructura y la falta de combustible, lo cual provocó la paralización de los servicios de saneamiento y la eliminación de residuos.
Debido a esos problemas y al aumento de las temperaturas, la propagación de enfermedades y epidemias se convirtió en una realidad allí, subrayó.
Recordó que causar hambrunas durante operaciones militares contra la población civil está prohibido por los Convenios de Ginebra y por tanto, responsabilizó a Israel por la situación.
Las acciones y políticas impuestas por ese país a la población en la Franja colocan a esa nación en una posición de responsabilidad penal, aseguró.
Los ataques directos a instalaciones vitales y los asedios a la población para impedir la llegada de ayuda humanitaria, requieren una investigación y un juicio internacional, señaló.
Según la Red, “en términos prácticos, el gobierno palestino tiene la responsabilidad de declarar a Gaza una zona de desastre (aunque) no es políticamente responsable de la situación”.
Lamentó que las agencias de la ONU duden en adoptar ese paso por “por temor a verse sometidas a más presiones políticas y restricciones”.
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