Por Antonio Paneque Brizuela
Y como fieles “laboratoristas”, los especialistas y empleados de este Club de Playa ofrecen no solo espacios de descanso y diversión en contacto con la naturaleza, “sino que también instruyen sobre cómo preservarla, mediante una visión ‘regenerativa’, para recrear dicho entorno”.
Nuestro portafolios de proyectos ambientales –insisten sus ejecutivos- consolida la práctica y el concepto de Turismo Regenerativo, que busca dejar un impacto positivo en los lugares escogidos por el visitante, mejorar y revitalizar los ecosistemas y, además, promover la interacción con las comunidades mediante el consumo de productos locales.
“Punta Leona impulsa y lidera ese tipo de actividad recreativa y ambientalista en el Pacífico Central de Costa Rica. Hacemos mucho trabajo, tanto en la tierra como en el mar”, precisó en declaraciones a Prensa Latina el gerente de recepción Jairo Jara León.
La reserva donde se inserta Punta Leona –explica el directivo- es conocida como Puntallona, “unas 25 hectáreas del pacífico central, entre las zonas de Agujas y Villacaletas, que dispone de Área Natural Protegida, Humedal, Mariposario, Vivero Acuapónico, Arrecifes, Jardín de Corales y Museo Subacuático, “todos completamente supervisados por el Estado”.
Estos emprendedores desarrollan en el mar la llamada “acuaponía”, que es como la hidroponía –aclara el especialista- pero implica la siembra de plantas (lechuga, tomate, chile) plantadas mediante las heces de los peces que también preservamos aquí”.
PROTECCIÓN DE LA LAPA ROJA (GUACAMAYO)
Las iniciativas terrestres –amplía Jara- abarcan la protección de la Lapa Roja (guacamayo), imprescindible por su toque de colorido y vitalidad al ambiente hotelero y forestal, cuya fauna incide hasta en espacios recreativos donde los monos vienen a exigir “más azúcar, que bananos”, como cuenta el experto, aunque la infraestructura aísla de molestias al visitante.

El desarrollo de la protección de esa ave comenzó en 1970 con la llegada del profesor Christopher Vaughan, de la Universidad de Costa Rica, quien estudió la zona y encontró en aquel momento 25 parejas (50 ejemplares) de lapas rojas, mientras ahora ya existen unos 500.
Lo primero que hizo el científico fue buscar a las personas que atrapaban a esos preciosos animales para venderlos o tenerlos en cautiverio doméstico, y luego persuadirlos para que dejaran de hacerlo y, por el contrario, cooperaran a su conservación.
“¿Cómo los convenció? –recuerda el relacionista público. Pues les empezó a hablar del turismo regenerativo, cómo afectaba lo que ellos hacían a la naturaleza y al país, y cómo podríamos atraer a las aves en lugar de mantenerlas capturadas”.
La hembra del guacamayo rojo (Ara macao), una especie latinoamericana de plumaje rojo escarlata y amarillo en las alas, habita desde México hasta Brasil y es considerada una especie en peligro de extinción, por la reducción de su hábitat y el tráfico ilegal de personas inescrupulosas.
Para Boris Gordienko, Presidente de la Junta Directiva de Punta Leona, la protección ambiental de su entorno representa “un valioso activo que permite propiciar un entorno atractivo para los visitantes y promover las mejores condiciones de vida para quienes habitan los sitios aledaños”.
La revista El Viajero Feliz, por su parte, estima que “este enfoque pretende restaurar los lugares visitados, lo que quiere decir que, en el momento de viajar, no solo nos preocupamos por cuidar el entorno, sino, además, por dejar una contribución positiva”.
De acuerdo con dicha publicación, esa estrategia se basa “en proyectos concretos como la restauración de tierras, la promoción de prácticas agrícolas regenerativas, el apoyo a las economías locales y la educación, en general, sobre el cuidado del medio ambiente”.
Punta Leona –concluyen sus especialistas- califica como “un espacio elegido para disfrutar de unas de las playas más hermosas del Pacífico Central, pero también de las más próximas a la Gran Área Metropolitana, distante solo a 85 kilómetros por carretera”.
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