De acuerdo con lo difundido por la agencia palestina de noticias Wafa, esta es la décima vez que los hogares de los pobladores de Al-Araqib son destruidos desde principios de este año.
Las sencillas viviendas de esta aldea han sido derribadas 11 veces en 2023, 15 veces en 2022 y 14 veces en 2021, como parte de los persistentes intentos sionistas de desplazar a sus vecinos y generar frustración y desesperación en ellos, indicó el medio.
La primera vez que las autoridades israelíes demolieron Al-Araqib fue el 27 de julio de 2010, mientras que la más reciente antes de este lunes se llevó a cabo el 13 de octubre pasado.

Los habitantes insisten en quedarse y aferrarse a su tierra, y cada vez levantan sus tiendas de campaña, hechas de madera y una cubierta de nailon, para protegerse del calor extremo en verano y del frío extremo en invierno, y afrontar los planes para arrancarlos de su tierra y desplazarlos.
Las autoridades israelíes se niegan a reconocer sus derechos de propiedad sobre la tierra y los restringen con el objetivo de empujarlos a la migración forzada demoliendo la aldea, destruyendo sus cultivos agrícolas e impidiéndoles criar ganado.

En la aldea de Al-Araqib quedan 22 familias que se ganan la vida con la ganadería y la agricultura. En el año 1970, los residentes pudieron demostrar su derecho a la propiedad de 125 hectáreas.
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