Ante las habituales noticias del país en los medios parecería que la artesanía quedaría en un sueño o una gloria pasada, pero esta pequeña muestra deshace cualquier mal augurio.

La mirada de los amantes del arte puede pasar de la pintura a la escultura en los más diversos materiales y estilos, siempre sin decepcionar.
El metal tallado, las cestas, la moda con una tendencia ultramoderna mezclada con la más genuina tradición también seducen al más exigente de los curiosos.

Estas obras demuestran que, a despecho de la violencia, el espíritu creativo sigue estando vivo en Haití, y aunque muchos artesanos perdieron su habitual clientela, continúan haciendo arte en medio del caos que vive el país.
(Tomado de Orbe)













