Se trata de un segmento clave de la economía del bloque que enfrenta un peligro de muerte por la competencia de China y el espectro de una guerra comercial con Estados Unidos.
El segmento automotor es tradicionalmente visto como la joya máxima en la corona de la industria europea, con empleos a unas 14 millones personas en forma directa o indirecta y una participación de casi el siete por ciento en el producto interno bruto (PIB) de toda la unión.
Sin embargo, el sector enfrenta la realidad de cierre de fábricas y la perspectiva real de verse en medio de una guerra comercial con Estados Unidos, y por ello la UE acude en su ayuda.
El comisario europeo de Estrategia Industrial, el francés Stéphane Séjourné, dijo que el segmento enfrenta peligro de muerte.
Ante este escenario, la UE presentó un conjunto de medidas entre las que se destaca la flexibilización este año en las normas que sancionan a empresas automotrices por su nivel de emisiones.
Por la norma vigente, a partir de este año la UE debe reducir el nivel de emisiones que los vehículos nuevos vendidos en el bloque pueden producir.
La regulación determina que las fabricantes deben pagar multas caso esas emisiones están por encima del umbral permitido.
Para enfrentar las pesadas multas previstas, numerosas empresas habían formado conglomerados con fabricantes menos contaminantes para compartir sus programas, como Stellantis, Ford y Toyota con Tesla.
Pero los fabricantes que llegaron tarde a los objetivos de electrificación de 2025 tendrán más tiempo para adaptarse.
En un comunicado, la Comisión anunció que propondrá este mes una enmienda en la regulación de los estándares de dióxido de carbono CO2 para automóviles y camionetas.
Por su parte, la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, indicó que la UE promueve la producción nacional para evitar dependencias estratégicas, especialmente en la producción de baterías.
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