Podremos tener estimaciones más precisas cercano al inicio de la campaña, explicó el gerente general de la Asociación nacional dedicada al rubro (Asazgua), Luis Miguel Paiz, citado por el diario local Prensa Libre. Para la proyección de la producción existen distintos factores, que parten desde el manejo agrícola específico de cada ingenio y las condiciones atmosféricas en las que se desarrolle, aclaró el ejecutivo.
Estas últimas, amplió, tienen incidencia directa en los cultivos debido a las variaciones en las lluvias o radiación del sol, lo cual incide en las toneladas de caña por hectárea y porcentaje de rendimiento.
Valores promedios de temperatura cálidos, según datos de la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos, pueden ocasionar déficit hídrico para la cosecha del primer tercio, que va de noviembre a diciembre, subrayó Paiz.
Pero también, de acuerdo con el International Research Institute For Climate and Society, en este momento hay una etapa transitoria a una fase fría que traería como consecuencia más concentración de sacarosa, pero menos toneladas de caña, añadió.
El director general del Instituto Privado de Investigación sobre Cambio Climático, Alex Guerra, aseveró por su parte que prevén una incidencia en algún porcentaje de los efectos de la sequía, que ya impactó el período de crecimiento del cultivo.
Sin embargo, añadió, está además la expectativa de un año más lluvioso por el fenómeno de La Niña entre septiembre y noviembre, y –señaló- el exceso de agua afecta el rendimiento de la planta.
Datos recientes de Azasgua expusieron que la tierra del quetzal produjo en la pasada zafra, concluida en junio, 2,6 millones de toneladas de azúcar, un 0,3 por ciento de aumento sobre el período anterior.
jf/znc













