Según el ente, estos conflictos en la provincia de Tshopo, en el noreste del país, resultaron en decenas de víctimas civiles desde finales de abril, mientras que organizaciones humanitarias que operan en el terreno señalan que más de 740 personas perdieron la vida desde febrero del año pasado.
A ello se suma que la cifra de desplazados en el territorio de Kisangani supera los 75 mil congoleños.
“Las organizaciones humanitarias se movilizan para brindar atención médica a los heridos y desplazados. Los trabajadores humanitarios también tienen como objetivo proporcionar refugio, acceso a agua potable, higiene y saneamiento”, precisó la OCHA en un reporte difundido este martes.
Añadieron que una misión de evaluación dirigida por coordinadores humanitarios descubrió que la alimentación, la atención médica y el refugio son las principales necesidades de las personas que han tenido que abandonar sus hogares.
El organismo llamó a todos los involucrados a trabajar juntos para poner fin a la violencia y proteger a los civiles, así como para encontrar una solución sostenible al conflicto en la zona de Kisangani.
En tal sentido, refirieron la necesidad de abordar las causas profundas de los conflictos por la tierra para poder adoptar las decisiones correctas y evitar una escalada de la violencia entre comunidades en ese territorio donde viven 1,4 millones de personas.
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