Para la Organización Meteorológica Mundial (OMM) se trata de otra “alerta roja” ante el vertiginoso ritmo del cambio climático en el transcurso de apenas una sola generación, espoleado por la acumulación cada vez mayor de gases de efecto invernadero en la atmósfera.
«Las lluvias y crecidas sin precedentes, la rápida intensificación de los ciclones tropicales, los mortíferos episodios de calor, la sequía implacable y los devastadores incendios forestales que hemos visto este año en distintas partes del mundo son, lamentablemente, nuestra nueva realidad y un anticipo del futuro», señaló la secretaria general de la OMM, Celeste Saulo.
Según el estudio, la pérdida de hielo de los glaciares, la subida del nivel del mar y el calentamiento de los océanos se aceleran; y los fenómenos meteorológicos extremos causan estragos en comunidades y economías de todo el planeta.
Entre enero y septiembre de 2024, ejemplificó el documento, la temperatura media del aire en superficie a escala mundial superó en 1,54 grados Celsius(°C) la media preindustrial, bajo el influjo de un episodio de El Niño.
Esto no significa que hayamos fracasado a la hora de alcanzar el objetivo del Acuerdo de París de mantener el aumento de la temperatura media mundial en superficie a largo plazo muy por debajo de 2 °C con respecto a los niveles preindustriales y de proseguir los esfuerzos para limitar ese aumento a 1,5 °C, juzgó la OMM.
«Con independencia de si la temperatura queda por debajo o por encima del umbral de 1,5 °C, cabe recordar que cada nuevo aumento exacerba tanto los extremos climáticos como las consecuencias y los riesgos asociados al clima», explicó Saulo.
En cuanto a los gases de efecto invernadero, las concentraciones observadas en 2023 batieron todos los récords y los datos en tiempo real indican que en 2024 han seguido aumentando.
La concentración atmosférica de dióxido de carbono (CO2) pasó de unas 278 partes por millón (ppm) en 1750 a 420 ppm en 2023, lo que supone un incremento del 51 por ciento, argumentó la OMM.
De acuerdo con el examen, los fenómenos meteorológicos y climáticos extremos «socavaron el desarrollo sostenible en todos los ámbitos, agudizando la inseguridad alimentaria y exacerbando los desplazamientos de población y las migraciones».
Peligrosos episodios de calor, abundó la OMM, afectaron a millones de personas en el planeta, y fuertes precipitaciones, inundaciones y ciclones tropicales provocaron una gran cantidad de víctimas mortales y cuantiosos daños; además, en algunas regiones, la pertinaz sequía se vio agravada por el episodio de El Niño.
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