El veredicto de culpabilidad de Thomas Kwoyelo fue emitido la víspera por un panel de magistrados del Tribunal Supremo, creado para juzgar crímenes de lesa humanidad, entre ellos los del encartado, que ostentaba el grado de coronel y se declaró inocente porque fue reclutado a la fuerza cuando era un niño.
Sus acusadores, sin embargo, reseñaron casos de asesinato, saqueo, esclavización, apresamiento, violación y crueldad, 78 en total, de los cuales fue encontrado culpable de 44, según reportes del proceso, primero de su tipo en Uganda.
Durante las declaraciones, Kwoyelo insistió en que el verdadero culpable de las atrocidades cometidas por el ERS es el cabecilla de la agrupación, Joseph Kony, por cuya cabeza hay una recompensa de cinco millones de dólares y se cree refugiado en una zona de jungla virgen en algún lugar de África central.
El ERS fue una organización extremista operativa entre 1986 y 1994 en Uganda, Sudán del Sur, Sudán, República Centroafricana y la República Democrática del Congo, cuya plataforma preconizaba establecer una democracia multipartidista en una Uganda regida por los 10 mandamientos de la fe cristiana.
La cantidad y diversidad de delitos de la agrupación desmintieron en la práctica sus protestas de democracia.
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